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Artigos
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La
cultura de la coca andina |
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Por ello conviene remarcar que el uso de la coca es diferente al consumo
de la cocaína y la más nítida diferencia es el precio
de cada uno de esos productos en el mercado consumidor de drogas y en
la correspondiente estructura de clases y cultura de los consumidores.(33)
Así, resulta aportadora la visión que Enrique Mayer nos
apunta al sostener que la coca queda ubicada en la categoría de
los bienes de lujo, en la misma medida en que dichos bienes son "intensamente
intercambiados, repartidos, distribuidos y convertidos en otros bienes
equivalentes".(34) En ese
sentido nos apunta que la coca fue la primera "mercancía" del mundo
andino. Agregando en esa interpretación que la coca, es: Una
mercancía porque tiene valor de cambio, porque circula ampliamente
entre todos los integrantes de la economía campesina. Pero la coca
no sólo es una "mercancía" sino que es la mercadería
con mayor liquidez que muchas otras. La coca funciona en la economía
campesina como cuasi-moneda en competencia con la moneda nacional. Es
cuasi-moneda porque cumple con las principales funciones de toda moneda:
como medio de intercambio, como standard de pagos diferidos y como medio
de acumulación de riqueza.(35)
Así, quienes acullican representan en el imaginario social un indicador
de pobreza y es evidentemente un rasgo de la cultura tradicional andina.
Esta diferenciación social en la perspectiva económica muestra
que el gasto promedio mensual en el consumo de hojas de coca es "aproximadamente,
20 a 30 bolivianos (de 5 a 6 dólares). En algunas empresas mineras
se les descuenta esta cantidad del salario para la compra y dotación
de hoja de coca".(36) En
tanto que el precio del consumo de clorhidrato de cocaína en el
mercado internacional se encuentra reservado mayoritariamente para sectores
económicamente ubicados en otras clases de la pirámide social.
El consumo de la cocaína en ellos, no tiene en esencia un carácter
semejante al uso que se le imprime en la cultura tradicional andina. Por
el contrario, el consumo en otros grupos sociales de América Latina
y en otros mercados, principalmente como los de Estados Unidos y Europa,
tienen la función de responder a las necesidades generadas en la
dinámica de una sociedad industrial en la que se pretende maximizar
las actividades y su rendimiento. O bien, se consume la cocaína
para el disfrute recreacional durante el tiempo libre. De esta manera
podemos distiguir claramente el consumo de coca y el de cocaína.
En ese sentido, Las
funciones multiples y significación cultural de la coca para la
población indígena es hoy un paradigma de la antropología
andina contemporánea. (...) La tragedía del narcotráfico
domina la escena e impide el desarrollo de una legislación y una
política adecuada para el tratamiento de este complejo cultural
tan íntimamente vinculado y afectado por el comercio ilícito
de la cocaína.(37) Finalamente,
un elemento relevante que debemos de tomar en cuenta en el consumo de
drogas en los países latinoamericanos, en especial por los que
transita la producción de cocaína y otras drogas, es que
en el largo y complejo camino a los principales mercados consumidores
(Estados Unidos, Canadá y Europa), en ellos un determinado volúmen
queda para el consumo doméstico, lo que manifiesta un lento pero
creciente aumento en el consumo local, lo que también hace crecer
las redes locales para la distribución y comercialización
de esos productos.
Otro elemento nos muestra que dentro de los indicadores socio-económicos
del consumo de drogas en Latinoamérica figuran como condicionantes
la acelerada urbanización y el crecimiento de la pobreza.(38)
Condiciones que han generado que casi en todos los grandes centros urbanos
latinoamericanos se gesten condiciones para provocar en los sectores marginados
y pauperizados una tendencia antisocial que favorece el consumo de drogas,
particularmente entre los jóvenes. Ese segmento de la población
latinoamericana, visto desde una visión resilente, muestra un escenario
social donde hay: Ausencia
de redes formales e informales que apoyen su desarrollo positivo, pobreza,
disponibilidad de drogas, ausencia de vínculos significativos,
carencia de habilidades y competencia que refuercen su autoestima y un
alto grado de violencia social e intrafamiliar.(39) Por último podemos concluir, reconociendo el hecho de que la demanda interna de drogas es un fenómeno en el que viven inmersos un numeroso grupo de naciones de América Latina. Esa demanda es a su vez un reflejo de cómo el consumo de drogas prohibidas tiende globalmente a incrementarse. En virtud de esas condiciones se puede identificar que en los países pertenecientes a la región pero también en el mundo entero, las drogas son consumidas con mayor frecuencia por los jóvenes. El paradigma del modelo de consumo estadounidense es un elemento ideológico que incide en gran medida en el uso de drogas en la región, pero también es un reflejo del crecimiento del poder del narcotráfico en América Latina a nivel del proceso de comercialización de sus mercancías como la coca andina. Primeira
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La hoja de coca de aproximadamente 100 gramos contiene: "18,9 calorías
de proteína, 45,8 milagramos de hierro,1,540 miligramos de calcio
y vitaminas A, B1, B2, E y C, que es más que la mayoría
de las nueces, de acuerdo con un estudio de 1975 de un grupo de profesores
de la Universidad de Harvard",(DE,12/10/00:http://cnnenespanol.com.2000/latin/BOL/10/12/coca/index.html,
p. 2). (31)
Las Naciones Unidas y la fiscalización del uso indebido de
drogas, p. 75. (32)
Ibid. (33)
Véase en el cuadro 8 la diferencia tan extrema entre los precios
de la hoja de coca y la cocaína. (34)
"El uso social de la coca en el mundo andino: contribución a
un debate y toma de posición", en: La coca andina. Visión
indígena de una planta satanizada, p. 130. (35)
Ibid. (36)
Butrón G., Kathia, et al., Coca y cocaína. El
consumo en Cochabamba, p. 74. (37)
Alejandro Camino, "Coca: del uso tradicional al narcotráfico",
en: García-Sayán, Diego (editor), Coca, cocaína
y narcotráfico. Laberinto en los Andes, Lima, Comisión
Andina de Juristas, 1990, p. 98. (38)
Los niveles de pobreza en el mundo han crecido de manera general. Situación
que ha sido reconocida por la asamblea anual que en 1999 realizaron
el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Para esas instituciones
financieras internacionales la pobreza se muestra en indicadores tales
como el hecho de que tres mil millones de personas viven con menos de
dos dólares por día, Novedades, México,
29 de septiembre de 1999, p. B3. En lo que corresponde a la región
latinoamericana, la CEPAL señaló durante la reunión
preparatoria de la Cumbre Iberoamericana de 1999 que un cantidad de
200 millones de personas se ven afectadas por la pobreza, cifra que
es superior a los 136 millones de pobres que había en 1980, Novedades,
México, 3 de septiembre de 1999, p. B4. (39)
Ma. Elena Castro Sariñana, "Modelo de prevención de riesgo
psicosocial en la adolescencia: 'Chimali'", en: Unidos por una sociedad
libre de drogas. Contribución de expertos en reducción
de la demanda de drogas de México y Centroamérica,
p. 13. |
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