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La reforma económica en Cuba a fin de siglo
por Adalberto Santana
Investigador del Programa Universitario de Difusión de Estudios
Latinoamericanos (PUDEL/UNAM)



La reforma económica en Cuba se genera por diversas causas, sin embargo hay dos elementos centrales para su desarrollo, estos surgen cuando comienza el colapso de la economía planificada en los países del ex bloque socialista y cuando el endurecimiento del bloqueo económico estadounidense se hace más fuerte.(1) Ambas situaciones, de manera general, van a condicionar una diversidad de medidas en la vida económica de Cuba que van a orientar a su vez una serie de cambios en el desarrollo del modelo socialista. Para determinadas interpretaciones sobre esa reforma económica se reconocen que sus elementos esenciales son: "la restructuración del comercio exterior, la inversión extranjera, la descentralización y el autofinanciamiento, y los cambios en las formas de propiedad sobre los medios de producción".(2)

Recordemos que Cuba vive en la última década del siglo XX dentro de una etapa en la que predominan las tendencias de la integración regional, lo que también contribuye a que la isla busque ir delineado un nuevo futuro económico, político y social frente a la llamada globalización y mundialización de la economía(3) e incluso frente a la constitución de nuevos bloques de poder. Sobre todo para poder enfrentar los retos que impone la misma globalización y la necesaria integración regional.(4) En ese sentido, en esta última década del siglo XX, frente a la dinámica de la globalización económica internacional, se fortalece un mayor acercamiento y se perfila más la economía cubana por el rumbo de la cooperación y la apertura hacia la inversión del capital internacional.

Los acontecimientos históricos que se han desarrollado a partir de 1989, particularmente la culminación de la Guerra Fría que tuvo su mayor expresión en el derrumbe del Muro de Berlín y en el derrumbe del socialismo en la Europa Oriental, así como la globalización económica mundial, han sido sustento para nuevos fenómenos que han alcanzado una relevante importancia. Habría que recordar que al calor de la Guerra Fría se impidió la homogeneización de las economías nacionales, pero cuando ella concluyó a nivel planetario, la política de Estados Unidos hacia Cuba siguió manifestando esa disyuntiva, si bien se reconoce que la reforma económica que se está operando en el mundo es una expresión proclive a rechazar la disgregación y la balcanización, en virtud de que alienta la integración de mercados. En ese sentido el paradigma de la economía socialista en Cuba ha comenzado a buscar su inserción en la economía mundial teniendo como uno de sus principales obstáculos la política del gobierno estadounidense, que mantiene una situación de hostigamiento económico y político.

Pero el hostigamiento de Washington a la economía cubana no es nuevo, comenzó a perfilarse con un mayor peso en la medida en que el país caribeño se incorporó al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) en 1972. Es decir, una década después de que la economía cubana fuera fuertemente afectada por el bloqueo económico estadounidense. Incluso se puede indentificar que todavía en los años setenta,

Cuba sostuvo un importante nivel de relaciones económicas con los países capitalistas ascendente a un 40% del total de su intercambio exterior (30% con países capitalistas desarrollados y 10% con países capitalistas subdesarrollados).(5)

Pero también se puede identificar que existen otros elementos que van a conformar la reforma económica en Cuba, y que se gestaron en virtud de una serie de hechos que impactaron el desarrollo de la economía de la isla durante la primera mitad de la década de los ochenta. Estos, fueron:

1. El endurecimiento del bloqueo económico estadounidense.

2. La caída de los precios del petróleo.

3. La caída de la producción azucarera.

4. La caída en la eficiencia de la economía interna.

5. El incremento de la deuda con Occidente.(6)

En esa situación Cuba comenzó un mayor acercamiento en sus relaciones con las economías del ex bloque socialista en la segunda parte del decenio de los años ochenta. Con ese bloque sus relaciones económicas llegaron a representar en 1987 un 88,5%, figurando dentro de ellas la URSS con un 70%, en tanto que el restante 11,5% correspondía a sus relaciones con los países capitalistas.(7)

Sin embargo, para fines de la década de los años ochenta y principios de los años noventa, cuando se desarrolló el colapso de los países socialistas en Europa Oriental, Cuba requirió realizar una trascendental apertura económica. Esto se gestó entre 1990-1991, cuando se produjo una drástica reducción de las importaciones desde la URSS.

Específicamente en 1991 se ejecutó sólo un 50% del intercambio acordado a principios de ese año, lo que significó una reducción respecto al año anterior.(8) El total de lo recibido en 1991 fue de un 70% inferior a lo obtenido en 1989.(9)

Se reconoce que entre 1990 y 1993 la economía cubana vivió la más difícil situación durante las siete últimas décadas. En una comparecencia de Carlos Lage Dávila refiriéndose a esa situación apunta:

La capacidad de importación del país se redujo de más de 8 100 millones de dólares anuales a alrededor de 2 200; 8 100 millones de dólares en el año de 1989, cuando se podía considerar que todavía se desarrollaban plenamente los vínculos con la comunidad de países socialistas, y 2 200 como estimado de capacidad de importación del país para el año de 1992. Quiere decir que el país ha tenido que vivir en este año con un 73 por ciento menos de los recursos de importación con que venía funcionando normalmente la economía del país y la vida de la población.

A esto no se reducen las consecuencias de la situación que atravesamos. Hay que decir que adicionalmente a eso nosotros teníamos un intenso intercambio comercial con los países de la comunidad socialista y principalmente con la URSS. El 81 por ciento de nuestras exportaciones iba a esos países y el 85 por ciento de nuestras importaciones provenía de los países del campo socialista.(10)

En esa dinámica se puede identificar que los niveles de actividad económica en 1993 en relación a los de 1989, de acuerdo con estimaciones oficiales sufrieron una declinación del producto interno bruto del 34.8%.(11) Esa abrupta ruptura del desarrollo de las relaciones comerciales de Cuba con los países del CAME le representó perder más de las tres cuartas partes de su mercado. Lo que significó una reducción drástica del suministro de materias primas orientadas a la producción nacional y de productos para el consumo. Esa situación económica llevó a la pérdida del mercado de los productos cubanos de exportación. A ello hay que agregar que Cuba no sólo redujo su intercambio comercial, sino esencialmente con el colapso del socialismo en Europa Oriental dejó de estar articulada a un desarrollo de integración económica como lo fue el CAME. Toda esa situación llevó a la economía cubana a tener que sobrevivir con menos recursos y a la vez para poder sobrevivir en esa condiciones a buscar nuevos mercados. En el marco de esa misma situación se argumenta:

La crisis del periodo 1990-93 respondió básicamente al rápido desmantelamiento del comercio exterior de Cuba y consecuentemente, la brusca reducción de la capacidad de importación del país. Esto no significa la ausencia de otros problemas referidos a la eficiencia económica y la productividad que también afectan hoy el desempeño general de la economía cubana y que ya antes de 1989 habían provocado declinaciones en la tasa de crecimiento económico de la nación.(12)

Así, al reducirse el intercambio con los países socialistas, Cuba buscó su reinserción en los nuevos rumbos que tomó la economía mundial, encontrando en el proceso de apertura económica uno de esos novedosos caminos. La apertura de las inversiones extranjeras en la isla es un elemento que hoy se desarrolla ampliamente y obstenta un papel central. Y en ese sentido se puede identificar que la economía cubana es dependiente del comercio exterior y sus recursos son limitados.

En la dinámica que Cuba ha vivido en los últimas tres décadas, enfrenta constantes presiones políticas. Distintas fuerzas, básicamente los sucesivos gobiernos estadounidenses y grupos anticastristas del exilio cubano, han sido obstáculos para la plena integración de la isla al mercado mundial. Tan sólo el 17 de abril de 1995, el senador ultraconservador Jesse Helms, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano frente a diversos líderes de la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA) y a otras organizaciones del exilio afirmó hacer todo lo posible para que la llamada Ley Helms-Burton fuera aprobada por el Congreso con el objetivo de reforzar el embargo contra Cuba. Para el analista cubano Esteban Morales lo que Clinton trata de hacer con la aprobación de dicha ley es:

Trabajar por uniformar a Cuba, por estandarizar su comportamiento a las de una economía de mercado y a una democracia liberal pluripartidista, llevándola nuevamente al ramillete de repúblicas latinoamericanas que, a casi 200 años de sus procesos independientes, no han podido solucionar uno solo de los problemas que ya Cuba ha resuelto y que ahora lucha por preservar... se le impone el bloqueo como mediación. Por lo cual bloqueo, globalización y presiones a la standarización de su régimen político, constituye el reto combinado que hoy enfrenta Cuba en el proceso de reestructuración de sus relaciones económicas internacionales.(13)

Como señalabamos a estas mismas presiones habría que agregar el efecto causado por el derrumbe de la economía socialista y planificada en Europa Oriental y la Unión Soviética. De esta forma ambos factores externos han sido prioritarios para evitar la completa reinserción de Cuba a la moderna economía mundial. Sin embargo ese país es hoy en día una economía abierta. Particularmente después de la desaparición del CAME cuando ese derrumbe tuvo un efecto complejo en la economía cubana en su sector externo. De esta forma la desaparición del ex bloque socialista condujo a Cuba a la creación de condiciones excepcionales de funcionamiento de su economía y a la necesidad de iniciar un proceso de ajuste con particularidades muy singulares.

El proceso de ajuste que se verifica en Cuba -conocido bajo la denominación de Período Especial- descansa en el aprovechamiento de las capacidades nacionales existentes en todas las esferas, preservación de la capacidad de desarrollo, utilización de un régimen de distribución equitativo, combinación adecuada del proceso de diversificación de las exportaciones con un enfoque más selectivo de la sustitución de importaciones, se le presta mayor atención a las ventajas comparativas dinámicas, tiene lugar un incremento sustancial del papel de la ciencia en la solución de los principales problemas económicos, activación de los mecanismos de participación popular y el mantenimiento del proyecto socialista como condición esencial del éxito de todo este proceso.(14)

En ese contexto un nuevo embate se perfiló contra Cuba con el control del congreso estadounidense por parte del Partido Republicano en los Estados Unidos de Norteamérica. Así, para julio de 1995 se propuso la aprobación de una nueva ley sobre la "libertad y solidaridad democrática con Cuba". Al aprobarse dicha "ley" con carácter extraterritorial, se incrementaron las medidas contra la isla mediante sanciones indirectas a los países que comerciaran con Cuba. Es decir, se pretendió imponer sanciones económicas a las naciones que alentaran las inversiones en tierras cubanas. Entre los impulsores de esa ley figuraban el senador ultraconservador Jesse Helms y el diputado Dan Burton (que en sus antecedentes sobre ese tipo de política agresiva contra países latinoamericanos, también han pugnado por cuestionar las políticas soberanas de países latinoamericanos y de otros países del mundo hacia Cuba). La llamada Ley Helms-Burtom ha buscado crear un ambiente que inhiba a las naciones interesadas en fomentar sus intercambios con ese país del Caribe y que tendrían que escoger entre ella o las buenas relaciones con Estados Unidos. Este es un escenario que esa política exterior del congreso estadounidense ha formado esencialmente impulsada por los sectores republicanos.(15) Con la segunda administración de William Clinton en la Casa Blanca, iniciada en 1996, esa política ha sido reforzada. A nivel mundial ella a tenido un total rechazo. La disputa por la aplicación de la Ley Helms-Burton ha sido basicamente entre Washington y la Unión Europea (UE), Canadá y México. En febrero de 1998 en uno de los puntos de la declaración de Panamá, los cancilleres de los países del Grupo de Río y la UE rechazaron las medidas unilaterales, como la Ley Helms-Burton que refuerza el embargo contra Cuba. Los ministros manifestaron su rechazo "categórico a toda medida comercial unilateral y con efecto extraterritorial, por ser contraria al derecho internacional".(16)

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(1). El bloqueo económico que ha padecido Cuba desde hace más de 35 años, según lo ha señalado el vicepresidente de Cuba, Carlos Lage, lo caracteriza como "una brutal guerra económica de muy graves consecuencias" que ha provocado pérdidas a la economía cubana por más de 60 mil millones de dólares, "cifra cinco veces mayor al valor de la deuda externa de Cuba", unomásuno, México, 29 de noviembre de 1997, p. 21. Con ese bloqueo económico, el comercio cubano no puede acceder al mercado estadounidense, el mayor del planeta y tampoco Cuba puede acceder desde el punto de vista geográfico al mercado más cercano. Asimismo también tiene negado el acceso a comerciar con las subsidiarias estadounidenses ningún tipo de producto.

(2). George Carriazo Moreno, "Cuba: cambios económicos", Economía y Desarrollo (Facultad de Economía, Universidad de La Habana), núm. 2 (1996), p. 9.

(3). Se puede diferenciar las nociones de globalización y mundialización, como nos la refiere Henri Bartoli, quien sostiene: "El término 'globalización' traduce una regulación de las economías nacionales que escapa a ellas, el término 'mundialización' apunta al fenómeno de constitución de una economía-mundo sin desaparición de su autonomía. La 'globalización' es más 'totalizadora', pero se trata de una cuestión de matices", "¿Mundialización o hegemonía?, Cuadernos Americanos (México), núm. 53 (septiembre-octubre 1995), p. 112.

(4). En torno al proceso de globalización, se nos dice desde una perspectiva económica que ella "aparece como la presión irresistible para entrar en la competencia mundial por efecto de la poderosa y nueva forma de la ofensiva comercial, o sea, la tecnología, que convierte la incompetencia mucho más costosa. A su vez, la necesidad creciente de exportar en las nuevas condiciones mundiales, y de adecuarse tecnológicamente y en términos de costo y productividad, vuelve inevitable la inserción en la nueva etapa. Así, lo que hace ineludible la globalización es la creciente internacionalización de las relaciones económicas nacionales y el costo insoportable de mantenerse al margen, y en general, de la incompetencia", Sergio de la Peña, "América Latina frente a la globalización", Dialéctica (Universidad Autónoma de Puebla), núm. 27 (Primavera de 1995), p. 25.

(5). Julio Carranza y Aurelio Alonso, Economía cubana: ajustes con socialismo, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1994, p. 4.

(6). Ibid., pp. 4-8.

(7). La concentración de la economía cubana en sus exportaciones hacia los países socialistas se reflejaba en un 63% de azúcar, 73% del níquel, 95% de los cítricos y 100% de las piezas y componentes electrónicos. En el caso de las importaciones estas se reflejaban en un 63% en los alimentos, 86% en las materias primas, 98% en los combustibles, 80% en maquinarias y equipos, y 74% en manufacturas, ibid., p. 7.

(8). Cf. Carlos Lage: Entrevista en Granma Internacional, La Habana, 9 de febrero de 1992.

(9). Julio Carranza y Aurelio Alonso, op. cit., p. 9.

(10). Carlos Lage Dávila, El desafío económico de Cuba, La Habana, Ediciones Entorno, 1992, p. 4.

(11). George Carriazo Moreno, op. cit., p. 10.

(12). Ibid., p. 11.

(13). Esteban Morales citado por José Luis Valdés Ugalde, "Cuba y Estados Unidos: ¿fin del muro del Caribe o regreso a las trincheras?", Problemas del desarrollo (Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM), núm. 110 (julio/septiembre 1997), pp. 230-231.

(14). Hiram Marquetti Nodase, "El comercio exterior de Cuba ante los desafíos de los años noventa", Paz y Soberanía (La Habana), núm. 1 (1993), p. 7.

(15). Junto con el senador Helms han figurado como dos propulsores del enfrentamiento de Washington con el gobierno cubano en los últimos años de los decenios de los ochenta y noventa los legisladores estadounidenses Lincoln Díaz Balart e Ileana Ros-Lethinens. El primero incluso a llegado a sostener: "El día que nosotros (los cubano-americanos) decidamos levantar el bloqueo, será levantado... No está en manos de Clinton", La Jornada, México, 24 de diciembre de 1997, p. 61. El propósito central de la HB es fortalecer el embargo, ya sea ejecutando o suspendiendo una serie de medidas económicas en contra de Cuba con el propósito de que Fidel y Raúl Castro Ruz salgan del gobierno y se cancele la opción de un régimen socialista en Cuba.

(16). Novedades, México, 13 de febrero de 1998, p. A3.

 
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