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Migraciones latinoamericanas hacia Estados Unidos
por Adalberto Santana
Investigador del Programa Universitario de Difusión de Estudios
Latinoamericanos (PUDEL/UNAM)



Finalmente podemos reconocer que en toda esta situación de la migración latinoamericana a los Estados Unidos, resalta como un nuevo fenómeno para la sociedad estadunidense, el hecho de que la explosión de extranjeros en esa nación este día a día modificando el perfil de ese país. En ese sentido se sostiene que las proyecciones de este fenómeno apuntan a manifestar que para el año 2050 la "población blanca no hispana de Estados Unidos representará apenas el 52 por ciento del total si continúa la presente tasa de inmigración, comparada con el 74 por ciento actual". Estimándose que "la población hispana pasará de 10 por ciento a 22 por ciento para el citado año si continúa la presente tasa de inmigración". Puede considerarse que a Estados UNidos llegan un promedio de 3,000 inmigrantes diarios por vías legales e ilegales. También se sostiene que "cerca del 85 por ciento de la inmigración reciente proviene de Asia y América Latina, mientras que sólo el 10 por ciento viene de Europa... La mayoría de los inmigrantes, tanto legales como ilegales, son originarios de México".(46) De ahí que encontremos para el caso de California y Florida, que las autoridades locales cuestionen los beneficios sociales para los inmigrantes, ya que para ellos se perjudican las arcas de sus estados. Pensemos que el fenómeno migratorio a Estados Unidos es generado por las condiciones estructurales de la región. Por ello se puede considerar que el debate norteamericano en torno a las políticas migratorias permanecerá latente por lo que resta del siglo. Máxime cuando las mismas proyecciones del fenómeno muestran que la mayor concentración de inmigrantes se ubica en el estado norteamericano de California, entidad "donde el 33 por ciento de la población nació en el extranjero. El 40 por ciento de los inmigrantes a Estados Unidos viven en los estados de Nueva York, Florida, Texas, Nueva Jersey e Illinois". De igual forma "los funcionarios de inmigración de Estados Unidos determinaron que hubo unos 3.4 millones de inmigrantes ilegales en 1992 y que cerca de 300,000 extranjeros se establecen ilegalmente en el país todos los años".(47) Así, el tema del desempleo y sus efectos en la migración latinoamericana a territorio estadunidense, será un asunto recurrente por largos años. Ya que mientras no se elimine el empobrecimiento de la mayoría de la población y sus fuertes impactos en los distintos ámbitos de salud, vivienda y educación, que condicionan la relativa estabilidad política y social, seguirá incrementándose el desempleo que es la causa que propicia que en nuestros países se eleve sustancialmente el constante flujo de migrantes hacia polos de gran desarrollo. Por ende, mientras continue esa situación, la migración de indocumentados hacia los Estados Unidos seguirá siendo un punto central en la agenda de la relación bilateral entre nuestra región y la mayor potencia del orbe.


2. ¿Alternativas para los indocumentados?


Dentro del proceso de globalización el fenómeno de la migración de indocumentados se perfila como un tema de singular relevancia en los vínculos y las relaciones de los países latinoamericanos con los Estados Unidos de Norteamérica. Este es un asunto que hoy tiene un impacto inusitado en la dinámica de las sociedades posmodernas.

Se reconoce que en la frontera sur de los Estados Unidos se da el mayor tráfico de personas en el mundo. Tan sólo el pasado 30 de septiembre de 1995, informó el Servicio de Inmigración y Naturalización (SIN), que el número de expulsiones de inmigrantes ilegales para el año fiscal de 1995, superó su objetivo de 48 mil 500 indocumentados.

Tal es la importancia y la preocupación por ese tema que durante la última visita del presidente mexicano Ernesto Zedillo a Estados Unidos, realizada entre los días 10 y 12 de octubre de 1995, tuvo una capital importancia en las negociaciones y acuerdos con el gobierno estadounidense. El énfasis que se puso a esos asuntos ocupó buena parte de la agenda declarativa de ambos mandatarios. Para México, reiteró el presidente Zedillo "la única respuesta definitiva al problema de la migración consiste en un desarrollo sano, firme y perdurable, que se traduzca en México en oportunidades de superación y bienestar".(48)

En tanto que el mandatario norteamericano William Clinton identificó, en lo referente a las políticas de contención para enfrentar el torrente de indocumentados que materialmente invaden a la nación militarmente más poderosa de la tierra por su frontera sur, que en 1966 los Estados Unidos "van a aumentar la presencia de patrullas fronterizas en 60 por ciento, por encima de los niveles de 1993".

Reiteradamente se ha señalado que sigue cobrando fuerza el endurecimiento de la política migratoria de los Estados unidos. Diversas organizaciones de hispanos pro derechos humanos en ese país, han denunciado que la iniciativa de ley 2202, propuesta por el legislador republicano Lamar Smith, se estaba esgrimiendo como el nuevo proyecto legislativo más antiinmigrante en territorio estadounidense, que superaba a la ley 187. Y es que desde la perspectiva norteamericana, el problema de los inmigrantes ilegales se ha considerado un tema de seguridad nacional. Las tensiones se generan en el contexto de un exacerbado ambiente antiinmigrante, donde los círculos del poder de la llamada Unión Americana impulsan fuertes medidas para enfrentar la oleada indocumentada.

Este tipo de medidas ha cobrado su efecto en las políticas antiinmigratorias del gobierno mexicano. Así, se afirma que en los "13 controles que México tiene con Guatemala son deportados 20 mil centroamericanos al mes, que en lugar de regresar a sus países, esperan una nueva oportunidad de cruzar la frontera, a semejanza de lo que unos 600 mil mexicanos esperan hacer para entrar a Estados Unidos".(49) Habría que recordar que la frontera entre territorio mexicano y guatemalteco se extiende a lo largo de 959 kilómetros y es una zona limítrofe de escaso desarrollo económico y con poca vigilancia. Podemos reconocer que en toda esta situación de la migración latinoamericana a los Estados Unidos, resalta como un nuevo fenómeno que pone en grave riesgo a esa nación por el hecho de que la explosión de extranjeros esté día a día modificando el perfil de ese país.

De ahí que encontremos que para el caso de California y otros estados de EU, se cuestionen los beneficios sociales para los inmigrantes, ya que para ellos se perjudican las arcas de sus estados. Recordemos que el fenómeno migratorio a EU es generado por las condiciones estructurales en la región. Se puede considerar que el debate norteamericano en torno a las políticas migratorias permanecerá latente por lo que resta del siglo. Mientras no se elimine el empobrecimiento de la mayoría de la población latinoamericana y sus fuertes impactos en los distintos ámbitos de salud, vivienda y educación, que condicionan la relativa estabilidad política y social, seguirá creciendo el desempleo que es la causa que propicia que en nuestros países se eleve sustancialmente el constante flujo de migrantes hacia los Estados Unidos.


3. Reajuste de la miseria

En el mundo de hoy para diversos sectores sociales la situación económico-social cada día tiende a cobrar un mayor agravamiento, la pobreza crece como la espuma. Pareciera que la crisis recurrente ha dejado de serlo para convertirse en un fenómeno congénito de la sociedad de nuestro tiempo. En el discurso dominante se habla de las bondades que a largo plazo va a generar la reforma económica.

Sin embargo, la inmensa mayoría de la gente, la más común y corriente, ya no puede esperar. Sobre sus espaldas carga como un tremendo fardo el peso de la crisis. Algunos indicadores de organismos internacionalmente reconocidos nos brindan algunos elementos que dan muestra de su magnitud.

En el imaginario popular la forma de enfrentar la crisis es de lo más diverso e imaginativo. Sin embargo, en la niñez es donde cobra su más dramática dimensión. En el mes de marzo pasado la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y el Fondo de la Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) dieron a conocer que en Latinoamérica tienen que trabajar aproximadamente entre 16 y 18 millones de niños y adolescentes. Cantidad que muestra que un 17 por ciento de las personas en esa edad tienen materialmente que cumplir el papel de un adulto para poder subsistir. Llegando incluso a alcanzar en determinados países un equivalente a un tercio de la población infantil. En el caso de Brasil considerado el país más desarrollado de América Latina, esa nación ocupa el primer lugar en que la población infantil urbana (32.3 por ciento) y rural (55.5 por ciento) tiene que laborar y con ello carece de la posibilidad de acudir a la escuela y estudiar.

A nivel macroeconómico, el agravamiento del deterioro de las condiciones sociales en que vive la inmensa mayoría de la población se manifiesta cada día con mayor intensidad. Puede explicarse ese fenómeno en virtud del impacto que ha generado la deuda externa y por las medidas que se han impulsado con el llamado ajuste estructural aplicado en nuestros países. Esto ha dado como resultado que América Latina y el Caribe, de acuerdo con las cifras proporcionadas por el Banco Mundial es regionalmente la más endeudada del orbe con 607,194 mil millones de dólares. En ella México figura como la nación más endeudada con 158 mil millones de dólares apenas seguido por el Brasil con un dígito menos.

La crisis generada por ese endeudamiento en buena medida podría explicar el grado de violencia e inseguridad social que se padece en esos dos países y los altos niveles de miseria. Fenómenos que se expresan en mayor medida en los países del llamado Tercer Mundo, pero que en el caso de los países latinoamericanos ha sido una constante a lo largo de su historia, sobre todo cuando la región se integró con mano de obra y materias primas al mercado mundial hace más de 500 años.

Para algunas figuras importantes de la intelectualidad latinoamericana la alternativa en estos momentos se puede presentar como señaló el escritor mexicano Carlos Fuentes, en una propuesta que requiere para el caso mexicano, "de una política económica que tenga como prioridad la generación de empleos y el pago de salarios mínimos". Reivindicación económica urgente y necesaria en estos tiempos carentes de justicia social.

En ese sentido, lograr esos propósitos y objetivos sería en las condiciones actuales un triunfo social de gran envergadura. Sobre todo frente a la explosión del dogma neoliberal que manifiesta rotundamente ir en sentido contrario a las más elementales aspiraciones de todo ser humano como es el derecho al trabajo y un trato digno a su esfuerzo. Sobre todo cuando la inmensa mayoría se encuentra sumamente alejada de la más remota posibilidad de acceder a las empresas en proceso de privatización. Mecanismo exclusivo para el enriquecimiento de los grandes monopolios. De seguir en ese camino, los estallidos sociales (como los que han ocurrido en Venezuela, Ecuador Brasil, Colombia o El Salvador) serán el pan de todos los días.


4. ¿La crisis ha madurado?


América Latina vive una fuerte crisis que afecta a los más amplios y diversos sectores sociales. La crisis que hoy padece muestra una situación que no es generada exclusivamente por el desarrollo y agravamiento de las condiciones nacionales. Es una situación que también en gran medida obedece a la dinámica general que a nivel planetario se ha globalizado y repercute de una u otra forma en casi todos los eslabones de la cadena internacional, pero particularmente en donde ésta es más débil.

Estas afirmaciones pudiera considerarse que se desprenden de una visión crítica o contestataria. O simplemente de una mirada entorno al escenario de pobreza y marginación que padecen cotidianamente millones de mexicanos en el campo y la ciudad. Por el contrario, estas consideraciones nacen a partir de planteamientos que provienen de instituciones tan conservadoras como el Banco Mundial y la revista Forbes.

La primera institución, en el mes de junio de este año, señaló de acuerdo al reporte anual de 1995, que el 85 por ciento de la población mexicana vive en la pobreza. Agrega que "el nivel de pobreza de México está basado en los términos de ingresos per cápita de los países en desarrollo, estimado en un ingreso menor de cinco dólares diarios". A ello se suma la constatación de que la clase media se está extinguiendo. Se comprende que en esos sectores se ha dado un aumento del nivel de pobreza. Asimismo, puede entenderse que a mayor desempleo, ello se traduce en un incremento de la pobreza, lo que ocasiona el crecimiento de las desigualdades económicas, de donde emerge con mayor fuerza la violencia social. Violencia en forma de criminalidad que es, nos dice el Banco Mundial "una muestra clara de las necesidades y dificultades que está viviendo la población mexicana a raíz de la crisis".(50) .

En este sentido, la realidad mexicana, así como la del resto del mundo, tiene una segunda faceta. En este segmento de la realidad mexicana, la revista Forbes nos describe un México que encabeza a los países latinoamericanos en cuanto en él destaca un grupo de multimillonarios. La mencionada publicación da a conocer que ese pequeñísimo grupo de mexicanos posee una enorme fortuna que los ubica en el listado de los mil hombres más ricos a nivel mundial. Es decir, de aquellos que han logrado fortunas superiores a los mil millones de dólares. Esa indudable que es un grupo compacto en el que figuran apenas unos cuantos nombres.

Entre ambas expresiones de la realidad mexicana hay una interconexión. La pobreza de una gran mayoría y la enorme riqueza acumulada en una minoría se explican como la necesaria correspondencia que requiere para su existencia un sistema o economía de mercado, sobre todo en un país subdesarrollado. Las contradicciones entre las partes medulares de este proceso pueden hacer pensar que la crisis ha madurado. Es necesario comprender que urge salir de ese modelo de desarrollo que hasta el día de hoy y desde hace largo tiempo tiene sumidos en la pobreza y en la marginación a 40 millones de mexicanos. El proceso de la crisis ha posibilitado el desarrollo de grupos de narcotraficantes con gran poder económico, así como una violencia social, difícil de frenar con políticas represivas frente al desempleo que irrumpe en los más amplios poros de la sociedad. En otras palabras, se recrudecen en esa situación las premisas de la injusticia social. En tal sentido, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), en abril de este año señaló que esa enormidad de mexicanos "se ubican bajo la línea de pobreza, sin perspectivas de superar esa situación en el corto plazo".(51) Por consiguiente, habría que repensar que las medidas de ajuste y privatizaciones que son proyectadas desde las instituciones financieras internacionales resultan cada vez más riesgosas en la medida en que pueden provocar fuertes estallidos sociales como lo ha previsto y considerado el propio Banco Mundial.

Frente a esta situación, sólo puede considerarse que buena parte de diversos segmentos de las sociedades latinoamericanas, más que pugnar por lograr una auténtica "democracia", lo que pretenden es su incorporación al mercado en las distorsiones de la propia economía de ese libre mercado. No es casual que en estos últimos años del siglo XX, y particularmente en América Latina, el fenómeno migratorio hacia naciones de gran desarrollo sea uno de los modelos de acceso al mercado. Otro destacado e impactante fenómeno del mercado mundial es el tráfico ilegal de drogas. Miles de indocumentados buscan cotidianamente ingresar a través de la frontera sur de los EU al Primer Mundo. En este sentido, la población migrante de América Latina en los países desarrollados, particularmente en los EU, es uno de los segmentos que aporta un significativo ingreso en divisas a las economías de la región. En el caso de la migración mexicana, al ser la principal fuente de migrantes del área latinoamericana, ubica a México como uno de los países más beneficiados.(52)

En el Primer Mundo, el discurso neoliberal justifica las distorsiones de la racionalidad capitalista. Con ello se responsabiliza a los tercermundistas ("hispanos" en los EU) de ser quienes socavan el mundo y la cultura occidental anglosajona. El flujo de indocumentados a naciones desarrolladas (filipinos a Japón o Hong Kong, hispanos a EU, africanos y árabes a Europa occidental) representan la amenaza latente que finalmente va a erosionar las estructuras del engranaje del capitalismo de nuestro tiempo.

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(46). Novedades, México, D. F., 24 de septiembre de 1994, p. A3.

(47). También se argumenta que: "La población negra de Estados Unidos de 1994 es de 12 por ciento y si se detiene la inmigración, podría aumentar al 17 por ciento para el año 2050. Pero si el de flujo de inmigración continúa, la población de raza negra estadounidense tiene una proyección porcentual más baja. Dentro de 56 años representarán el 14 por ciento del total de la población", ibid.

(48). Novedades, México, D. F.,11 de octubre de 1995, p. 6.

(49). Novedades, México, D. F., 10, de julio de 1995, p. 7.

(50). Novedades, México D. F., 24 de junio de 1996, p. 6.

(51). Novedades, México D. F., 19 de abril de 1996, p. 9.

(52). Sin embargo, la expulsión de esos sectores del Primer Mundo para fines de abril de 1996, cuando las tensiones por los problemas de los indocumentados mexicanos en territorio norteamericano se incrementaban, el Servicio de Inmigración y Naturalización de los EU, (SIN) reportaba que al cumplirse la primera mitad del año fiscal 95-96 se daba un récord en la deportación de extranjeros "con un total de 31 mil 392 personas, de las cuales el 75 por ciento fueron mexicanos", unomásuno, México, D. F., 26 de abril de 1996, p. 19. Incluso habría que anotar que según "los cálculos basados en el censo de 1980 indicaban que había en el extranjero 2.2 millones de mexicanos y que el 99 por ciento de ellos estaba en los Estados Unidos. Lo que representaba un 10 por ciento de la mano de obra nacional de México". Suplemento del 17 aniversario del unomásuno, México, D. F., 16 de noviembre de 1994, p. XIII.

 
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