![]() |
|
|
![]() |
|
||
| |
||||||
|
Artigos
e Publicações
|
|
Narcotrafico y Politica en America Latina por Adalberto Santana Investigador del Programa Universitario de Difusión de Estudios Latinoamericanos (PUDEL/UNAM) |
|
Apenas
el pasado 26 de junio se celebró el "Día Internacional de
la Lucha Contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de
Drogas". Jornadas en las que México y otros países de América
Latina muestran sumo interés sobre todo cuando se menciona que
desde ellos se exporta a los EU la mayor proporción de drogas que
se consumen en ese insaciable mercado.
Se reconoce que el consumo de drogas es uno de los problemas más
graves de las naciones desarrolladas como un problema de seguridad nacional;
en las del Tercer Mundo también se percibe del mismo modo. Inclusive
se argumenta que la situación tiene un origen externo, por lo tanto
en esa lectura, se propone atacarlo donde se genera. Esto es, en los centros
de cultivo que están principalmente en la periferia y no en el
mundo desarrollado, aunque cabría mencionar que a los EU se le
identifica como uno de los grandes productores de mariguana a nivel mundial.
En la actualidad poco se comenta del origen e historia de ese lucrativo
negocio como una de las grandes empresas del mundo que nació en
el siglo XIX y que ha continuado hasta nuestros días. El costo
social que están pagando las metrópolis occidentales por
el alto consumo de drogas, se generó cuando ellas tenían
el firme propósito de contribuir a la explotación y saqueo
por parte de los imperios y empresas occidentales de los pueblos del lejano
oriente. Es decir, el narcotráfico ha funcionado a semejanza de
un bumerang.
Habría que recordar que el primer cártel de drogas en el
mundo se inició con la empresa de origen británico: La Casa
Noble de "Jardin & Matheson and Company", institución comercial
que encabezó las gestiones, movimientos y transacciones por la
libertad de comercio del opio en China. En el fondo, lo que buscaba Inglaterra
con ese comercio era intercambiar cargamentos de té y seda por
los de opio. Droga que fue introducida a mediados del siglo XVII por los
portugueses desde Macao. A su vez, los ingleses desde Hong Kong mantuvieron
el control del mercado del opio. Recordemos que estos dos puntos hasta
nuestros días siguen siendo enclaves de Portugal y Gran Bretaña
(que tendrán que devolverlos en 1999 y 1997 a China) los cuales
como centros turísticos y financieros resultan estratégicos
para el lavado de dinero.
Los primeros cárteles de la droga como el señalado tenían
sus representantes en el parlamento británico, y fueron ellos los
que con más calor atizaron la guerra del opio en China. Así,
lograron involucrar a otras fuerzas (norteamericanas, francesas, alemanas,
portugesas y españolas). Esa guerra desatada por el comercio mundial
de drogas, finalmente como bumerang, retornó a las metrópolis
para generar que en 1875 el número de toxicómanos se calculara
en más de 150 mil norteamericanos. En el último decenio
del siglo XIX misioneros católicos distribuían millares
de dosis de morfina con el fin de curar la adicción al opio, pero
con el agravante de iniciarse en una nueva y más potente adicción.
A inicios del siglo XX (1909) cuando los EU veían crecer el número
de adictos (sobre todo los soldados radicados en Filipinas desde su intervención
en 1898), surgió el interés del gobierno norteamericano
por regular la producción, el tráfico y el consumo de drogas.
Esa nueva preocupación se plasmó en la ley Harrison Act
de 1914, que tuvo como sustento moral el asociar el consumo de opio a
los inmigrantes chinos y la cocaína con la población afroamericana.
Más tarde se vinculó a la mariguana con los inmigrantes
de origen mexicano como se hizo evidente en 1937 con la promulgación
de la ley Marihuana Tax Act.
Hoy los cárteles de la droga a más de 150 años del
aparecimiento de la primera organización dedicada al comercio de
drogas, cuando movilizan en los EU mediante el sistema financiero alrededor
de 100 mil millones de dólares anuales y a nivel mundial unos 500
mil millones de dólares al año, según la Financial
Action Task Force (organismo creado por los países más industrializados),
evidencian la fuerza y pujanza que tiene el comercio que esas potencias
formaron y que como Frankestein hoy las está devorando. Paradojas
de la historia que conviene recordar para no repetirlas. EL
NARCOLAVADO (12/07/96) Uno
de los principales elementos con los que opera el narcotráfico
a nivel mundial, es el llamado lavado de dinero. Mecanismo que funciona
para legalizar las enormes ganancias obtenidas en ese lucrativo negocio
e introducirlas en la circulación financiera, ocultando con ello
su origen ilegal. Diversos gobiernos e instituciones en el mundo han unido
sus esfuerzos para evitar que ese mecanismo funcione. Grupos de narcotraficantes
y organismos empresariales y políticos ligados estrechamente a
ellos, han buscado ingeniar otras formas, cada vez más sofisticadas
para insertar sus narcodólares en el sistema financiero internacional.
En febrero de 1996 cuando Harold D. Wankel, jefe de operaciones de la
agencia antinarcóticos estadounidense (DEA) rendía un informe
ante el Congreso, señalaba que a la par que los cárteles
de la droga obtienen en Estados Unidos unos 100 mil millones de dólares
anuales, también les resultaba cada vez más difícil
legalizar ese dinero, incluso tan complicado como el propio contrabando
de drogas ilegales. El mismo funcionario de la DEA señalaba que
los nuevos requerimientos establecidos a partir de 1992 contra el lavado
de dinero hicieron que las transferencias electrónicas por medio
de instituciones financieras resultaran más riesgosas. En los EU
esas transacciones que proceden del mercado ilegal de drogas son castigadas
penalmente y para las operaciones que exceden los 10 mil dólares
se exige que demuestren el origen legal de esos recursos.
Con todo, habría que identificar que en el condado de Dade en Florida
y en el estado de California, es donde se concentran algunos de los principales
centros financieros de lavado de dinero de los EU y del mundo. De allí
que en esa nación oficialmente se reconozca por la propia DEA la
enorme suma de dinero que en territorio norteamericano se blanquea. Las
grandes fortunas producidas por el tráfico ilegal de drogas requieren
de diversas opciones para la legalización de sus ganancias.
La propia DEA ha señalado que los narcotraficantes están
reforzando el contrabando de dinero de los EU a los países latinoamericanos,
y de esta forma estarían entrando a México, Colombia, Perú
y Bolivia entre otros países de América Latina, toneladas
de dinero en efectivo debido a que en la comercialización de las
drogas se usan billetes de baja denominación. Incluso el propio
Wankel señaló que los narcotraficantes, tras dejar su cargamento
de droga, regresan sus enormes narcoaviones (Boeing 727, Caravelle y turbo-prop
Lockheed Electras) con cargas de hasta 20 o 30 millones de dólares.
Pero también habría que considerar que esa enormidad de
recursos cuando se legalizan, ya sea a través del sistema financiero
o en enormes contrabandos de narcodólares, requieren invertirse
de nueva cuenta en rubros menos riesgosos. Es ahí cuando intervienen
diversos actores en ese negocio para ocultar la procedencia del narcodinero.
Para frenar el narcolavado se han desarrollado constantemente sofisticados
sistemas que permiten interceptar, a través de redes de informática,
transacciones de enormes volúmenes de capital. Pero también
ha resultado en muchos casos difícil saber la identidad de quienes
realizan las operaciones, en virtud de que se pone en riesgo la propia
credibilidad del secreto bancario. Excepto cuando hay un interés
político y de seguridad para hacer evidente la participación
de determinados sujetos en ese tipo de actividades.
Ejemplos como el aseguramiento de bienes inmuebles de empresas legalmente
constituidas del ex-jefe del Cártel del Golfo, Juan García
Abrego (realizado por la PGR en el estado mexicano de Nuevo León,
en los inicios de julio de 1996), el financiamiento a campañas
electores en Colombia y Panamá, y algunos bienes que figuran en
manos empresariales, religiosas, bancarias, etcétera, ponen en
evidencia el involucramiento de diversos actores en ese lucrativo negocio
del narcolavado. |
| |
||