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El impacto de la cultura mexicana en Centroamérica
por Adalberto Santana
Investigador del Programa Universitario de Difusión de Estudios
Latinoamericanos (PUDEL/UNAM)



El impacto de la cultura mexicana en Honduras

En las relaciones entre Honduras y México, destaca la importancia que este último país tiene para la formación cultural y para el desarrollo de la conciencia latinoamericanista de los hondureños. Sin duda la presencia política y cultural mexicana en numerosos intelectuales de ese país centroamericano alcanza un determinado peso. Esa presencia figura de manera evidente en Juan Lindo, José Cecilio del Valle y otros ilustres hondureños. Sin embargo, uno de los intelectuales más destacados, dada la trascendencia de su obra fue Rafael Heliodoro Valle. El intelectual hondureño más destacado del siglo XX haciendo referencia a su propia biografía hondureño-mexicana, en uno de sus libros publicado en 1928 escribió:

Nació en Tegucigalpa, Honduras, el 3 de julio de 1891. Graduado en la Escuela Nacional de Maestros de México (1911), Delegado por la Escuela Normal de México al Congreso de Estudiantes de México (1910), Secretario de la "Sociedad Pedagógica de Estudiantes", Tegucigalpa (1907) y del "Ateneo de Honduras" (1913). Presidente de "Juventud Hondureña" (1913). Delegado de Honduras al Congreso Internacional de Estudiantes de México (1921). Miembro del Ateneo de la Juventud (México), el Ateneo de El Salvador, la Academia Científico-Literaria de Honduras, la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala, la Sociedad Geográfica de Lima, el Instituto Histórico del Perú, la Academia Nacional de Historia del Ecuador, la American Folklore Society, el Ateneo Ibero Americano de Buenos Aires, la Asociación de Bibliotecarios Mexicanos, el Pen Club de México, la Sociedad "Antonio Alzate" y la Sociedad Científica Argentina. Cónsul de Honduras en Mobile, Alabama (1915) y en Belice (1916). Secretario de la Misión Especial de Honduras en Washington (1918-1921) y de la misma en México (1921). Invitado por el Gobierno del Perú a las fiestas de Ayacucho (1924) y delegado de Honduras al Congreso Científico Panamericano. Ha sido profesor de Historia de México y General y Literatura Castellana en las Escuelas Nacional de Maestros, Nacional Preparatoria y Secundaria No. 1 de México (1921-1928); jefe del Departamento de Arqueología e Historia de la Sección de Bibliotecas de la Secretaria de Educación Pública (1922-1923 y 1926-1928) y delegado del mismo Departamento a la Junta de Bibliotecarios del Sur en Austin, Texas (1922). Es redactor de "Excelsior" y colaborador de "La Prensa" y "Plus Ultra" (Buenos Aires). "Revista de Revistas", "Mexican Folkways" y "Revista Mexicana de Estudios Históricos" (México), "Repertorio Americano" (San José, Costa Rica), "Social" (Habana), "Revista Ariel" (Tegucigalpa) y "Variedades" (Lima). Editor asociado, por Centro América, de la "Hsipanic American Historical Review", Durham University Press, N. C., U.S.A.

Su dirección: Orizaba 192-A, México, D. F.(9)

Para aquellos años de la década del veinte, faltarían todavía muchos años más para enriquecer su prolífica obra. Sin embargo, casi al final de ese decenio él mismo relata que había publicado:

El rosal de ermitaño (1a edición, Tipografía Gante, San Mateo Churubusco, D. F., México, 1911; 2.a edición, San José de Costa Rica, García Monge, 1920); Como la Luz del día (Tipografía Nacional, Tegucigalpa, 1913); El perfume de la tierra natal (Tipo-Litografía y Fotograbado Nacionales, Tegucigalpa, 1917): Como era Iturbide (Talleres Gráficos del Museo Nacional de Arqueología e Historia, México, D. F., 1921); Anfora sedienta (México, Manuel León Sánchez, 1922), El convento de Tepotzotlán, Historia y Antología (Talleres Gráficos del Museo Nacional de Arqueología e Historia, México, 1924); La anexión de de Centroamérica a México, documentos y escritos de 1821-1822. Prefacio y compilación (Archivo Histórico Diplomático Mexicano, 2 volúmenes, números 11 y 24, México, Publicaciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores, 1921 y 1927); é Indice de Escritores (en colaboración con Esperanza Velázquez Bringas, Herrero Hnos., México, 1928.). En preparación: La anexión de Centro-América a México (tomos III y IV, 1821-1823); Pedrería del Virreinato (Historia colonial de América); Bibliografía de Centro América, Bibliografía de los jesuítas de Tepotzotlán, La nao de China, Anecdotario de mi abuelo, Tierras de pan-llevar, Historia pintoresca de Honduras, Primicias de la civilización mexicana, Anuario Bibliográfico Mexicano (1926) (Monografías Bibliográficas Mexicanas, Secretaría de Relaciones Exteriores).(10)

Este destacado polígrafo y bibliógrafo nacido en el siglo XIX, después de una intensa y fecunda labor intelectual, falleció en la ciudad de México el 29 de julio de 1959. Mucho se ha escrito sobre su vida y obra. Aquí sólo intentaremos destacar el valor indudable de este hombre de letras en su prolífica relación con México:

Los estudios secundarios los inició en 1906 en la escuela Normal de varones y el primer trabajo literario lo publicó en el Semanario El Figaro de Adán Canales, se llamó "El Mineral de Cedros". Días después al escribir otros bellos artículos fue llamado por el entonces cónsul de México en Honduras, el general José Manuel Gutiérrez Zamora, quien le prestó un enorme volumen denominado México a través de los siglos y allí probablemente se incubó su gran admiración por el país azteca. El cónsul le ofreció una beca y el presidente Miguel R. Dávila también se prestó a cooperar con una mensualidad de 30 pesos que le otorgaría la alcaldía de Comayagüela. Fue así que el 6 de febrero de 1908 en el vapor "Luxor" que zarpó de Amapala viajó el joven inquieto en compañía de otros becados, Alfredo Membreño, Agustín Argeñal y Samuel G. Discua con destino a Salina Cruz y acompañados del cónsul para de allí seguir por tierra hasta la antigua Tenochtitlan.

Iniciando sus estudios magisteriales en México y alternando con grandes figuras del momento como Ramón López Velarde, el de "Suave Patria", Enrique González Martínez, Porfirio Barba Jacob y tantos escritores, poetas y directores de periódicos, la producción de artículos y poemas se fue acrecentando y Excelsior como la Revista de Revistas, destacaban sus trabajos de esplendida sensibilidad y redacción. Vinieron premios, cátedras, conferencias, cargos honoríficos, su apasionamiento por la historia que lo llevó a doctorarse en 1948 en la Universidad Nacional Autónoma de aquel país,(11) donde sirvió cátedra por muchos años.(12)

En ese mismo esbozo que contempla algunas particularidades de la vida de Rafael Heliodoro Valle en México, se señala:

En varias ocasiones vino a su país para cumplir con funciones diplomáticas que le encomendó Honduras, durante las postrimerías del gobierno del general Manuel Bonilla, que lo designó subsecretario en el Despacho de Educación Pública y en 1919 que fue nombrado secretario de la Misión Especial de Honduras en Washington, época en que conoció a don Alfonso Guillén. Siempre retornó a México donde su fama había trascendido casi desde que obtuvo su título de maestro en la "Escuela Normal de Tacuba", dirigida por Leopoldo Kiel, y pasó a impartir sus magníficas clases de Historia de México en el "Colegio Militar de San Jacinto".

El derroche de talento dio brillo por años y años a las páginas de Novedades, Excelsior y El Nacional de México D. F., Diario de Yucatán, El Norte, de Monterrey, La Prensa de San Antonio Texas, La Opinión de Los Angeles, California, Diario La Marina, de La Habana, Cuba, La Noticia, de Managua, El Diario de Hoy y Diario Latino, de San Salvador, El Día, de Cali, Colombia, La Crónica y El Comercio, de Lima, Perú, y Diario de Costa Rica, sin faltar sus colaboraciones en los diarios de Honduras sobre cualquier tema tratado a profundidad.(13)

Rafael Heliodoro Valle escribió y publicó algunos de sus más destacados trabajos en México. Cabe resaltar entre su extensa obra trabajos destacados como La Anexión de Centroamérica a México. Documentos y escritos de julio a diciembre de 1823;(14) México Imponderable; Imaginación de México e Historia de la ideas contemporáneas en Centro-América entre otros títulos. En esta última obra, que es cardinal para la historia del pensamiento latinoamericano, dicho autor señala la importancia que México ha tenido y tiene para la intelectualidad no sólo hondureña sino también centroamericana, al respecto ese prolífico autor nos dice:

Es evidente que Rubén Darío y Enrique Gómez Carrillo tuvieron que emigrar de Centro-América en busca de aire respirable; y que otros escritores obligados por la misma razón o empujados por los odios de las guerras civiles -tales los hondureños Salatiel Rosales y Alfonso Guillén Zelaya- tuvieron que buscar asilo en México para poder dar libre vuelo a sus ideas, alejados de la hostilidad inicua de sus compatriotas. En otras ocasiones no ha sido esa hostilidad sino la falta de estímulo, la responsable de la evasión de muchos hombres de pensamiento y de pluma; por ejemplo, los costarricenses Rafael Cardona y Alfredo Cardona Peña, y los nicaragüenses Francisco Zamora, Roberto Barrios, Hernán Robleto y Edelberto Torres -este último también por motivos políticos- quienes pudieron disfrutar en el extranjero mejores horizontes para su producción literaria y el estímulo y la comprensión que les faltó en su terruños inhóspitos".(15)

Es evidente que la formación intelectual de Valle se gestó y desarrolló en gran medida en tierras mexicanas. Incluso sus aportes en la docencia también dejaron una profunda huella en diversas generaciones de su segunda patria. Sus pasos por la Escuela Normal, en la Escuela Nacional Preparatoria y en la Facultad de Filosofía y Letras y en la antigua Escuela de Verano de la Universidad Nacional Autónoma de México lo confirman. Es importante destacar que la labor docente que desarrolló Rafael Heliodoro Valle en esa antigua Escuela de Verano (hoy Centro de Enseñanza para Extranjeros que fundó el maestro José Vasconcelos en la Universidad de México en 1921, y que contó con la extraordinaria dirección de otro destacado intelectual latinoamericano, Pedro Henriquez Ureña) se inició en 1927 y abarcó hastael año de 1956. Valle fue uno de los profesores con más antiguedad en ese centro escolar universitario mexicano, desde el cual hizo irradiar el conocimiento de la cultura latinoamericana a sus discíplulos procedentes de diversas parte de los Estados Unidos y otras regiones del mundo, que llegaban de verano en verano para participar en la cátedra del maestro Rafael Heliodoro Valle.(16)

Otro destacado intelectual mexicano, como lo fue Wilberto L. Cantón, escribió en relación a la destacada labor educatitva de Rafael Heliodoro Valle:

Un día realizó la paradójica hazaña de doctorarse, él que merecía ya todos los doctorados del mundo, un día presentó su tesis muy seriamente y fue a sentarse ante un sínodo compuesto por Doctores a los que casi todos él había formado. Obtuvo el diploma magna cum laude.(17)

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(9). Rafael Heliodoro Valle y Esperanza Velázquez Bringas, Indice de Escritores, México, Herrero Hermanos Sucesores, 1928, p. 304- 305.

(10). Ibid., pp. 303-304.

(11). Con el título: Cristobal de Olid conquistador de México y Honduras, fue la tesis que para obtener el grado de Doctor en Ciencias Históricas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM presentó Rafael Heliodoro Valle.

(12). Filadelfo Suazo, "Rafael Heliodoro Valle permanece en el olvido", La Tribuna, Tegucigalpa, D. C., 28 de noviembre de 1987, p.6 (Semblanzas). Sobre la beca que se menciona, apunta Emilia Romero de Valle: "Hay un error en esto. Rafael Heliodoro Valle no vino a México con beca alguna. Don justo Sierra le concedió media beca en la Normal de Maestros sólo en enero de 1911 y él llegó a México en febrero de 1908", Corona a la memoria de Rafael Heliodoro Valle, compilación, notas y bibliografía por Emilia Romero de Valle, México, Editorial Libros de México, 1963, p. 263.

(13). Ibid.

(14). Sobre el autor y en especial sobre ese importante trabajo, el historiador Ramón Oquelí ha comentado que: En 1948 y en el día de su santo, Rafael Heliodoro Valle dió por concluida su monumental obra La anexión de Cetroamérica a México, cuya publicación había inicado 24 años antes. Recopiló en media docena de tomos más de mil documentos; con magnifica prosa y un gran derroche de saber histórico, resumió la interrelación de sucesos y personajes, desde la época indígena hasta la fecha en que escribía, para concluir: "Centro América tiene en México su vieja casa, más alla de cuatro siglos, construida diariamente con las manos amorosas de la cultura y la amistad", "De españa a Nueva España", Paraninfo, (Tegucigalpa), núm. 7, (julio de 1995), p. 86. El canciller mexicano Manuel Tello en 1959, refiriéndose a esa importante obra y a su trabajo editorial para la cancillería mexicana, señaló: "De prensas mexicanas salieron a la luz muchos de sus libros y entre ellos, los seis volúmenes intitulados Anexión de Centroamérica a México, obra erudita y de gran valor como fuente de información y referencia, con la que nuestra Secretaría de Relaciones Exteriores pudo enriquecer su acervo editorial, gracias al empeñosos e inteligente trabajo del ilustre desaparecido", Corona a la memoria de Rafael Heliodoro Valle, compilación, notas y bibliografía por Emilia Romero de Valle, México, Editorial Libros de México, 1963, p. 17.

(15). Rafael Heliodoro Valle, Historia de las ideas..., op. cit., p. 12.

(16). Cf. "Rafael Heliodoro Valle y la Escuela de Verano", Paraninfo, (Tegucigalpa), núm. 10, (diciembre de 1996), pp. 113-124. Este trabajo sirvió de base para el presente capítulo en su parte referida a la obra de Rafael Heliodoro Valle y fue presentado durante el "75 Aniversario de la Escuela de Verano al Centro de Enseñanza para Extranjeros, I. Semblanza de profesores", CEPE/UNAM, 6 de junio de 1996.

(17). Rafael Heliodoro Valle, Cristobal de Olid..., op. cit., p. 7. En la introducción de este mismo trabajo se sostiene que con él obtuvo el doctorado, examen y presentado en 1948. A la vez se afirma que su "tesis profesional hermana sus dos grandes amores patrios: Cristobal de Olid. Conquistador de México y Honduras". De igualforma se comenta que: "Rafael Heliodoro Valle desempeñó la cátedra de Historia de México en la Escuela Normal y en la Escuela Nacional Preparatoria de aquel país. Y un día convierte su patética curiosidad en estudio sereno, científico, académico: cursa la carrera de Ciencias Históricas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Mexicana hasta obtener la borla doctoral".

 
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