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Migraciones latinoamericanas hacia Estados Unidos por Adalberto Santana Investigador del Programa Universitario de Difusión de Estudios Latinoamericanos (PUDEL/UNAM) |
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En el contexto de esa situación, es como puede considerarse que
el debate estadounidense en torno a las políticas migratorias permanecerá
vigente por lo que resta del siglo XX. A todo ello, habría que
sumar el hecho de que la población afroamericana de Estados Unidos
también ha mostrado un alto crecimiento. A mediados de la próxima
centuria representará el 14 por ciento del total de la población.
De esta forma el crecimiento de los hispanos, asiáticos
y afroamericanos puede llevar a la ultraderecha estadounidense a proponer
una limpieza étnica.
De ser así, mostraría que el incremento de los hispanos
en Estados Unidos ha resultado desde la concepción de la seguridad
nacional estadounidense, un "grave riesgo" que amenaza a la sociedad y
a la cultura puritana anglosajona. Por ello puede pensarse que esa es
una de las razones por la que se han fortalecido las campañas xenofóbicas
contra los inmigrantes hispanos en California y en otras entidades
de los Estados Unidos.(12)
En ese contexto, estas medidas antiinmigrantes, se ven reflejadas en los
acuerdos migratorios de la Casa Blanca con La Habana tanto los de 1994
así como los de mayo de 1995, cuando aprueba ya no recibir más
balseros cubanos.(13)
Y en ese sentido tanto el gobierno norteamericano como distintos círculos
de poder en los Estados Unidos tienen muy claro que la razón fundamental
de esa inmigración ha sido superar las condiciones de pobreza,
condiciones que en sus países difícilmente se lograrían
a corto y mediano plazo.
En estos años la migración de origen europeo a Estados Unidos
es bastante reducida en relación a otras épocas, y esto
en buena medida explica el racismo de las autoridades de California al
cuestionar los beneficios sociales para los inmigrantes de origen latinoamericano.
La tesis de que se perjudicaban las finanzas de Estados Unidos, también
trataba de justificar el sentido racista de ese discurso. La senadora
federal texana, Kay Bailey Hutchinson incluso llegó ha manifestar:
"deberíamos adoptar una política muy dura sobre inmigración
ilegal y hacer todo lo posible para detenerla". Y ese objetivo de implementar
una política en ese sentido, finalmente se logró con la
aplicación del Acta de 1996 el primero de abril de 1997. Pero la
intolerancia generada por ese racismo llegó a tal grado, que el
jefe de la Casa Blanca tuvo que reconocer "que también puede considerarse
racismo los casos en que personas de las minorías son discriminadas
de manera regular cuando buscan empleos, vivienda o cuando son percibidos
como criminales potenciales sólo por el color de la piel".(14)
Para
las grandes potencias occidentales y su percepción sobre América
Latina ha estado ligada al papel que estratégicamente la historia
mundial le ha asignado . A lo largo de esa historia los países
de la región han estado identificados como una fuente esencial
de aprovisionamiento de mano de obra barata, materias primas y como un
mercado consumidor en relativa expansión para sus productos. Este
es el sentido del presente trabajo que trata de identificar y apuntar
algunos elementos distintivos sobre el significado que en los últinos
años del siglo XX tiene la emigración latinoamericana. Particularmante
la que transita de esta zona del mundo periférico al desarrollado.
En
este contexto el asunto del flujo permanente de inmigrantes ilegales que
procedentes de diversos países de la región pretenden introducirse
por diversas vías en territorio norteamericano, ha sido en el último
decenio del siglo XX un punto relevante en la agenda de la relación
entre Estados Unidos y Latinoamérica. De ahí que se constate
que entre nuestra América y la más grande potencia del mundo
se estén levantando nuevos muros de Berlín, unos flotantes
y otros terrestres como medidas de interdicción contra indocumentados
de origen latinoamericano.
Se ha cuestionado para el caso de la frontera norte mexicana, la instalación
de un muro de acero.(17)
La Casa Blanca ha intentado frenar el flujo constante e incrementado de
indocumentados latinoamericanos al instrumentar nuevas medidas anti-inmigratorias.
Es evidente que la propia situación de desempleo, pobreza extrema
y explosión demográfica en Latinoamérica inciden
en diversos aspectos dentro de la relación de los países
latinoamericanos con sus vecinos del norte. Por ello es que en los asuntos
sobre el creciente flujo de indocumentados latinoamericanos y el narcotráfico
es donde se han proyectado los mayores roces de la relación diplomática
en los últimos tiempos.(18)
Claramente se puede reconocer que el problema de la migración es
un fenómeno mundial. En nuestro tiempo, a fines del siglo XX, la
Organización de las Naciones Unidas (ONU) considera que el número
de migrantes a nivel internacional llega a 125 millones de personas (incluidos
los refugiados). Uno de los efectos del gran crecimiento de la población
y de su correspondencia con el crecimiento mundial de la pobreza, sobre
todo en los países subdesarrollados, es el aumento de la migración.
Se estima que el número de migrantes internacionales indocumentados
se ubica entre los 15 y 30 millones. En tanto que el número de
refugiados en los últimos 10 años ha crecido de 8 millones
a 19 millones de personas, en este contexto podemos identificar por qué
uno de los grandes problemas de América Latina en su relación
con Estados Unidos es el tema de la migración.
Es evidente que este asunto ha cobrado en la década de los noventas
una expresión más aguda y dramática en el caso de
los indocumentados latinoamericanos frente a los de otras regiones, sobre
todo de personas de origen mexicano, centroamericano y haitiano, entre
otros grupos.
En el caso de los refugiados haitianos, su situación ha estado
en buena medida condicionada por la sistemática violación
de sus derechos humanos que secularmente se ha dado en Haití. Ese
éxodo se fortaleció durante el crecimiento de la ola de
acciones represivas que ejerció la dictadura militar haitiana sobre
amplios sectores de la población y contra figuras destacadas de
la oposición al régimen que en su momento encabezaba el
general Raoul Cedras hasta 1995. Se puede entender que la situación
imperante en Haití fue muy semejante a la que padecieron los refugiados
guatemaltecos antes de su masivo refugio en territorio mexicano, en los
inicios de los años ochenta. En esos momentos en Guatemala se desarrollaba
uno de los mayores genocidios de las comunidades rurales e indígenas
de América Central. De manera similar las características
particulares que generó la emigración haitiana, estuvieron
ligadas indisolublemente a dos hechos. Por un lado el golpe de estado
que desde septiembre de 1991 intentó frenar el avance de democratización
y los anhelos de justicia social del pueblo haitiano. El otro hecho es
el grado y nivel que alcanzó la pobreza en amplios sectores en
ese país caribeño. Esta situación es la que registra
a Haití como el país más pobre de América
Latina.(19)
Otro asunto migratorio que alcanzó gran relieve en la década
de los noventas, fue el llamado éxodo de los balseros cubanos.
Este es un fenómeno que tiene fundamentalmente raíces económicas
y políticas. En lo primero cabe señalar que una distinción
de estos emigrantes es el sentido económico que lo determina. Sin
embargo, los efectos del bloqueo económico que padece Cuba desde
los inicos de los años sesentas, así como las presiones
anticastristas de Miami sobre la Casa Blanca, lograron politizar su situación.
Uno de los puntos de acercamiento entre los gobiernos de Cuba y EU, se
dio a raiz de las pláticas sostenidas entre el gobierno cubano
y el estadunidense en Nueva York durante 1994 en torno a los acuerdos
migratorios.(20) Es evidente
que en esas negociaciones existió un avance en el contexto de la
deteriorada relación bilateral Cuba-EU. Pensemos que sobre la Isla
se cernía hasta 1997 una de las más fuertes embestidas que
durante más de treinta años ha padecido el país caribeño.
El lograr establecer una negociación migratoria con los EU, y que
éste reconsidere su negativa de restringir el número de
visados que se otorgan a cubanos, es un avance sustancial. Particularmente
en un momento en que el resto de países latinoamericanos quisieran
que el Sistema de Inmigración y Naturalización de los EU
(SIN) tuviera un trato diferente con sus indocumentados, por lo menos
respetando los derechos humanos.
Cuba que ha venido padeciendo diversos presiones de parte de la administración
de William Clinton y del Congreso estadounidense. Recordemos que tan sólo
el 29 de agosto de 1994 el Departamento de Comercio de Estados Unidos
anunció nuevas restricciones a los productos que podrían
ser enviados a Cuba.(21)
Estas medidas se insertaron en una nueva escalada para endurecer aún
más el embargo impuesto contra la Isla desde hace más de
tres décadas. Pensemos que el objetivo general de la estrategia
estadounidense ha sido revertir el proceso revolucionario cubano. Desde
esa perspectiva se ha intenado aprovechar la coyuntura internacional para
reformular ideológicamente la imagen de los enemigos que a criterio
de la visión neoliberal estadunidense, obstaculizan el desarrollo
planetario de la democracia y el libre mercado. Primeira
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Página (12).
Hoy en día las ciudades más pobladas de los Estados Unidos
(Nueva York, Los Angeles, Chicago, Houston, Filadelfia, San Diego, Phoenix,
Dallas, San Antonio y Detroit), registran las mayores concentraciones
de hispanos. Esta situación aparece como un indicador político
y cultural más que sobresaliente. (13).
El gobierno de Willian Clinton pretendió capitalizar la llamada
crisis de los balseros generada en los inicios de agosto de 1994. Es evidente
que la crisis de los balseros fue internacionalizada cuando el presidente
de Cuba, comandante Fidel Castro, rompió el aislamiento de la isla.
Aprovechó la situación al introducir el elemento de la migración
ilegal cubana como un problema de los Estados Unidos. Con esta medida
el gobierno cubano logró establecer pláticas con el estadounidense
para resolver el problema. En esa ocasión entre ambos gobiernos
tuvieron que negociar "cuestiones técnicas de la inmigración
ilegal" y solamente con el objetivo de "facilitar una inmigración
legal, segura y ordenada". Sin embargo, lo resaltante y espectacular es
que en los locales de la representación estadunidense de la ONU,
el gobierno de Clinton se sentara a negociar con el régimen castrista.
El escenario en el que se ventiló el tema de la migración
ilegal cubana a los EU, mostró que no era un asunto exclusivo de
Cuba. Por el contrario era un problema latente y candente de todos los
países latinoamericanos con la mayor potencia del orbe. Pero en
el caso de la migración económica cubana, la Casa Blanca
la llegó tanto a politizar que con ello le brindó durante
más de treinta años, una situación privilegiada en
relación a los otros migrantes indocumentados del resto de América
Latina. (14).
Unomásuno, México, D. F., 31 de marzo de 1997, p.
17. (15).
Ponencia presentada en el Congreso Internacional de LASA, Guadalajara,
Jal., 18 de abril de 1997. (16).
Investigador del Programa Universitario de Difusión de Estudios
Latinoamericanos (PUDEL/UNAM). (17).
Diversos dirigentes políticos mexicanos se manifestaron su
oposición a esas medidas de interdicción, expresando que
"la instalación del muro de acero en la frontera entre Naco, Sonora,
Naco Arizona afecta las relaciones diplomáticas de ambos estados
además de que 'indica' una falta de respeto y confianza para con
los mexicanos", en El Día, México D. F., 7 de mayo
de 1994, p. 10. (18).
Un ejemplo en ese sentido son el llamado proceso de certificación
que Washington desde 1986 viene manifestando sobre los países latinoamericanos
en su combate a las drogas ilegales. Cuando el gobierno estadounidense
considera que alguna nación no ha colaborado como debiera, es sometida
a una descertificación, la cual implica diversas sanciones económicas. (19).
Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF)
hay 12 países en el continente americano donde se expresan los
más altos niveles de pobreza y pobreza extrema: Haití, Bolivia,
Guatemala, Nicaragua, Brasil, Perú, Ecuador, El Salvador, Honduras,
República Dominicana, Paraguay y México, Novedades,
México D. F., 20 de febrero de 1996, p. A8. (20).
Uno de los más recentes encuentros en este sentido se realizó
en La Habana en noviembre de 1996. (21).
Otro ejemplo se registró el 17 de febrero de 1996 cuando autoridades
norteamericanas confiscaron diversas computadoras para fines médicos
que dos grupos estadounidenses intentaban introducir a México y
Canadá para enviarlas desde allí a Cuba desafiando el embargo,
Novedades, México, D. F., 11 de febrero de 1996, p. A2. |
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