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La cultura de la coca andina
por Adalberto Santana
Investigador del Programa Universitario de Difusión de Estudios
Latinoamericanos (PUDEL/UNAM)



En esa afirmación de Freud, estaba presente una constante en la tipología del consumo de drogas. El hecho de que la mayoría de los consumidores de cocaína, tanto los del sigo XIX como los del XX, son previamente consumidores habituales de otro tipo de sustancias, que en nuestros tiempos pueden ser legales o ilegales.

Desde 1884 la cocaína, ya como una droga procesada, se inició como un producto industrial para el consumo. Así, surgió una mercancía cuyas propiedades analgésicas y anestésicas permitían sanar una gran cantidad de malestares físicos y psíquicos. Pero también cuando:

Se aisló la sustancia activa de las hojas de coca -la cocaína-, se rompió la barrera sociocultural que regulaba el consumo de la coca entre los aimaras y quechuas. Como una primera consecuencia "tonos energéticos" que contenían esta sustancia, se comercializaban en la Droguería Boliviana de La Paz y aparentemente tuvieron gran éxito no solo en esta ciudad, sino que interesaron a los viajeros europeos que difundieron ampliamente sus virtudes.(14)

Algunas visiones puritanistas en los Estados Unidos, no tardaron en manifestar su interés prohibicionista argumentando que los efectos de ese consumo generaban intoxicaciones graves, casos de adicción y psicosis e incluso muertes. Esto llevó a que en 1914 se restringiera su uso y sólo fuera permitida clínicamente.

Así, durante el siglo XIX y principios del XX no fue considerada la cocaína como una droga ilegal y se expendía sin necesidad de receta médica alguna. En nuestros días el consumo de la cocaína es una de las drogas ilegales que más aceptación y valor comercial tienen en el mercado mundial. La forma en que se consume básicamente es por las vías nasales, aunque también se administra con otras sustancias por medio de inyecciones subcutáneas o de otro tipo. Socialmente es consumida mundialmente por distintos segmentos ubicados en las más diversas clases sociales. Pero en determinados sectores de las clases medias y altas es donde hay mayor capacidad económica para acceder a su consumo.

Por lo general la fabricación de ese producto se realiza en laboratorios clandestinos y muy rudimentarios de los países productores de América Latina. El destino esencial son principalmente las naciones desarrolladas y en gran medida su producción es por pedido.

El componente esencial de la cocaína se encuentra en la hoja de coca. Planta que en lengua aymara se entiende por KoKa arbusto o árbol pequeño, en tanto que en lengua quechua se pronuncia como kuka.(15)

En América Latina la coca es uno de los cultivos con mayor antigüedad y se entiende por coca aquellas plantas del género Erythroxylon (erythroxylaceae): Erythroxylon coca y Erythroxylon novogranetense. Estas son dos especies que tienen sus variedades agronómicas de las cuales se puede extraer el alcaloide principal para la producción de la cocaína. "El género Erythroxylon es pantropical y abarca 250 especies, de las cuales 200 son originarias de los trópicos americanos".(16) Las especies americanas se distinguen por ser arbustos o pequeños árboles. El arbusto de la coca es una planta de hoja perenne y tiene una corteza rugosa de un matiz "pardo rojizo" que llega a tener en condiciones muy favorables una altura de 6 metros. Pero los cultivadores procuran que su tamaño no exceda de dos metros, ya que esto permite la recolección de sus hojas. Por la característica de ese cultivo, al ser sensible al frío, se desarrolla silvestremente por debajo de los 1,000 metros de altitud. En forma cultivada puede desarrollarse hasta en dos mil metros de altitud con una temperatura media de 20 grados y en una humedad del 90 por ciento. A la vez exige unas condiciones de suelo muy específicas, tales como el contar con una riqueza en nitrógeno. Su cultivo principalmente se inicia en viveros y entre los 6 y 8 meses se trasplanta en los cocales. Aproximadamente a los dos años comienza la recolección de hojas en los meses de marzo, junio y octubre, haciéndose dicha recolección entre 3 ó 4 veces al año cuando presenta una coloración amarillenta. La coca "boliviana" (erythroxylon coca) se cultiva en la región de las faldas occidentales de los Andes, en los valles húmedos de esa zona que abarcan desde el Ecuador hasta Bolivia. En esa área es donde se produce la mayor parte de la coca que produce y abastece el mercado internacional de cocaína.

La coca boliviana también conocida como "huanuco", es el arbusto más primitivo de los que se cultivan a una altura entre 500 a 1,500 metros, y todavía puede encontrársele en forma semisilvestre en la región andina tanto en Bolivia como en Perú, pero no se desarrolla en las montañas de Colombia y Venezuela. La Erythroxylon novogranetense también identificada como coca "colombiana" se distingue de la "boliviana" por distintas características morfológicas y químicas. Esta especie se cultiva en zonas más secas y es resistente a las sequías de las montañas colombianas (en la Sierra Nevada de Santa Marta, correspondiente a los departamentos del Cauca y Huila) y en las costas venezolanas. Una característica que la distingue es que posee destacadas cantidades de metil-salicilato, sustancia que le brinda un olor distintivo a esta especie. Dentro de la coca colombiana hay una variedad como la coca Trujillo, que se cultiva en la Costa Norte peruana, relativamente cerca de la ciudad de Trujillo, donde se adaptó a un ambiente seco y desértico. La coca Trujillo por su sabor y otros compuestos saborizantes que se le agregan ha servido como materia prima para la elaboración de la "Coca-Cola". Incluso el italo-francés Mariani preparó una bebida a partir de cocaína, vino y otras hierbas, producto que alcanzó una gran aceptación. En los Estados Unidos surgió un vino de coca, el cual más tarde cedió su lugar a una nueva fórmula envasada en una botella de vidrio que por su forma femenina gestó uno de los productos más conocidos en el ámbito mundial en la historia, la Coca-Cola. Dicho producto hasta 1903 cambió su fórmula, cuando esa bebida estadounidense contó en su composición con una nueva sustancia: la cafeína.(17) En la actualidad se utilizan hojas de coca, una vez extraído el alcaloide que genera la cocaína, para darle sabor a la llamada "chispa de la vida".(18)

En la historia del cultivo de la hoja de coca se sabe que antes de la conquista española del Nuevo Mundo ya era una planta con determinado consumo. La masticación de las hojas de coca se desarrolló en el periodo preincaico. Durante el desarrollo de la civilización precolombina el uso de la coca se reservó para cultos religiosos y para personajes que se habían distinguido en su servicio al Estado. Esto implicaba que a dicho arbusto se le considerara una planta sagrada. Esa noción de considerar a la coca como algo sagrado, parte de una consideración simbólica, pues según Ruggiero Romano:

En este mundo de ansiedad, de incertidumbre, de inestabilidad, la coca actúa como un elemento de fijación. Si es cierto (como sin duda lo es, aunque con cierta exageración) que en el mundo andino la neurosis constituye un hecho natural, mientras que la normalidad sería un hecho "cultural";(19) que la visión cosmogónica andina comprende espíritus, montañas, lagos, fuentes;(20) que sólo con la dimensión mágica "el hombre enfrenta lo imprevisible y pretende controlar el azar, el destino, las enfermedades, las injusticias, el amor y la voluntad de las personas";(21) si todo es cierto -como lo es seguramente- tenemos que pensar que el papel de la coca es central. Establece una relación al interior de lo humano y entre lo humano y lo sagrado; por eso mismo ella es "sagrada".(22)

Lo que determinaba que la producción de hojas de coca estuviera controlada y las plantaciones fueran escasas en la época prehispánica, se debía a que su consumo era un exclusión política destinada exclusivamente para los sectores sociales identificados con el poder estatal y religioso. En tanto que el amplio consumo se remonta como una política de dominación económica desde el periodo colonial español en América.

Hasta que algunos españoles vinieron a ser sabidores desto viendo que de este trato se les podría resultar mucho interés, dieron en plantar chácaras de coca muy grandes para todo el común, abriéndoles puerta para que quantos quisiesen la pudiesen comer sin incurrir en pena ninguna. Con lo qual los indios comunes y principales, a quien estaba reservado el comerla, acudieron todos a compralla enriqueciendo a los españoles con el mucho interés que dello se le seguía, paresciéndoles que se les hacía mucha merced en dejársela comer, aunque les costase tanta plata, que para este menester jamás les faltaba, aunque les faltase la comida, y lo tenían por grandísima felicidad el usar de la dicha coca.(23)

Así, el cultivo y consumo de la coca contribuyó a la explotación de las comunidades indígenas al provocar la disminución del apetito e incrementar el rendimiento del trabajo indígena. Es decir, funcionó como un mecanismo de sobreexplotación o, si se prefiere, como un mero estimulante de desgaste. Con ello, desde la época colonial el consumo de coca se generalizó entre la población nativa perdiendo relativamente su identificación mágico-religiosa.

La difusión masiva de la costumbre de masticar las hojas de coca se remonta a los primeros años de la conquista. La multiplicación de las plantaciones fue su consecuencia inmediata y lógica. Entre las principales causas de esta difusión en el área andina se llegan a mencionar las siguientes:

a) el comercio de la coca fue el negocio más lucrativo durante el periodo de la colonia, b) en esa época se produjo una disminución notable de la producción de alimentos, lo cual hizo indispensable la costumbre de masticar hojas de coca para apaciguar el hambre; c) la obligación de realizar trabajos forzados, principalmente en las minas, hizo también de la coca un artículo de primera necesidad, porque la masticación de la hoja de coca produce una sensación ilusoria de vigor físico y suprime la fatiga.(24)

A la acción de masticar la hoja de coca se le llama acullicar, y esa masticación es la que produce determinados efectos estimulantes, pero que no pueden ser comparados con los efectos producidos por la cocaína. A los usuarios que mastican la hoja de coca se les conoce como acullicadores, coqueros o tomadores de coca. En su mayoría esos usuarios pertenecen a los países productores o limítrofes. Respecto al uso de masticar hoja de coca entre la población indígena, existe un amplio debate.(25) Algunas interpretaciones consideran que forma parte de una dependencia en tanto que otras sostienen que ese consumo se encuentra regulado socialmente, lo que impide que su uso presente las características propias de la adicción. Asimismo existe la opinión general de que el consumo de la hoja de coca es:

Necesidad social y biológica, en virtud, sobre todo, a sus propiedades energéticas y a su función ritual en fiestas o para compartir socialmente. Aunque puede reconocerse que la hoja de coca contiene cocaína, la cual sería liberada durante el masticado y en presencia de una base (lljuta), también existe consenso que la cantidad de droga es mínima, y que este tipo de consumo, en las cantidades establecidas tradicionalmente, no representa ningún riesgo para el usuario.(26)

En esencia lo que se debate es si la hoja de coca es cocaína. Quienes se adscriben en la interpretación de que la coca no es cocaína, como Romano, sostiene entre otros elementos que la masticación de la coca y la absorción de cocaína no tienen absolutamente nada en común. En ese sentido se argumenta que es falso suponer que la coca produce adicción.(27) Este planteamiento sostiene lo siguiente:

1. Las hojas de coca contienen 14 alcaloides (pero sólo uno de ellos es el que sirve para producir cocaína).

2. Es falso el juicio de que en la masticación de las hojas de coca se "asimile cocaína en la misma cantidad en que se podría recaudar en el transcurso de la fabricación industrial".(28)

3. La acción de la masticación si bien es cierto que acelera la extracción del alcaloide que genera la cocaína, al mismo tiempo la degrada.

4. De lo anterior se deduce que la cocaína no resulta un elemento actuante. "Lo que cuenta es la ecgonina".(29)

En ese sentido lo que se destaca es que de la hoja de coca se extrae un alcaloide que sirve para la producción de la pasta básica de cocaína (PBC) y pasta básica de cocaína lavada (PBC-L). Por ello la hoja de coca no es propiamente cocaína, pero contiene el alcaloide con el que se produce la cocaína. Es decir, la hoja de coca es la materia prima esencial para la producción de una droga estimulante. A la vez el cultivo de la hoja de coca puede ser ubicado como un producto de uso tradicional entre poblaciones indígenas de Bolivia, Ecuador, norte de Chile y de Argentina, así como entre algunos grupos de Brasil, Colombia y Venezuela que han consumido la hoja de coca con prácticas y funciones terapéuticas y culturales.

En el ámbito medicinal casi todos los acullicadores usan la coca con fines medicinales, tales como infusiones de hojas de coca, jarabes o emplastos que pueden considerarse que corresponden a la llamada cultura de la coca. Asimismo el consumo de la hoja de coca de tipo tradicional se realiza familiarmente, compartiendo el consumo en la casa, en el trabajo, en ritos, ceremonias y en diversas actividades de carácter festivo o social. El consumo individual que es minoritario tiene un carácter más pragmático, dada su utilidad para quienes estudian por la noche, para los transportistas en largas jornadas de trabajo, etcétera. A la par de ese tipo de uso tradicional, la hoja de coca se consume legal y comercialmente en bolsas industriales para infusiones (mate de hoja de coca). En ese contexto es como podemos comprender que en el Perú existe un organismo del gobierno como la Empresa Nacional de Coca (ENACO) cuya función monopólica es comercializar el producto para el consumo tradicional y comercial legalmente establecido. En razón de lo anterior la ENACO en la presentación de sus productos anuncia que el mate de coca le brinda al consumidor las siguientes propiedades: "Reconstituyente energético; excelénte dietético; estomacal y digestivo; acción andiarreica; actúa contra la fatiga y el mal de altura; alivia el cansancio de la voz y regula el metabolismo".

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(14) Kathia Butrón G., et al., Coca y cocaína. El consumo en Cochabamba, p. 16.

(15) Hermes Tovar Pinzón, "La economía de la coca en América Latina. El paradigma colombiano", en: Nueva Sociedad (Caracas) núm. 130 (marzo-abril 1994), p. 89.

(16) Alfredo González-Carrero y Ernesto González-Isea, Drogas que producen dependencia, p. 118.

(17) Cf. el origen de la Coca Cola en: Antonio Escohotado, Historia de las drogas, vol. 2, pp. 81-83.

(18) Robert O'Brien, Morris Chafetz y Sidney Cohen, The encyplopedia of understanding alcohol and other drugs, pp. 117-118.

(19) H. Tschopik Jr., Magia en Chucuito, México, 1968, p. 236.

(20) Cf. el lindo ensayo de Juan Ossio, El simbolismo del agua y la representación del tiempo y el espacio en la fiesta de la acequia de la comunidad de Andamerca, Lima, s.d. (mimeografiado).

(21) Javier Zorrilla Eguren, "El hombre andino y su relación mágico religiosa con la coca", en: La coca andina. Visión indígena de una planta satanizada, México, Joan Boldó i Climent, Editores/Instituto Indigenista Interamericano, 1986, p. 149.

(22) Ruggiero Romano, "¿Coca buena, coca mala?, su razón histórica en el caso peruano", en: ibid., p. 349.

(23) Relación de la coca y de su origen y principio y por qué es tan ussada y apetecida de los indios naturales deste Reyno del Pirú, p. 33.

(24) Alfredo González-Carrero y Ernesto González-Isea, Drogas que producen dependencia, p. 116.

(25) Cf. Anthony Henman, Mama coca, p. 124-143.

(26) Butrón G., Kathia, et al., Coca y cocaína. El consumo en Cochabamba, p. 90.

(27) Ruggiero Romano, "¿Coca buena, coca mala?, su razón histórica en el caso peruano", p. 351.

(28) Ibid., p. 325.

(29) Ibid.

 
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