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Narcotrafico y Politica en America Latina
por Adalberto Santana
Investigador del Programa Universitario de Difusión de Estudios Latinoamericanos (PUDEL/UNAM)



FRANKENSTEIN O EL PROBLEMA DE LAS DROGAS (28/06/96)

Apenas el pasado 26 de junio se celebró el "Día Internacional de la Lucha Contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas". Jornadas en las que México y otros países de América Latina muestran sumo interés sobre todo cuando se menciona que desde ellos se exporta a los EU la mayor proporción de drogas que se consumen en ese insaciable mercado.

Se reconoce que el consumo de drogas es uno de los problemas más graves de las naciones desarrolladas como un problema de seguridad nacional; en las del Tercer Mundo también se percibe del mismo modo. Inclusive se argumenta que la situación tiene un origen externo, por lo tanto en esa lectura, se propone atacarlo donde se genera. Esto es, en los centros de cultivo que están principalmente en la periferia y no en el mundo desarrollado, aunque cabría mencionar que a los EU se le identifica como uno de los grandes productores de mariguana a nivel mundial.

En la actualidad poco se comenta del origen e historia de ese lucrativo negocio como una de las grandes empresas del mundo que nació en el siglo XIX y que ha continuado hasta nuestros días. El costo social que están pagando las metrópolis occidentales por el alto consumo de drogas, se generó cuando ellas tenían el firme propósito de contribuir a la explotación y saqueo por parte de los imperios y empresas occidentales de los pueblos del lejano oriente. Es decir, el narcotráfico ha funcionado a semejanza de un bumerang.

Habría que recordar que el primer cártel de drogas en el mundo se inició con la empresa de origen británico: La Casa Noble de "Jardin & Matheson and Company", institución comercial que encabezó las gestiones, movimientos y transacciones por la libertad de comercio del opio en China. En el fondo, lo que buscaba Inglaterra con ese comercio era intercambiar cargamentos de té y seda por los de opio. Droga que fue introducida a mediados del siglo XVII por los portugueses desde Macao. A su vez, los ingleses desde Hong Kong mantuvieron el control del mercado del opio. Recordemos que estos dos puntos hasta nuestros días siguen siendo enclaves de Portugal y Gran Bretaña (que tendrán que devolverlos en 1999 y 1997 a China) los cuales como centros turísticos y financieros resultan estratégicos para el lavado de dinero.

Los primeros cárteles de la droga como el señalado tenían sus representantes en el parlamento británico, y fueron ellos los que con más calor atizaron la guerra del opio en China. Así, lograron involucrar a otras fuerzas (norteamericanas, francesas, alemanas, portugesas y españolas). Esa guerra desatada por el comercio mundial de drogas, finalmente como bumerang, retornó a las metrópolis para generar que en 1875 el número de toxicómanos se calculara en más de 150 mil norteamericanos. En el último decenio del siglo XIX misioneros católicos distribuían millares de dosis de morfina con el fin de curar la adicción al opio, pero con el agravante de iniciarse en una nueva y más potente adicción. A inicios del siglo XX (1909) cuando los EU veían crecer el número de adictos (sobre todo los soldados radicados en Filipinas desde su intervención en 1898), surgió el interés del gobierno norteamericano por regular la producción, el tráfico y el consumo de drogas. Esa nueva preocupación se plasmó en la ley Harrison Act de 1914, que tuvo como sustento moral el asociar el consumo de opio a los inmigrantes chinos y la cocaína con la población afroamericana. Más tarde se vinculó a la mariguana con los inmigrantes de origen mexicano como se hizo evidente en 1937 con la promulgación de la ley Marihuana Tax Act.

Hoy los cárteles de la droga a más de 150 años del aparecimiento de la primera organización dedicada al comercio de drogas, cuando movilizan en los EU mediante el sistema financiero alrededor de 100 mil millones de dólares anuales y a nivel mundial unos 500 mil millones de dólares al año, según la Financial Action Task Force (organismo creado por los países más industrializados), evidencian la fuerza y pujanza que tiene el comercio que esas potencias formaron y que como Frankestein hoy las está devorando. Paradojas de la historia que conviene recordar para no repetirlas.

EL NARCOLAVADO (12/07/96)

Uno de los principales elementos con los que opera el narcotráfico a nivel mundial, es el llamado lavado de dinero. Mecanismo que funciona para legalizar las enormes ganancias obtenidas en ese lucrativo negocio e introducirlas en la circulación financiera, ocultando con ello su origen ilegal. Diversos gobiernos e instituciones en el mundo han unido sus esfuerzos para evitar que ese mecanismo funcione. Grupos de narcotraficantes y organismos empresariales y políticos ligados estrechamente a ellos, han buscado ingeniar otras formas, cada vez más sofisticadas para insertar sus narcodólares en el sistema financiero internacional.

En febrero de 1996 cuando Harold D. Wankel, jefe de operaciones de la agencia antinarcóticos estadounidense (DEA) rendía un informe ante el Congreso, señalaba que a la par que los cárteles de la droga obtienen en Estados Unidos unos 100 mil millones de dólares anuales, también les resultaba cada vez más difícil legalizar ese dinero, incluso tan complicado como el propio contrabando de drogas ilegales. El mismo funcionario de la DEA señalaba que los nuevos requerimientos establecidos a partir de 1992 contra el lavado de dinero hicieron que las transferencias electrónicas por medio de instituciones financieras resultaran más riesgosas. En los EU esas transacciones que proceden del mercado ilegal de drogas son castigadas penalmente y para las operaciones que exceden los 10 mil dólares se exige que demuestren el origen legal de esos recursos.

Con todo, habría que identificar que en el condado de Dade en Florida y en el estado de California, es donde se concentran algunos de los principales centros financieros de lavado de dinero de los EU y del mundo. De allí que en esa nación oficialmente se reconozca por la propia DEA la enorme suma de dinero que en territorio norteamericano se blanquea. Las grandes fortunas producidas por el tráfico ilegal de drogas requieren de diversas opciones para la legalización de sus ganancias.

La propia DEA ha señalado que los narcotraficantes están reforzando el contrabando de dinero de los EU a los países latinoamericanos, y de esta forma estarían entrando a México, Colombia, Perú y Bolivia entre otros países de América Latina, toneladas de dinero en efectivo debido a que en la comercialización de las drogas se usan billetes de baja denominación. Incluso el propio Wankel señaló que los narcotraficantes, tras dejar su cargamento de droga, regresan sus enormes narcoaviones (Boeing 727, Caravelle y turbo-prop Lockheed Electras) con cargas de hasta 20 o 30 millones de dólares.

Pero también habría que considerar que esa enormidad de recursos cuando se legalizan, ya sea a través del sistema financiero o en enormes contrabandos de narcodólares, requieren invertirse de nueva cuenta en rubros menos riesgosos. Es ahí cuando intervienen diversos actores en ese negocio para ocultar la procedencia del narcodinero. Para frenar el narcolavado se han desarrollado constantemente sofisticados sistemas que permiten interceptar, a través de redes de informática, transacciones de enormes volúmenes de capital. Pero también ha resultado en muchos casos difícil saber la identidad de quienes realizan las operaciones, en virtud de que se pone en riesgo la propia credibilidad del secreto bancario. Excepto cuando hay un interés político y de seguridad para hacer evidente la participación de determinados sujetos en ese tipo de actividades.

Ejemplos como el aseguramiento de bienes inmuebles de empresas legalmente constituidas del ex-jefe del Cártel del Golfo, Juan García Abrego (realizado por la PGR en el estado mexicano de Nuevo León, en los inicios de julio de 1996), el financiamiento a campañas electores en Colombia y Panamá, y algunos bienes que figuran en manos empresariales, religiosas, bancarias, etcétera, ponen en evidencia el involucramiento de diversos actores en ese lucrativo negocio del narcolavado.

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