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Las Relaciones España-Cuba Cien Años Despues
por Adalberto Santana
Investigador del Programa Universitario de Difusión de Estudios
Latinoamericanos (PUDEL/UNAM)



En el presente trabajo se intenta abordar el estado en que se encuentran las relaciones políticas entre España y Cuba, a cien años de que aquella nación americana dejara de ser territorio colonial. Por un lado se trata de identificar cómo desarrolló Cuba en la coyuntura actual una reforma económica frente a los retos que le ha impuesto el bloqueo económico estadounidense y los cambios globales de la economía internacional. En este contexto se plantea cómo se ha desarrollado una serie de roces y acercamientos entre el actual gobierno español y el cubano que hacen de sus relaciones una de las más dinámicas entre el viejo y el nuevo mundo.


1. La reforma económica en Cuba

La reforma económica que viene desarrollandose en Cuba se genera por diversas causas, sin embargo hay dos elementos centrales para su desarrollo: el colapso de la economía planificada en los países del ex bloque socialista y el endurecimiento del bloqueo económico estadounidense. El embargo que ha padecido Cuba desde hace más de tres décadas ha sido caracterizado por el vicepresidente de Cuba, Carlos Lage, como "una brutal guerra económica de muy graves consecuencias" que ha provocado pérdidas a la economía cubana por más de 60 mil millones de dólares, "cifra cinco veces mayor al valor de la deuda externa de Cuba".(1) Con ese bloqueo económico, el comercio cubano no puede acceder al mercado estadounidense, el mayor del planeta y tampoco Cuba puede acceder desde el punto de vista geográfico al mercado más cercano. Asimismo tiene negado el acceso a comerciar con las subsidiarias estadounidenses ningún tipo de producto. Ambos situaciones de manera general, han condicionado una diversidad de medidas en la vida económica de la isla, que han originado a su vez una serie de cambios en el desarrollo del modelo socialista.

Recordemos que Cuba vive en la última década del siglo XX dentro de una etapa en la que predominan las tendencias de la integración regional, lo que también contribuye a que ella busque ir delineado un nuevo futuro económico, político y social frente a la llamada globalización de la economía y frente a la constitución de nuevos bloques de poder. Sobre todo para poder enfrentar los retos que impone la misma globalización y la necesaria integración regional. En ese sentido, en esta última década del siglo XX, frente a la dinámica de la globalización económica internacional, se fortalece un mayor acercamiento y se perfila más la economía cubana por el rumbo de la cooperación y la apertura hacia la inversión del capital internacional. Por ejemplo, en julio de 1992 se modificó alrededor del 56 por ciento del texto contitucional con el propósito de reconceptiualizar la cuestión de la propiedad.

Esta redefinición caracterizó la reversibilidad de la propiedad estatal, reconociendo la eventual propiedad privada sobre lo que identificó como medios no fundamentales de producción. Asimismo, clasificó nuevas formas de propiedad, como la de las empresas mixtas y asociaciones económicas, la agrícola, la cooperativa, la personal y la de las organizaciones de masas y sociales. Esta reforma abrió el camino para las principales leyes económicas que se desarrollarían en los años sucesivos. Se iniciaba así, en medio de la crisis, lo que puediera definirse como una nueva fase de reforma y cambio en el sistema económico, social y político cubano.(2)

En ese sentido el paradigma de la economía socialista en Cuba ha comenzado a buscar su inserción en la economía mundial, teniendo como uno de sus principales obstáculos a la política del gobierno estadounidense, que mantiene una situación de hostigamiento económico y político.

Pero ese hostigamiento de Washington a la economía cubana no es nuevo, comenzó a perfilarse con un mayor peso en la medida en que el país caribeño se incorporó al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) en 1972. Es decir, una década después de que la economía cubana fuera fuertemente afectada por el bloqueo económico estadounidense.

Existen además otros elementos que van a conformar la reforma económica en Cuba, y que se gestaron en virtud de una serie de hechos que impactaron el desarrollo de la economía de la isla durante la primera mitad de los ochenta. Estos, fueron: 1. El endurecimiento del bloqueo económico estadounidense. 2. La caída de los precios del petróleo. 3. La caída de la producción azucarera. 4. La caída en la eficiencia de la economía interna, y 5. El incremento de la deuda con Occidente.

Se reconoce que entre 1990 y 1994 la economía cubana vivió la más difícil situación durante las siete últimas décadas. En esa dinámica se puede identificar que los niveles de actividad económica en 1993 en relación a los de 1989 de acuerdo a estimaciones oficiales sufrieron una declinación del producto interno bruto del 34.8%. Esa abrupta ruptura del desarrollo de las relaciones comerciales de Cuba con los países del CAME le representó perder más de las tres cuartas partes de su mercado. Lo que significó una reducción drástica del suministro de materias primas orientadas a la producción nacional y de productos para el consumo. Esa situación económica llevó a la pérdida del mercado de los productos cubanos de exportación. A ello hay que agregar que Cuba no sólo redujo su intercambio comercial, sino esencialmente con el colapso del socialismo en Europa Oriental dejó de estar articulada a un desarrollo de integración económica, situación que llevó a la economía cubana a tener que sobrevir con menos recursos. A a la vez para poder sobrevivir en esa condiciones necesariamente buscó nuevos mercados. Así, al reducirse el intercambio con los países socialistas, Cuba tendió a la reinserción en los nuevos rumbos que tomó la economía mundial, encontrando en el proceso de apertura económica una de esas novedosas orientaciones.

Así, la apertura de las inversiones extranjeras se desarrolla ampliamente y obstenta un papel central. Y en ese sentido se puede identificar que la economía cubana es dependiente del comercio exterior y sus recursos son limitados.

La apertura a la inversión extranjera, el papel sobresaliente del turismo, el trabajo por cuenta propia, la redistribuión de las tierras estatales en manos privadas, el establecimiento de los mercados agropecuarios y de productos industriales, la dolarización de la economía, el espacio ocupado por la economía informal, la organización de un sistema impositivo y otras medidas de reforma han tenido un efecto de ingeniería sobre la sociedad cubana preexistente.(3)

Ahora bien, con la segunda administración de William Clinton en la Casa Blanca, iniciada en 1996, el bloqueo contra Cuba ha sido reforzado. A nivel mundial él ha contado con un amplio rechazo. Por ejemplo, la disputa por la aplicación de la Ley Helms-Burton ha sido básicamente entre Washington y la Comunidad Europea (CE), Canadá y México. Tan sólo en febrero de 1998 en uno de los puntos de la declaración de Panamá, los cancilleres de los países del Grupo de Río y la Unión Europea rechazaron las medidas unilaterales, como las que establece la referida "ley".

Canadá, una de las nuevas y grandes potencias mundiales al fomentar sus relaciones diplomáticas y sobre todo comerciales con Cuba, ha logrado intensificar sus importaciones desde la isla con productos entre los que figuran el níquel, azúcar y pescado.

La política de Canadá hacia Cuba se diferencia en tres aspectos de la posición estadounidense: se caracteriza por un diálogo abierto sin condicionamiento previo, una actividad política de cooperación (reanudada en 1994) y la participación en el proceso de apertura económica. El país es también uno de los firmes opositores a ley Helms-Burton, contra la cual aprobó en 1996 una legIslación antídoto. Canadá es el principal afectado por dicha ley, cuyo artículo IV ya fue aplicado contra la empresa Sherrit -el mayor inversión en Cuba-, negando a sus ejecutivos el visado de entrada a EU.(4)

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(1) Unomásuno, 29/11/97, p. 21.

(2). "México en Centroamérica", El Nacional, México D. F., 26 de febrero de 1996, p. XVI.

(3). Sergio Ramírez Mercado, "Balcanes y volcanes (aproximación al proceso cultural contemporáneo de Centroamérica)", Centroamérica hoy, México, Siglo XXI, 1975, p. 353.

(4). Ibid.

(5). Rafael Heliodoro Valle, Historia de las ideas..., op. cit., p. 286.

(6). Cf. la lista de los embajadores mexicanos en Honduras consignada en el capítulo II de este trabajo.

(7). Sobre Lourdes Herrasti destacó ampliamanete su trabajo de difusión cultural en Honduras. Y dentro de él, destacó la edición de la sección de crítica literaria "Vive leyendo" que Herrasti dirigió junto al intelectual hondureño Marvin Barahona. Sobre esa labor cultural en un artículo de Reynaldo Salinas López titulado "El general Francisco Morazán en la pluma de un mexicano", comentó que Herrasti: "impulsa desde las páginas de El Heraldo, la divulgación de su pensamiento y el de otras personalidades hondureñas", Revista Vida, El Heraldo, Tegucigalpa, 8 de enero de 1994, p. 3B..

(8). Más adelante en el caso particular de Honduras tocaremos el trabajo bibliográfico que el historiador hondureño Ramón Oquelí nos ha brindado en su obra Bibliografía sociopolítica de Honduras.

 
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