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Migraciones latinoamericanas hacia Estados Unidos
por Adalberto Santana
Investigador del Programa Universitario de Difusión de Estudios
Latinoamericanos (PUDEL/UNAM)



Pensemos que la enorme cantidad de indocumentados de origen latinoamericano en los Estados Unidos, ha resultado para las esferas de poder en Washington un grave problema, esto es en un momento en el que las minorías podrían aperentemente tener cada vez mayor capacidad de incidir en la elección de un nuevo gobierno. Sin embargo, este argumento no es electoralmente una serie amenaza, ya que de acuerdo al censo de 1990, los 22.3 millones de latinos que habitaban en Estados Unidos constituían el 9.1 por ciento de la población, pero su fuerza como conglomerado de votantes era mínima, de tan sólo el 4 por ciento. Si éste no era el riesgo. ¿sería entonces el de la contaminación y expansión de la cultura hispana?

En el contexto de esa situación, es como puede considerarse que el debate estadounidense en torno a las políticas migratorias permanecerá vigente por lo que resta del siglo XX. A todo ello, habría que sumar el hecho de que la población afroamericana de Estados Unidos también ha mostrado un alto crecimiento. A mediados de la próxima centuria representará el 14 por ciento del total de la población. De esta forma el crecimiento de los hispanos, asiáticos y afroamericanos puede llevar a la ultraderecha estadounidense a proponer una limpieza étnica.

De ser así, mostraría que el incremento de los hispanos en Estados Unidos ha resultado desde la concepción de la seguridad nacional estadounidense, un "grave riesgo" que amenaza a la sociedad y a la cultura puritana anglosajona. Por ello puede pensarse que esa es una de las razones por la que se han fortalecido las campañas xenofóbicas contra los inmigrantes hispanos en California y en otras entidades de los Estados Unidos.(12) En ese contexto, estas medidas antiinmigrantes, se ven reflejadas en los acuerdos migratorios de la Casa Blanca con La Habana tanto los de 1994 así como los de mayo de 1995, cuando aprueba ya no recibir más balseros cubanos.(13)

Y en ese sentido tanto el gobierno norteamericano como distintos círculos de poder en los Estados Unidos tienen muy claro que la razón fundamental de esa inmigración ha sido superar las condiciones de pobreza, condiciones que en sus países difícilmente se lograrían a corto y mediano plazo.

En estos años la migración de origen europeo a Estados Unidos es bastante reducida en relación a otras épocas, y esto en buena medida explica el racismo de las autoridades de California al cuestionar los beneficios sociales para los inmigrantes de origen latinoamericano. La tesis de que se perjudicaban las finanzas de Estados Unidos, también trataba de justificar el sentido racista de ese discurso. La senadora federal texana, Kay Bailey Hutchinson incluso llegó ha manifestar: "deberíamos adoptar una política muy dura sobre inmigración ilegal y hacer todo lo posible para detenerla". Y ese objetivo de implementar una política en ese sentido, finalmente se logró con la aplicación del Acta de 1996 el primero de abril de 1997. Pero la intolerancia generada por ese racismo llegó a tal grado, que el jefe de la Casa Blanca tuvo que reconocer "que también puede considerarse racismo los casos en que personas de las minorías son discriminadas de manera regular cuando buscan empleos, vivienda o cuando son percibidos como criminales potenciales sólo por el color de la piel".(14)


Migraciones latinoamericanas hacia Estados Unidos(15)


Introducción

Para las grandes potencias occidentales y su percepción sobre América Latina ha estado ligada al papel que estratégicamente la historia mundial le ha asignado . A lo largo de esa historia los países de la región han estado identificados como una fuente esencial de aprovisionamiento de mano de obra barata, materias primas y como un mercado consumidor en relativa expansión para sus productos. Este es el sentido del presente trabajo que trata de identificar y apuntar algunos elementos distintivos sobre el significado que en los últinos años del siglo XX tiene la emigración latinoamericana. Particularmante la que transita de esta zona del mundo periférico al desarrollado.


1. America Latina y la emigración a EU.

En este contexto el asunto del flujo permanente de inmigrantes ilegales que procedentes de diversos países de la región pretenden introducirse por diversas vías en territorio norteamericano, ha sido en el último decenio del siglo XX un punto relevante en la agenda de la relación entre Estados Unidos y Latinoamérica. De ahí que se constate que entre nuestra América y la más grande potencia del mundo se estén levantando nuevos muros de Berlín, unos flotantes y otros terrestres como medidas de interdicción contra indocumentados de origen latinoamericano.

Se ha cuestionado para el caso de la frontera norte mexicana, la instalación de un muro de acero.(17) La Casa Blanca ha intentado frenar el flujo constante e incrementado de indocumentados latinoamericanos al instrumentar nuevas medidas anti-inmigratorias. Es evidente que la propia situación de desempleo, pobreza extrema y explosión demográfica en Latinoamérica inciden en diversos aspectos dentro de la relación de los países latinoamericanos con sus vecinos del norte. Por ello es que en los asuntos sobre el creciente flujo de indocumentados latinoamericanos y el narcotráfico es donde se han proyectado los mayores roces de la relación diplomática en los últimos tiempos.(18)

Claramente se puede reconocer que el problema de la migración es un fenómeno mundial. En nuestro tiempo, a fines del siglo XX, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) considera que el número de migrantes a nivel internacional llega a 125 millones de personas (incluidos los refugiados). Uno de los efectos del gran crecimiento de la población y de su correspondencia con el crecimiento mundial de la pobreza, sobre todo en los países subdesarrollados, es el aumento de la migración. Se estima que el número de migrantes internacionales indocumentados se ubica entre los 15 y 30 millones. En tanto que el número de refugiados en los últimos 10 años ha crecido de 8 millones a 19 millones de personas, en este contexto podemos identificar por qué uno de los grandes problemas de América Latina en su relación con Estados Unidos es el tema de la migración.

Es evidente que este asunto ha cobrado en la década de los noventas una expresión más aguda y dramática en el caso de los indocumentados latinoamericanos frente a los de otras regiones, sobre todo de personas de origen mexicano, centroamericano y haitiano, entre otros grupos.

En el caso de los refugiados haitianos, su situación ha estado en buena medida condicionada por la sistemática violación de sus derechos humanos que secularmente se ha dado en Haití. Ese éxodo se fortaleció durante el crecimiento de la ola de acciones represivas que ejerció la dictadura militar haitiana sobre amplios sectores de la población y contra figuras destacadas de la oposición al régimen que en su momento encabezaba el general Raoul Cedras hasta 1995. Se puede entender que la situación imperante en Haití fue muy semejante a la que padecieron los refugiados guatemaltecos antes de su masivo refugio en territorio mexicano, en los inicios de los años ochenta. En esos momentos en Guatemala se desarrollaba uno de los mayores genocidios de las comunidades rurales e indígenas de América Central. De manera similar las características particulares que generó la emigración haitiana, estuvieron ligadas indisolublemente a dos hechos. Por un lado el golpe de estado que desde septiembre de 1991 intentó frenar el avance de democratización y los anhelos de justicia social del pueblo haitiano. El otro hecho es el grado y nivel que alcanzó la pobreza en amplios sectores en ese país caribeño. Esta situación es la que registra a Haití como el país más pobre de América Latina.(19)

Otro asunto migratorio que alcanzó gran relieve en la década de los noventas, fue el llamado éxodo de los balseros cubanos. Este es un fenómeno que tiene fundamentalmente raíces económicas y políticas. En lo primero cabe señalar que una distinción de estos emigrantes es el sentido económico que lo determina. Sin embargo, los efectos del bloqueo económico que padece Cuba desde los inicos de los años sesentas, así como las presiones anticastristas de Miami sobre la Casa Blanca, lograron politizar su situación. Uno de los puntos de acercamiento entre los gobiernos de Cuba y EU, se dio a raiz de las pláticas sostenidas entre el gobierno cubano y el estadunidense en Nueva York durante 1994 en torno a los acuerdos migratorios.(20) Es evidente que en esas negociaciones existió un avance en el contexto de la deteriorada relación bilateral Cuba-EU. Pensemos que sobre la Isla se cernía hasta 1997 una de las más fuertes embestidas que durante más de treinta años ha padecido el país caribeño. El lograr establecer una negociación migratoria con los EU, y que éste reconsidere su negativa de restringir el número de visados que se otorgan a cubanos, es un avance sustancial. Particularmente en un momento en que el resto de países latinoamericanos quisieran que el Sistema de Inmigración y Naturalización de los EU (SIN) tuviera un trato diferente con sus indocumentados, por lo menos respetando los derechos humanos.

Cuba que ha venido padeciendo diversos presiones de parte de la administración de William Clinton y del Congreso estadounidense. Recordemos que tan sólo el 29 de agosto de 1994 el Departamento de Comercio de Estados Unidos anunció nuevas restricciones a los productos que podrían ser enviados a Cuba.(21) Estas medidas se insertaron en una nueva escalada para endurecer aún más el embargo impuesto contra la Isla desde hace más de tres décadas. Pensemos que el objetivo general de la estrategia estadounidense ha sido revertir el proceso revolucionario cubano. Desde esa perspectiva se ha intenado aprovechar la coyuntura internacional para reformular ideológicamente la imagen de los enemigos que a criterio de la visión neoliberal estadunidense, obstaculizan el desarrollo planetario de la democracia y el libre mercado.

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(12). Hoy en día las ciudades más pobladas de los Estados Unidos (Nueva York, Los Angeles, Chicago, Houston, Filadelfia, San Diego, Phoenix, Dallas, San Antonio y Detroit), registran las mayores concentraciones de hispanos. Esta situación aparece como un indicador político y cultural más que sobresaliente.

(13). El gobierno de Willian Clinton pretendió capitalizar la llamada crisis de los balseros generada en los inicios de agosto de 1994. Es evidente que la crisis de los balseros fue internacionalizada cuando el presidente de Cuba, comandante Fidel Castro, rompió el aislamiento de la isla. Aprovechó la situación al introducir el elemento de la migración ilegal cubana como un problema de los Estados Unidos. Con esta medida el gobierno cubano logró establecer pláticas con el estadounidense para resolver el problema. En esa ocasión entre ambos gobiernos tuvieron que negociar "cuestiones técnicas de la inmigración ilegal" y solamente con el objetivo de "facilitar una inmigración legal, segura y ordenada". Sin embargo, lo resaltante y espectacular es que en los locales de la representación estadunidense de la ONU, el gobierno de Clinton se sentara a negociar con el régimen castrista. El escenario en el que se ventiló el tema de la migración ilegal cubana a los EU, mostró que no era un asunto exclusivo de Cuba. Por el contrario era un problema latente y candente de todos los países latinoamericanos con la mayor potencia del orbe. Pero en el caso de la migración económica cubana, la Casa Blanca la llegó tanto a politizar que con ello le brindó durante más de treinta años, una situación privilegiada en relación a los otros migrantes indocumentados del resto de América Latina.

(14). Unomásuno, México, D. F., 31 de marzo de 1997, p. 17.

(15). Ponencia presentada en el Congreso Internacional de LASA, Guadalajara, Jal., 18 de abril de 1997.

(16). Investigador del Programa Universitario de Difusión de Estudios Latinoamericanos (PUDEL/UNAM).

(17). Diversos dirigentes políticos mexicanos se manifestaron su oposición a esas medidas de interdicción, expresando que "la instalación del muro de acero en la frontera entre Naco, Sonora, Naco Arizona afecta las relaciones diplomáticas de ambos estados además de que 'indica' una falta de respeto y confianza para con los mexicanos", en El Día, México D. F., 7 de mayo de 1994, p. 10.

(18). Un ejemplo en ese sentido son el llamado proceso de certificación que Washington desde 1986 viene manifestando sobre los países latinoamericanos en su combate a las drogas ilegales. Cuando el gobierno estadounidense considera que alguna nación no ha colaborado como debiera, es sometida a una descertificación, la cual implica diversas sanciones económicas.

(19). Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) hay 12 países en el continente americano donde se expresan los más altos niveles de pobreza y pobreza extrema: Haití, Bolivia, Guatemala, Nicaragua, Brasil, Perú, Ecuador, El Salvador, Honduras, República Dominicana, Paraguay y México, Novedades, México D. F., 20 de febrero de 1996, p. A8.

(20). Uno de los más recentes encuentros en este sentido se realizó en La Habana en noviembre de 1996.

(21). Otro ejemplo se registró el 17 de febrero de 1996 cuando autoridades norteamericanas confiscaron diversas computadoras para fines médicos que dos grupos estadounidenses intentaban introducir a México y Canadá para enviarlas desde allí a Cuba desafiando el embargo, Novedades, México, D. F., 11 de febrero de 1996, p. A2.

 
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