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Relaciones México-Nicaragua: 1974-2000
por Adalberto Santana
Investigador del Programa Universitario de Difusión de Estudios
Latinoamericanos (PUDEL/UNAM)



Introducción

El presente trabajo tiene como propósito introducirnos al desarrollo de las relaciones y vínculos entre México y Nicaragua que se han realizado durante el último cuarto del siglo XX. Desde esa perspectiva, nuestro trabajo contempla mostrar de manera general los rasgos que consideramos más destacados de esas relaciones entre ambos estados y los vínculos que entre esas dos comunidades nacionales han desarrollado en su historia más reciente.


1. Los años setenta: De Somoza al triunfo de la Revolución Popular Sandinista (1974-1979)

Partimos del año de 1974 como una fecha fundamental para las relaciones y vínculos entre México y Nicaragua, en virtud de que en esa etapa van a ocurrir una serie de episodios que serán significativos entre ambos países durante esa década.

Nicaragua fue gobernada desde 1936 hasta 1979 por la dictadura militar somocista. Encabezando en aquel momento la presidencia del país centroamericano el general Anastasio Somoza García. México a diferencia de la nación más extensa de Centroamérica era gobernado por el presidente Luis Echeverría Alvarez (1970-1976). Hasta ese momento las relaciones entre ambos países eran poco significativas.

Para Somoza su prioridad era conservar su relación con los Estados Unidos. Para México era continuar por la vía de un desarrollo estabilizador, particularmente después del golpe de estado que había vivido el gobierno socialista de Salvador Allende en Chile (11 de septiembre de 1973).

Otro de los puntos de discrepancia desde los inicios de los años sesenta fue el triunfo de la Revolución Cubana que va a delinear entre el Estado mexicano y el somocista una clara divergencia. Las diferencias entre el régimen somocista se explicarán por factores externos a la región, tal como la presión de Washington para alinear en torno a él a los países de la región en el ambiente generado por la Guerra Fría. Pero también surgen diferencias en un momento en que la estrategia mexicana de crecimiento económico estaba orientada hacia el interior del país. En lo externo la preocupación central de Somoza era la relación con los Estados Unidos y de manera puntual con sus vecinos inmediatos. En ese sentido, la relación de Nicaragua con México era fundamentalmente formal y no prioritaria.

Lo más significativo de la relación diplomática durante la primera mitad de los años setenta fue el apoyo del gobierno mexicano a los damnificados del terremoto que destruyó el centro de Managua en 1972. Sin embargo, a partir de 1974, entre México y Nicaragua van ocurrir una serie de hechos que van ir paulatinamente modificando la relación de ser poco cordial hasta llegar a un rompimiento total.

En esa etapa uno de los acontecimientos políticamente más significativos fue el reaparecimiento del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) al romper el silencio y encabezar la acción del "Comando Juan José Quezada", realizado el 27 del diciembre de 1974.(2) Con él se puso en jaque a la dictadura y se logró mediante esa acción guerillera mantener cautivos a diversos funcionarios somocistas y diplomáticos de diversos países mediante los cuales se logró la liberación de varios presos políticos nicaragüenses. El operativo se realizó en la casa de José María (Chema) Castillo tomando por asalto la residencia del "rico funcionario, exportador de algodón y ex ministro de Agricultura, que gozaba entre los suyos la fama de matón".(3) En dicha acción fungió como uno de los principales mediadores el embajador de México en Nicaragua. Uno de los puntos a donde los guerrilleros buscarían refugio era México o Cuba. Decidiéndose finalmente después de lograr la liberación de los presos políticos dirigirse a La Habana.

Esa acción en amplios sectores de la opinión pública mexicana fue bien acogida. Las políticas declarativamente tercer mundista del presidente Echeverría ofrecían un valioso espacio para que el sandinismo en México tomara un destacado auge y espacio político como lo tuvo en la época de Augusto C. Sandino.(4)

En razón de esos antecedentes históricos, aquella acción guerrillera del FSLN más que generar un repudio en amplios sectores mexicanos, generó una amplia simpatía en los mismos. En los diarios y noticias de la época aquel acontecimiento fue visto como una acción patriótica frente a la represión que significó la imagen política del somocismo. Antecedente que en la segunda mitad de los setenta cobró un nuevo brío.

Recordemos que desde los años veinte, México era visto en toda la región latinoamericana como la retaguardia de todo proceso revolucionario o emancipador en el área.

La revolución de 1910-1917 no sólo había producido transformaciones sociales profundas, sino que se había realizado en medio de fuertes conflictos con los Estados Unidos, lo cual había fortalecido la orientación nacionalista de la política exterior mexicana. Los principios del rechazo a la intervención extranjera, la defensa de la dignidad y soberanía de los países latinoamericanos, la igualdad y la justicia en las relaciones entre las diversas naciones, pertenecían desde la proclamación de la "Doctrina Carranza" en el año de 1915, a los fundamentos de la política exterior mexicana.(5)

Conviene recordar que a medidos de aquel año de 1974 se conformó en México el Comité Mexicano de Solidaridad con el Pueblo de Nicaragua, organismo político que se va a convertir en una plataforma de distintos actores políticos mexicanos en sus vínculos con el sandinismo. Generándose desde 1974 hasta 1979 una gran acumulación de fuerzas políticas en México favorables a la Revolución Sandinista.

Fase de acumulación de fuerzas proclives al cambio con la Nicaragua antisomocista que va permitir que durante la administración encabezada por el presidente José López Portillo (1976-1982), se brinde en México un apoyo más que significativo. El sandinismo y el antisomocismo fueron apoyados por diversos partidos políticos que abarcaban desde el oficial (PRI) hasta diversos partidos y agrupamientos de la amplia izquierda mexicana y latinoamericana que radicaba en México, así como sindicatos, comités de solidaridad, movimientos cristianos, intelectuales y amplios sectores del gobierno. Todo esto también se generó en virtud de que en los últimos años de la década del setenta la economía mexicana se desarrolló en el marco de un boom petrolero. Elemento fundamental para que el gobierno lópezportillsta tuviera un gran margen de acción internacional, y muy particular en Centroamérica. Sin lugar a duda a ello se sumaba la propia voluntad política y protagónica del propio presidente mexicano.

Tal fue la situación que el 20 de mayo de 1979 el presidente José López Portillo en el balneario de Cancún después de una reunión con el mandatario de Costa Rica, Rodrigo Carazo y respaldado por amplios sectores mexicanos decidió romper relaciones con Somoza.(6) Políticamente esto significaba un abierto apoyo a las fuerzas revolucionarias y opositoras a la dictadura somocista. Tal como se expresaba la postura diplomática mexicana contra la dictadura de Augusto Pinochet en Chile.

Este apoyo externo fue otro factor significativo que posibilitó que el 18 de julio de 1979: "El embajador de México en misión especial, Andrés Rosenthal, comunicaba entretanto la decisión en Nicaragua".(7) Es decir, México establecía sus relaciones diplomáticas con el Gobierno de Reconstrucción Nacional de Nicaragua.

Así, con el triunfo de la Revolución Popular Sandinista el 19 de julio de 1979, las relaciones diplomáticas y los vínculos entre México y Nicaragua vivieron políticamente uno de los momentos más coincidentes. La coyuntura regional y mundial había sido viable para llegar a esa situación.

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(1). Investigador y Secretario Académico del Programa Universitario de Difusión de Estudios Latinoamericanos (PUDEL, UNAM).

(2) Cf. Comando Juan José Quezada, Frente Sandinista Diciembre Victorioso, México, Editorial Diógenes, 1979.

(3) Ibid., p. 32.

(4) Durante los días de combate del General de Hombres Libres contra la intervención estadounidense, diversos organismos políticos y de solidaridad en México se ligaron a la causa sandinista. Destacando el Comité "Manos Fuera de Nicaragua" dentro del cual participaron artistas de la talla de Diego Rivera, Frida Kalho y el dirigente estudiantil cubano asilado en México, Julio Antonio Mella. También participaron como parte de la Legión Latinoamericana en las filas Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua, cinco mexicanos: "Guillermo Lira, José de Paredes, Andrés García Salgado, Jorge Chávez Tinoco y Alfredo Vega, siendo Paredes el más importante, pues sirvió de secretario a Sandino y de enlace con el presidente mexicano Emilio Portes Gil durante el viaje de su jefe a México, el cual duró un año: del 23 de mayo de 1929 al 16 de mayo de 1930", Instituto de Estudios del Sandinismo, El Sandinismo: documentos básicos, Managua, Nueva Nicaragua, 1983, p. 175. Asimismo se pueden consultar: Carlos Fonseca Obras seleccionadas, Managua, Nueva Nicaragua, 1982; Sergio Ramírez, El pensamiento vivo de Sandino, Managua, Editorial Nueva Nicaragua, 1981; Gregorio Selser, Sandino General de Hombres Libres, México, Editorial Diógenes, 1978; Adalberto Santana, "Sandino en México", Coatapec Revista de la Facultad de Humanidades de la UAEM, núm. 2, año 2, (septiembre 1988), pp. 66-68; Carlos Villanueva, Sandino en Yucatán 1929-1930, México, SEP/Programa Cultural de las Fronteras, 1988 y Volker Wünderich, Sandino: una biografía política, Managua, Nueva Nicaragua, 1995.

(5) Volker Wünderich, Sandino: una biografía política, p. 175.

(6) La batalla por Nicaragua, México, Cuadernos de unomásuno, 1980, p. 156.

(7) Ibid., p. 252

 
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