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Migraciones latinoamericanas hacia Estados Unidos(1) por Adalberto Santana Investigador del Programa Universitario de Difusión de Estudios Latinoamericanos (PUDEL/UNAM) |
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Los
países de América Latina a lo largo de su historia han estado
identificados como una fuente esencial de aprovisionamiento de mano de
obra barata, materias primas y como un mercado consumidor en relativa
expansión para los productos de los países centrales. Este
es el sentido del presente trabajo que trata de identificar y apuntar
algunos elementos distintivos sobre el significado que en los últimos
años del siglo XX tiene la emigración latinoamericana. Particularmante
la que transita del mundo periférico al desarrollado. En este caso
de América Latina a los Estados Unidos. Asimismo se busca identificar
cómo en la coyuntura actual el fenómeno migratorio de los
indocumentados es asociado perversamente en los Estados Unidos al tema
de las drogas ilegales. Para
el caso de la relación política entre Estados Unidos y sus
vecinos del sur, el tema sobre el control de sus fronteras fue y es en
la agenda de Washington uno de los problemas más preocupantes.
Si bien en el nivel económico la relación avanzó
por otros derroteros, como se puede constatar en los acuerdos del Tratado
de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Es en los asuntos
sobre el creciente flujo de indocumentados latinoamericanos y en el narcotráfico
donde se han proyectado los mayores roces de la relación en los
últimos años.
Sin duda el tema de los inmigrantes en Estados Unidos ha crecido hasta
convertirse en una gran preocupación para las distintas esferas
de poder en la nación más poderosa de la tierra. Pero al
asociarlo con el tema de las drogas, se justifica el creciente racismo
anglosajón en Estados Unidos, sobre todo frente a la competencia
económica de los llamados hispanos. En la historia de la
lucha del gobierno estadounidense contra el tráfico ilícito
de drogas y su consumo, se ha mencionado que las campañas de ese
corte por lo regular han contado con un marcado sentido racista. Se llegó
a postular que: "En 1909 se prohíbe fumar opio por su asociación
con la migración china, pero no así otros tipos de consumo
de opio, farmacológicamente más peligrosos".(2)
Cuando el Congreso de Estados Unidos promulga en 1937 la Ley Marijuana
Tax Act para prohibir el consumo de ese enervante, se le asocia también
"con los emigrantes mexicanos, fuerza de trabajo amenazante durante la
depresión"(3), de la
misma forma en que anteriormente "se había asociado a los negros
con la cocaína, cuando se temía su desarrollo desbordante".(4)
Tal análisis llegó a concluir que en los tres casos eran
reflejo del miedo a la competencia económica y no a una preocupación
real por el consumo de drogas. En
otras palabras, "los chinos constituían un significativo sector
económico dentro de la producción de la costa Oeste; los
negros amenazaban abandonar el sistema de producción del sur algodonero
y los mexicanos constituían la mayor fuerza de trabajo dentro de
la economía del Sudoeste...En su conjunto, fueron visualizados
como factor amenazante, para la hegemonía de la sociedad blanca
y, como tal, era lógico que se gestara un movimiento para aislarlos
y dominarlos legalmente. La legislación represiva de la droga les
proveyó un corredor simbólico que condujo a ese objetivo
final.(5)
Sabemos que mientras no se elimine el empobrecimiento de la mayoría
de la población en América Latina, seguirá incrementándose
el desempleo que es la causa que propicia que en la región se eleve
sustancialmente el constante flujo de migrantes hacia los polos de gran
desarrollo, particularmente los Estados Unidos. La más clara prueba
del resorte que impulsa la migración latinoamericana hacia naciones
desarrolladas, es el dinero que envían los inmigrantes radicados
en Estados Unidos a países latinoamericanos. Tan sólo entre
1980 y 1990 se quintuplicaron esos envíos a México, Colombia,
Guatemala, República Dominicana y El Salvador, al pasar de 2.7
a 5.6 millones de dólares. Según esas mismas estimaciones
dos de cada tres latinoamericanos en Estados Unidos son originarios de
esos países, y más de la mitad de los que envían
dichas remesas de dinero a sus familiares radican en el estado de California.(6)
El hecho de que la explosión de extranjeros en territorio estadounidense
esté día a día modificando el perfil de esa nación,
es más que evidente. Se ha llegado a sostener con base en proyecciones,
que para mediados del siglo XXI en territorio norteamericano la proporción
de la población anglosajona disminuirá ubicándose
en apenas un poco más del cincuenta por ciento. En la actualidad
se estima que se aproxima al 75 por ciento. En este sentido, en información
vertida en 1995 por la Oficina Nacional del Censo de los EU, se mencionó
que en todo ese país había 22.6 millones de inmigrantes
legales e ilegales. De igual forma se sostenía que en los últimos
cincuenta años el movimiento étnico creció en 8.7
por ciento.
Esas estimaciones al ser oficiales son regularmente conservadoras, sobre
todo cuando es muy difícil que muchos indocumentados manifiesten
su situación. En el caso de los llamados hispanos, de acuerdo
con esos datos oficiales, alcanzan el 45 por ciento de los más
de veinte millones. Quedando el número de "mexicanos, con 6.2 millones,
seguido por filipinos, cubanos, salvadoreños y canadienses". Es
evidente que la causa principal de esa inmigración era la situación
económica. Tal es el caso que en los migrantes mexicanos el "40
por ciento del total de este grupo vivía en condiciones de pobreza
en su país de origen".(7)
Desde la perspectiva norteamericana del Servicio de Inmigración
y Naturalización (SIN) de los EU, el problema de los inmigrantes
ilegales se ha considerado un tema de seguridad nacional, por lo que es
de prever que a largo plazo la sobrevigilancia en la frontera sur de EU
no sólo no disminuirá, sino que se incrementará.
Tal como se diseñó para los años de 1996 y 1997 por
el gobierno norteamericano que asignarón 540.5 millones de dólares
para frenar ese flujo. La Patrulla Fronteriza en Tejas y California ascendió
el número de nuevos agentes para patrullar los más de 3
mil kilómetros de su frontera con México. Sin embargo, el
mayor número de efectivos policiales, será indudablemente
insuficiente para frenar el gran torrente de indocumentados latinoamericanos
que siguen siendo alentados por los mismos grados y niveles de desigualdad
social que se viven en Latinoamérica. Pero a la par de la llamada
"invasión de ilegales" habría que sumar el alto número
de personas de ese mismo origen que reside legalmente desde hace tiempo
en territorio norteamericano.
Se considera que hasta 1994 llegaban a territorio estadounidense un promedio
de 3,000 inmigrantes todos los días de forma legal e indocumentada.
En ese contexto el 21 de septiembre de 1994, el gobernador republicano
de California Pete Wilson, solicitó por escrito al presidente Clinton
que decretara estado de emergencia en toda la entidad, a fin de frenar
la entrada de indocumentados. Cuestión que la Casa Blanca rechazó
y cuya respuesta fue semejante a la solicitud presentada ante el gobierno
federal por el gobernador de Florida, Lawton Chiles para enfrentar el
éxodo cubano. Los sectores californianos mucho más radicalizados,
como los funcionarios del condado de San Diego, llegaron a plantear la
necesidad de que la Guardia Nacional participara en la vigilancia de la
frontera. Estos hicieron hincapié en que debería utilizarse
la experiencia de la llamada Operación Bloqueo que se ejerció
en el área de El Paso, fronteriza con Ciudad Juárez. Este
tipo de políticas por los republicanos estadounidenses han buscado
hacer del tema inmigratorio un eje para ampliar su clientela electoral.
Al respecto el entonces candidato a la nominación presidencial
por el Partido Republicano y gobernador de California, Pete Wilson, al
iniciar su campaña sostuvo que "casi cuatro millones de inmigrantes
ilegales violan la ley a diario en nuestro país y Washington recompensa
a esos violadores de la ley al obligar a los estados a otorgarles beneficios
pagados por los contribuyentes".(8)
En esos momentos se perfilaba ya la campaña xenofóbica y
racista que poco más tarde triunfaría en California contra
los indocumentados, particularmente contra los de orígen hispano.
Hecho que fue consumado con las elecciones legislativas y locales celebradas
el 8 de noviembre de 1994. En esa ocasión los resultados dieron
un aplastante triunfo al Partido Republicano. En el Senado y en la Camara
de Representantes los republicanos lograron la mayoría frente a
los demócratas. Asimismo conquistaron 24 de los 36 estados que
se eligieron. Finalmente los electores de California aprobaron con el
59 por ciento de los votos la proposición 187, que prohibía
todos los servicios (incluyendo hospitales y escuelas) a los inmigrantes
ilegales.
En aquellos momentos previos a la elección, la propuesta 187 tenía
amplias posibilidades de triunfo en las elecciones del 18 de noviembre
de 1994. Un nuevo elemento se agregaba a toda esa situación, como
era la puesta en marcha de la llamada Operación Guardián,
plan que a partir del sábado 1o. de octubre de ese año comenzó
a implementarse como uno de los mayores operativos contra la inmigración
de indocumentados.(9) Finalmente
la confirmación de esa xenofobia y racismo fue la aprobación
de la Propuesta 187. Podemos identificar que la llamada Propuesta 187
del estado de California incidió directamente en la relación
bilateral América Latina-Estados Unidos, dado que su objetivo era
la eliminación de la prestación de servicios asistenciales
y de educación a los hijos de inmigrantes radicados en esa entidad,
pero también su impacto se preveía que se extendería
en diversos estados de la Unión Americana. Si bien se reconoce
que fue y es un asunto que afectó en gran medida a la población
de origen mexicano, por ser el segmento mayoritario de la comunidad hispana
en EU, también es cierto que dicha iniciativa californiana afectó
de manera directa a otros segmentos de esa comunidad procedentes de diversos
países latinoamericanos y asiáticos. Por tanto el creciente
flujo de indocumentados, junto con el problema del tráfico de drogas
ilegales de América Latina a Estados Unidos mostraba los mayores
roces de la relación diplomática de la región con
los Estados Unidos. Claro esta sin olvidar el caso del bloqueo económico
a Cuba y la aprobación de la llamada Ley Helms-Burton. La aprobación
de nuevas disposiciones que los Estados Unidos establecieron en la llamada
"Ley de Libertad y Solidaridad Democrática con Cuba", mejor conocida
como "Ley Helms-Burton". Instruemnto intervencionista que prolongó
y fortaleció el bloqueo económico contra Cuba y significó
también un ataque directo a la libertad de comercio de otras naciones
y por lo tanto al derecho internacional.
Así, con el triunfo del Partido Republicano en las elecciones norteamericanas
del 8 de noviembre, se presagiaba una nueva tormenta en el propio escenario
político estadounidense, la que tendría amplias repercusiones
en el resto del mundo y particularmente en América Latina. Los
comicios realizados a cinco años de la caída del Muro de
Berlín manifestaron sin duda el levantamiento de otro muro simbólicamente
mucho más resistente y violento. El discurso de la nueva derecha
norteamericana se volvía contra los indocumentados, pero no contra
los de origen sajón o eslavo. Por el contrario, en la mira del
gobernador californiano reelecto, Pete Wilson, la inmigración ilegal
no era sólo de mexicanos, sino también de centroamericanos
y de asiáticos. La xenofobia puritanista estadounidense se rearmaba
ideológicamente en el discurso del gobernador Wilson y como una
fuerte presión a la Casa Blanca. Decía Wilson: "California
ha dado ya un mensaje al mundo: no permite que nadie más allá
de sus fronteras, le dicte políticas". Réplica a William
Clinton, quien en septiembre y octubre de ese año aceptó
abrir un diálogo de negociación sobre cuestiones migratorias
con Cuba. Ese pensamiento neoconservador se proponía, por el contrario,
abrir un escenario de confrontación. Proteger al mundo anglosajón
de las calamidades de los indocumentados. Wilson sentenció: "Ustedes
merecen poder elegir la escuela de sus hijos, libres de drogas, armas
de fuego y pandillas, ustedes, insistió, merecen el fin de la inmigración
ilegal que abruma a nuestro estado". El discurso de la Guerra Fría
se reeditaba ahora bajo la forma de ese puritanismo anglosajón
amenazado, ya no por el fantasma del comunismo, sino por la asociación
perversa que se hacía de los indocumentados de América Latina
y Asia con las drogas, las armas y la violencia.
En varios de los problemas más agudos que ha enfrentado la sociedad
norteamericana, desde la visión de los sectores políticamente
dominantes en los Estados Unidos, se venía buscando y pretendido
culpar por ellos a los sectores más débiles y desprotegidos.
Era evidente que en los anteriores casos de racismo contra los sectores
más débiles de la sociedad norteamericana, así como
en los que se reflejan ahora en nuestro tiempo con la aprobación
de la Propuesta 187 y de la aprobación de la denominada Acta de
1996 para la Reforma de la Inmigración Ilegal y Responsabilidad
Inmigratoria (aprobada esta última por el Congreso y el Poder Ejecutivo
en septiembre de ese año). Esa Acta de 1996, considerada una de
las leyes migratorias más represivas de la era moderna estadounidense,
fue diseñada con el propósito de reducir la inmigración
legal e indocumentada a territorio estadounidense así como para
restringir los derechos de asistencia pública y educación
a los migrantes documentados e indocumentados.(10)
Cuya segunda fase de aplicación se iniciaría el 1o. de abril
de 1997.(11)
Es evidente que estas políticas mostraban en su esencia, el miedo
a la competencia económica y no un miedo real por el alto consumo
de drogas o a la violencia que se propaga cotidianamente en una sociedad
de consumo como la estadounidense. Esto, en otras palabras significa que
los mexicanos, centroamericanos, asiáticos o cualquier otro indocumentado
tercermundista eran y son visualizados en su conjunto como un factor amenazante
para la hegemonía de la sociedad blanca y, como tal ha sido lógico
que en determinada coyuntura se geste un movimiento para aislarlos y dominarlos
legalmente. En el momento actual, simbólicamente el nuevo Muro
de Berlín (la Propuesta 187 o el Acta de 1996), ya no separa tan
sólo culturas y sistemas político-sociales diferenciados,
sino también pretenden cobvertirse en un nuevo corredor simbólico
para justificar ideológicamente el predominio del mundo anglosajón
sobre el de origen latinoamericano y asiático. Esto es, el rearme
moral del "American way of life". Próxima
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Página (1).
Ponencia presentada en el Congreso Internacional de LASA, Guadalajara,
Jal., 18 de abril de 1997. (2).
Rosa del Olmo, op. cit., p. 84. (3).
Ibid. (4).
Ibid. (5).
Jerald W. Cloyd, Drogas y Control de Información, Buenos
Aires, Ediciones Tres Tiempos, 1985. Cit. por Rosa del Olmo, art.
cit., p. 84. (6).
El Instituto Tomás Rivera de California, sostiene que la importancia
de esos recursos, entre otras cosas residen en que por ejemplo para: "El
Salvador las remesas equivales al 51 por ciento de los ingresos que perciben
las familias que lo reciben, mientras que en Dominicana éstas constituyen
el 40 por ciento del total del presupuesto familiar", El Nacional,
México, D. F., 1 de marzo de 1997, p. 31. (7).
Novedades, México, D. F., 30 de agosto de 1995, p. A7. (8).
Novedades, México, D. F., 25 de agosto de 1995, p. A2. (9).
Al iniciarse ese operativo estadounidense, el delegado del Instituto Mexicano
de Migración en Tijuana, Raúl Garza Serna, señalaba
que la patrulla Fronteriza y el Servicio de inmigración (SIN),
repatriaban por las tres ciudades fronterizas de Baja california a 1,250
personas cada día, desde el inicio del operativo. En tanto que
los agentes migratorios mexicanos detenían en esa frontera norte
de México a 150 indocumentados en promedio, en especial de origen
centroamericano, Novedades, México, D. F., 28 de diciembre
de 1994, p. A9. (10).
La Jornada, México, D. F., 27 de marzo de 1997, p. 3. |
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