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La cultura de la coca andina
por Adalberto Santana
Investigador del Programa Universitario de Difusión de Estudios
Latinoamericanos (PUDEL/UNAM)



Un estimulante que tiene una trascendental importancia para América Latina, es el cultivo y consumo de la coca. Al respecto nos dice el filósofo Antonio Escohotado que se "hunden igualmente su uso en la noche de los tiempos".(1)

Recordemos que la coca es un arbusto de origen andino y se encuentra su utilización desde el siglo III a.C. "Hay esculturas de rostros con las mejillas hinchadas por la masticación de sus hojas. También son americanos el guaraná y el mate (que contienen cafeína), y el cacao (que contiene teobromina, una substancia muy afín)".(2)

En tanto que la cocaína destaca dentro de las sustancias que hoy en día alcanzan una gran demanda a nivel mundial. Es una sustancia que tiene un origen propiamente sudamericano. "Siendo el comercio de cocaína el segundo mayor renglón del comercio mundial".(3) Ese estimulante genera enormes ganancias y es producido en determinados países latinoamericanos, teniendo como base de su producción el cultivo y el procesamiento de la hoja de coca. Es decir, ese producto es la materia principal que sirve para la elaboración de la cocaína.

La hoja de coca en diversos países sudamericanos es donde básicamente se cultiva y consume. Actualmente la coca es consumida por unos 8 millones de indios aymara y quechuas en los Andes sudamericanos con fines rituales como funerales, bodas o nacimientos, entre otros usos culturales.(4) La coca es una planta que se ha desarrollado históricamente en países como Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela. En Perú se cultiva aproximadamente el 80 por ciento de su producción total. A la par de las naciones mencionadas, también se cultiva fuera de esa región en la India y Pakistán. Pero en febrero de 1998 la JIFE reportó también su cultivo en las Islas Salomón.(5)

La coca es uno de los cultivos tradicionales más destacados del continente americano y su consumo es anterior a la época colonial. Vale recordar que una de las riquezas de las formaciones sociales andinas, es precisamente la llamada "cultura de la coca". Cultura que en sus diversas manifestaciones mostró la multiplicidad mítica y mágica de ese cultivo y uso. En uno de los relatos coloniales que recogen al final del siglo XVI su historia, se dice sobre el origen de la coca:

Dicen los naturales que antiguamente nunca hubo esta yerva que llaman coca ni se tuvo noticia della en muchos centenares de años, desde que Dios crió el mundo hasta en tiempo de un Inga, que habrá doscientos años que pasó, poco más o menos, el nombre del qual no se sabe de cierto.(6)

Debemos apuntar que al consumo de hojas de coca se le identifica en determinadas visiones oficiales como una droga. Sin embargo, en las naciones andinas a ese cultivo se le liga con una tradición milenaria y algunos planteamientos reconocen en ella funciones biológicas, médicas, religiosas y rituales. A la par se le considera como un producto de consumo habitual en algunos segmentos de la población indígena y forma su consumo cotidiano parte de sus usos y costumbres.

Dentro de esta perspectiva, la producción, intercambio y consumo de coca y de la cocaína también son dos actividades culturales distintas, sin restar importancia al hecho de que la producción del cultivo está intensamente articulada al capital financiero del tráfico de la cocaína. Sin embargo, la coca a través de su valor simbólico todavía es, en última instancia, el "cemento cultural" además de ser "lubricador" de un sinnúmero de relaciones sociales dentro de la estructura de pensamiento andino.(7)

Conviene anotar que en lo general en todo América el consumo de sustancias psicoactivas por los grupos nativos de la época prehispánica tuvo un carácter mítico-religioso. Con el arribo de los europeos y africanos, el consumo de esas sustancias (en especial de la coca en la región andina) aumentó considerablemente.

Una de las razones de esa expansión fue la enorme carga de trabajo impuesta a la masa de indígenas para generar la acumulación de riquezas en manos de una parte de los conquistadores. Aunque formalmente su consumo fue vetado, posteriormente fue permitido y alentado por el régimen colonial. Particularmente cuando se aceptó que la coca servía para intensificar la carga de trabajo del indígena. Es decir, sirvió como un mecanismo para incrementar la explotación, ya que el consumo de coca inhibía el consumo de alimentos y permitía obtener un mayor excedente de la mano de obra. Por ello en 1551:

El Concilio Eclesiástico de Lima prohibió su uso como obstáculo para la difusión del cristianismo pues se la vinculaba al diablo. Por razones económicas sin embargo, el virrey Toledo, en 1773, la autorizó de nuevo, llegando a convertirse en la segunda fuente de ingresos de la corona. Desempeñó un importante papel en la explotación de la montaña de plata del Potosí como "salario" de la población indígena, alcanzando su consumo una media de 10 kilos de hojas por habitante y por año. La coca se convirtió en un monopolio del Estado, pasando a finales del siglo XVIII a manos de la empresa privada.(8)

Durante los largos años del dominio español en América, la coca sirvió para la explotación del indio. Fue así un mecanismo de sometimiento que era legalmente permitido para aumentar con ello la acumulación de las riquezas en manos de los sectores dominantes. "Se debe reconocer que la producción de la coca a nivel mercantil ya estaba articulada al modo de producción capitalista a partir del siglo XVII".(9)

La hoja de coca también se usó desde la cosmovisión del sometido, como un instrumento para entender su propio mundo andino y con ello manejar su propio ambiente natural. Si bien las crónicas coloniales de la época dejaron ricos testimonios de su consumo, sin embargo, no quisieron entender las prácticas míticas y mágicas de dicho cultivo:

Usan de la dicha coca para mill hechicerías, como es mochar al demonio con ella pasando por alguna angostura o mal paso, a donde se ha visto -y esto muy de ordinario- que sacan quando llegan al tal paraje la coca que llevan en la boca y se la ofrecen, y así en muchas partes de déstas, como en un angostura que está junto a Potosí, que se llama Mollo Pongo; y en otras muchas partes hay mucha cantidad desta coca ofrecida a quien ellos saben, y si van subiendo una cuesta y van cansados y sin aliento, a la cima della hacen la misma mocha y juntan piedras y la ponen allí, diciendo que con esta cerimonia se les quita el cansancio de la subida de la dicha cuesta o cerro, y otras mill superticiones que los indios usan de la dicha coca, que por ser muchas no hay que tratar dellas.(10)

Para el siglo XIX el consumo de coca ya dejó de ser un producto de consumo regional y se expandió en el mundo occidental. Inicialmente su desarrollo tuvo un elemento experimental, especialmente en el área médica. El neurólogo Paulo Mantegazza escribió un artículo en el que proclamó la importancia de la coca. Friedrich Gaedcke logró aislar en 1855 una sustancia de ella que llamó eritroxilina. Cinco años más tarde, en la Universidad de Gotinga, Alemania, el químico Hohler y su asistente Albert Niemann aislaron un alcaloide, al que llamaron cocaína. En esa tendencia del desarrollo científico, el médico


K. Koller descubre la posibilidad de operar la córnea gracias a la cocaína. J. L.Corning, que fue el primero en aplicar la anestesia local en lugares distintos, comenta que esa sustancia no sólo ha revolucionado la odontología, la oftalmología y la cirugía menor, sino que es lo más eficaz para tratar los estados de agotamiento e irritación del sistema nervioso central.(11)

Frente a ese descubrimiento científico, el tratamiento del uso de la cocaína fue ensayado por Sigmund Freud, quien lo recomendó a sus amigos y colegas por los maravillosos efectos que producía. Refiriéndose a la bondades de la misma, Freud escribió: "La cocaína es un estimulante mucho más fuerte y menos dañino que el alcohol, cuyo uso sólo se ve impedido actualmente por su elevado precio".(12) Más tarde, en la medida que el consumo de la cocaína mostraba un incremento y en respuesta a sus críticos que lo consideraban un apologeta de la misma, Freud también señala en su artículo "Ansia y temor a la cocaína":

No resisto a la tentación de hacer un comentario que me viene a la mente y que acabará con el horror al "tercer azote de la humanidad", como dice patéticamente Erlenmeyer. Todas las informaciones de adicción a la cocaína y deterioro subsiguientes se refieren a las personas que antes eran adictas a la morfina. La cocaína no ha producido más victimas que ésas, y no ha creado ninguna por su propia cuenta.(13)

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(1) Antonio Escohotado, Las drogas. De los orígenes a la prohibición, p. 8.

(2) Ibid.

(3) González Ch., Ever, "El narcotráfico y su impacto en la economía colombiana", en: Historia y pensamiento, (Barranquilla), núm. 2, (Julio-Diciembre de 1997), p. 86.

(4) DE, 12/10/00: http://cnnenespanol.com.2000/latin/BOL/10

/12/coca/index.html, p. 2.

(5) Informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes Correspondiente a 1998, p. 61. Cf. gráficas 2 y 3 referidas a la producción mundial de hoja de coca en el cual destacan Perú como el principal productor seguido de Bolivia y Colombia.

(6) Relación de la coca y de su origen y principio y por qué es tan ussada y apetecida de los indios naturales deste Reyno del Pirú, introducción y edición por María Brey y Victor Ifantes, Bogotá, Instituto Caro y Cuervo, 1996, p. 29.

(7) José Mirtenbaum, "Coca no es cocaína", en: Nueva Sociedad (Caracas) núm. 102 (julio-agosto 1989), p. 146.

(8) Rosa del Olmo, ¿Prohibir o domesticar? Políticas de drogas en América Latina, p. 71.

(9) José Mirtenbaum, "Coca no es cocaína", p. 144.

(10) Relación de la coca y de su origen y principio y por qué es tan ussada y apetecida de los indios naturales deste Reyno del Pirú, pp. 35 y 36.

(11) Antonio Escohotado, Historia de las drogas, vol. 2, p. 73.

(12) Citado en ibid., p. 74.

(13) Ibid., p. 76.

 
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