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La reforma económica en Cuba a fin de siglo
por Adalberto Santana
Investigador del Programa Universitario de Difusión de Estudios
Latinoamericanos (PUDEL/UNAM)



Un buen ejemplo de las relaciones con la nación caribeña, lo brinda Canadá. País de América del Norte, considerado como una de las nuevas y grandes potencias mundiales. El cual al fomentar sus relaciones diplomáticas y sobre todo comerciales con Cuba, ha logrado intensificar sus importaciones desde la isla con productos entre los que figuran el níquel, azúcar y pescado.

En el caso de la relaciones de Cuba con México existe una estrecha y cordial relación entre los dos países, la cual contrasta con el conflicto que desde hace más de treinta años se desarrolla entre la isla caribeña y la mayor potencia militar y económica del mundo, los EU. La relación cubano-mexicana tiene profundos lazos históricos. Pero si bien se puede reconocer que en el ámbito educativo, cultural y académico es donde las relaciones han cobrado desde hace muchos años una gran importancia, en nuestros días la relación se ha ampliado y profundizado en las más diversas áreas de la vida política, económica y social.

La presencia de dirigentes politícos mexicanos de distintas entidades partidarias puede entenderse en un contexto en el que México se ha convertido en uno de los principales socios de la isla. Particularmente después de que Cuba perdió el respaldo de comercio preferencial y ayuda que le brindaban los desaparecidos gobiernos de la Unión Soviética y de Europa del Este. Se estima que las empresas mexicanas que apoyan la reforma económica del país caribeño, lo han realizado con inversiones en el área del turismo, el cemento, los textiles, la telefonía y la refinación petrolera. La presencia de distintos actores políticos de México en Cuba y los pronunciamientos de diversos sectores mexicanos con motivo de la propuesta del senador Jesse Helms de ampliar las medidas del bloqueo norteamericano contra Cuba han sido constantes y provenientes de diversos sectores.(17) En ese sentido cada vez es más notable en la actual etapa de las relaciones México-Cuba la presencia del sector privado mexicano y de otros segmentos de la vida política y social de ese país. Por ello es que México es uno de los principales socios de Cuba después de que la isla perdió el respaldo de comercio preferencial y ayuda que le brindaban los desaparecidos gobiernos de la Unión Soviética y de Europa del Este.

Así, la UE, México y Canadá se cuentan entre los mayores inversionistas en Cuba. De esta forma se puede entender que quien le ha ofrecido las mejores condiciones al sector empresarial de otras naciones del mundo para invertir es el propio bloqueo económico estadunidense. Este por su misma lógica ha vetado a sectores de Miami y de los EU interesados en invertir en la Isla. Incluso importantes empresas estadounidenses han manifestado su interés por entrar al mercado de ese país, sobre todo cuando las inversiones mexicanas, canadienses, francesas e italianas en conjunto lo han hecho por más de 1,500 millones de dólares. A finales de 1994 se dieron a conocer datos del Consejo Económico y Comercial Cubano-Estadounidense, en los que se señalaba que empresas como General Motors, Ford y la cadena de hoteles Radisson estarían dispuestas a invertir en Cuba en cuanto tengan la mínima oportunidad.

Toda esa situación no ha eximido a inversionistas de México y Canadá de las presiones estadounideses plasmadas en la Helms-Burton. El propio presidente Clinton ha suspendido en cuatro ocasiones consecutivas por seis meses cada una el Capítulo III de la Ley Helms-Burton. El 16 de enero de 1998 el presidente Clinton volvió a ratificar dicho acuerdo. Según el portavoz de la Casa Blanca, Michael McCurry, la suspensión del mandatario estadounidense del capítulo III, fue "necesaria en función de los intereses nacionales", agregando que ello contribuiría "de hecho a acelerar la transición hacia la democracia en Cuba".(18) Hay que recordar que dicho capítulo autoriza a los estadounidenses a demandar en las cortes federales a las empresas extranjeras que realicen sus negocios en Cuba y utilicen las propiedades que les confiscó el gobierno revolucionario cubano. La Ley Helms-Burton fue puesta en vigor el 12 de marzo de 1996 y reiteradamente ha sido rechazada por la comunidad internacional debido a que el Capítulo III y IV violan directamente acuerdos internacionales y tiene una aplicación extraterritorial. Pese a las suspensiones de esas medidas los congresos de México y Canadá, naciones que son integrantes del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), aprobaron leyes "antídoto" para contrarrestar a la Helms-Burton y castigar a los EU en caso de su aplicación. Hasta inicios de 1998 la única empresa que había sido afectada por el Capítulo III de dicha ley fue la empresa canadiense Sherrit Co.,(19) ya que las mexicanas Grupo Domos y Cemex, al igual que la italiana Stet, se retiraron de Cuba por temor a represalias estadounidenses.

Pero para que en Cuba se llegara a lograr las inversiones de capital extranjero una vez que desapareció el antiguo vínculo con las economías del ex campo socialista, la economía cubana se vio obligada a recomponer su sistema de relaciones externas y a reorientar su aparato productivo y su estructura legal.

Esas circunstancias son las que generaron que en Cuba a partir de 1990 se adoptaran una serie de transformaciones en su estructura económica, las cuales tenían que pasar por el ordenamiento legal. De esta forma la política económica se perfiló por:

La adecuación y priorización del proceso inversionista según los recursos disponibles, los ajustes del consumo energético, el desarrrollo de programas de sustitución de importaciones, el incremento de las exportaciones tradicionales y no tradicionales, la aplicación del programa de turismo y la apertura de la inversión extranjera.(20)

En este contexto es como a mediados de 1992 se aprobaron una serie de cambios a la constitución de Cuba. resaltando dentro de ella la aceptación a la propiedad privada y el reconocimiento de empresas mixtas.

Asismismo se eliminó el monopolio del comercio exterior por el Estado, función que en la actualidad pasan a compartir las empresas mixtas, las representaciones de firmas extranjeras e, incluso, numerosas empresas estatales, lo cual las acerca a las condiciones del mercado.(21)

El conjunto de las presiones externas que ha vivido Cuba, evidentemente generadas principalmente por el gobierno estadounidense, contrastan con el desarrollo creciente de las inversiones productivas extranjeras.

Sin embargo, no es hasta el año de 1992 cuando comienza un proceso acelerado de creación de empresas mixtas y asociaciones económicas con capital extranjero. A mediados de 1995 en Cuba existían capitales de más de 200 empresas extranjeras asociadas bajo diferentes modalidades de contrato con empresas cubanas. La participación de estos capitales por países se concentran fundamentalmente en España (22%), Canadá (12%), Italia (8%), México (6%) y Francia (6%)... En relación con la distribución sectorial, la inversión extranjera se dirige en mayor proporción a la industria (26%) y le siguen el turismo (16%); la minería (14%) y la búsqueda de petróleo (12%).(22)

El novedoso proceso de apertura económica ha implicado que hasta marzo de 1995, el gobierno cubano haya logrado mantener un intercambio comercial con dos mil 500 empresas de 109 países del mundo. Por la situación económica por la que atraviesa Cuba, en el contexto del fenómeno de la globalización económica mundial, se puede entender por qué fue necesario abrir su economía a la inversión de capital privado extranjero. Esta decisión, desde una perspectiva financiera, se formula en virtud de que la isla "no recibe créditos de organismos financieros internacionales y obtiene muy pocos del gobierno, además de que tiene 'contratiempos' para obtener préstamos bancarios por los problemas que le crea su deuda exterior".(23) Habría que considerar que esa apertura económica no implicó entrar "en un proceso de privatización, pero sí se abrirá paso, al mundo donde predomina el capital privado".(24) En ese sentido se formuló que:

La transformación del comercio exterior de Cuba se manifiesta en que el país ha abierto sus relaciones a más de 3 000 empresas de 98 países, se comunica con 33 líneas áereas de 17 países y mantiene relaciones diplomáticas con más de 150 países, todo esto a pesar del bloqueo norteamericano.(25)

En esa perspectiva también podemos distinguir que el impulso latinoamericano a la reforma económica cubana está presente. Sobre todo cuando la región americana en su intercambio de mercancías pasó de 5.6 en 1989 a 34,7 en 1994. Quedando en segundo lugar de ese intercambio, sólo superada por el conjunto de Europa con el 45,6 para 1994.(26)

Habría que recordar que hasta mayo de 1995, el intercambio comercial entre Cuba y Rusia se sustentaba en un acuerdo entre ambas partes que sólo establecía "la entrega a Cuba de tres millones de toneladas de petróleo por parte de Moscú, y el envío a Rusia de un millón de toneladas de azúcar cubana".(27) Esta nueva situación en la que Cuba es cada vez más independiente de los viejos y nuevos bloques de poder a nivel mundial, es la que seguramente ha fortalecido la apertura económica cubana, que explicaría también elementos de una mayor tolerancia y apertura política.(28)

En este sentido, se puede afirmar y reconocer que en Cuba se ha fortalecido una política de apertura a la inversión extranjera, la cual ha correspondido con la capacidad de inversionistas latinoamericanos y de otras latitudes que, al contar con una percepción pragmática de los negocios, ha hecho que se adelanten a los grupos de la Florida que están evidentemente más ideologizados. Esto se constata con las visitas de distintas delegaciones de diferentes países a Cuba así como por sus inversiones.(29)

En esa lógica, a fines de abril de 1995, el gobierno cubano decidió iniciar dentro de la reforma económica que ha desarrollado un programa de ventas inmobiliarias exclusivamente a extranjeros. Así surgió una sociedad anónima con el nombre de Asociación Cubana Inmobiliaria, fundada con el propósito de establecer empresas mixtas.(30).

Asimismo en esa ofensiva económica, también destacan los periplos de distintos funcionarios cubanos al extranjero, con el propósito de fomentar la inversión a la isla. Por citar algunos ejemplos ocurridos con potencias occidentales, se puede mencionar la visita del presidente Fidel Castro a Francia en la primera quincena de marzo. En ella promovió la inversión francesa ante más de 300 empresarios de ese país. El presidente Castro se reunió en su segundo día de visita con unos 300 dirigentes de empresas y de la banca, en el que saludó su "valentía" por resistir a las presiones estadounidenses. Este encuentro efectuado en la sede del Centro Nacional Patronal Francés (CNPF), motivó que la embajada de Estados Unidos en París reconociera haber enviado "una carta a la cancillería y al centro patronal francés, para prevenir a los inversores franceses de los riesgos que corren si compran en Cuba bienes que pertenecían a estadounidenses antes de la Revolución Cubana".(31)

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(17). Por ejemplo el PRI publicó el 17 de mayo de 1995, en diversos diarios nacionales un manifiesto en el que expresaba su inconformidad y rechazo a ese iniciativa. Categóricamente en ese documento dicho partido manifestaba: "La aprobación de una Ley en este sentido constituiría una inadmisible intromisión en la vida de los Estados, al tiempo que perjudicaría aún más a Cuba y le impediría avanzar en sus reformas económicas, ya que desestimularía el flujo de recursos externos y recrudecería el aislamiento que por más de 30 años se ha impuesto a los cubanos".

(18). Novedades, México, 17 de enero de 1998, p. A2.

(19). La empresa canadiense Sherrit International fue afectada en marzo de 1997 cuando el gobierno estadounidense notificó a cuatro funcionarios de la minera canadiense de que se les impedía el ingreso a los Estados Unidos. El argumento del Departamento de Estado basado en la Ley Helms-Burton es en el sentido de que la mina de níquel donde opera la Sherrit International era propiedad de la empresa estadounidnese Moa Bay Minning Co., hoy Freeport Mc-MoRan Co. de Nueva Orleans. La mina era una propiedad que fue estatizada después del triunfo de la Revolución Cubana. La decisión en contra de los ejecutivos de la empresa canadiense fue calificada por el ministro de Comercio Internacional de Canadá, Art Eggleton como "una situación lamentable y una violación a las reglas internacionales de comercio", Novedades, México, 18 de marzo de 1997, p. B3.

(20). George Carriazo Moreno, op. cit., p. 13.

(21). Ibid.

(22). José Lázaro Quintero Santos, "La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe: Cuba, un caso particular", p. 58. El autor citado señala que esas inversiones foráneas se orientaron en determinada dirección sectorial. De esta forma el capital español se dirigió a la actividad turística, el canadiense a la minería, los capitales mexicanos van más por los servicios, concretamente los de telecomunicaciones y turísticos, y en la exploración y extracción de hidrocarburos la inversiónn extranjera es más diversificada (Francia, Suecia, Reino Unido y Canadá), en tanto que en los otros sectores la composición es mucho más heterogénea.

(23). Declaraciones sostenidas por Carlos Alberto Más Zavala, embajador de Cuba en Panamá, Novedades, México, 17 de mayo de 1995, p. A2.

(24). Ibid.

(25). George Carriazo Moreno, op. cit., p. 14.

(26). De acuerdo con estimaciones oficiales cubanas, se señala que "el intercambio comercial entre México y Cuba alcanzó en 1994 un total de 254 millones de dólares", unomásuno, México, 29 de marzo de 1995, p. 17. En tanto que el comercio bilateral México-Cuba en 1995 ascendió a 361 millones de dólares. En 1996 ese intercambio cayó a 341 millones, conforme a estimaciones del Ministerio de Comercio Exterior de Cuba, Novedades, México, 30 de mayo de 1997, p. B5. Los principales productos comercializados de esa región, la más próxima a Cuba desde territorio mexicano y área tradicional de intercambio regional, fueron "alimentos procesados, pescados y mariscos, refrescos en polvo, harinas, embutidos y granos, sobre todo frijol", a su vez la Península de Yucatán ha servido de plataforma de exportación a Cuba para productos como "madera, baterías, llantas y diversos productos manufacturados al mercado cubano, a través de la vía marítima", Novedades, México, 14 de julio de 1996, p. A6. En cuanto a las "exportaciones mexicanas a Cuba en 1966 fueron de 295 millones contra 23 millones de las cubanas hacia México", Novedades, México 30 de mayo de 1997, p. B5. Respecto a las compras mexicanas a la isla se orientaron principalmente a productos como el azúcar y derivados, pescados y mariscos, tabaco y ron, creciendo a su vez los medicamentos y equipo médico, Novedades, México, 25 de junio de 1997, p. B4.

(27). Novedades, México, 4 de mayo de 1995, p. B5.

(28). La nominación de la película cubana Fresa y Chocolate al Oscar de la mejor cinta extranjera de 1994 por la Academia de las Artes Cinematográficas, es un testimonio fílmico de esa apertura política del régimen cubano. Hecho que fue valorado por amplios sectores de la comunidad internacional y que se expresó en tal nominación dentro del país cuyo gobierno ejerce el más duro embargo económico del siglo XX en América Latina. En ese mismo sentido de apertura política puede identificarse la visita que realizó el Papa Juan Pablo II entre el 21 y 25 de enero de 1998 a Cuba. Los mensajes del máximo representante del Vaticano fueron dirigidos a diversos interlocutores en diferentes partes del mundo. Uno de los interlocutores principales fue el gobierno de la Casa Blanca. La condena del Pontífice al embargo económico estadounidense contra Cuba no sólo fue un reclamo moral, sino la exigencia del representante de un Estado a la mayor potencia del mundo. Moralmente la condena recriminó la prepotencia imperial que ha generado daños en la economía del pueblo cubano por más de 60 mil millones de dólares. Cuba ganó políticamente con esa condena y a su vez el gobierno del presidente Fidel Castro aprovechó el escenario para enviar un mensaje al mundo al señalar el mandatario cubano: "que la distribución equitativa de las riquezas y la solidaridad entre los hombres y los pueblos deben ser globalizadas". Posteriormente a la visita del Papa y a petición de la Iglesia Católica el gobierno cubano concedió un indulto por razones humanitarias a más de 300 personas detenidas por delitos comunes y motivos políticos, Novedades, México, 13 de febrero de 1998, p. 2A.

(29). Adalberto Santana, "Cuba: apertura económica frente a la globalización", en: Luis Chias y Martha Pavón (editores), Transporte y abasto alimentario en las ciudades latinoamericanas, México, UNAM, 1996, p. 173.

(30). Excélsior, México, 26 de abril de 1995, p. 2F.

(31). Novedades, México, 15 de marzo de 1995, p. A3.

 
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