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El ideario de Francisco Morazán por Adalberto Santana Investigador del Programa Universitario de Difusión de Estudios Latinoamericanos (PUDEL/UNAM) |
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José Martí llegó a decir que él era un "genio
poderoso, un estratega, un orador, un verdadero estadista, el único
quizás que haya producido la América Central". Morazán
se inicia en la vida pública de su país cuando éste
todavía formaba parte del Imperio Español. Cuando Francisco
Morazán estaba por llegar a los 29 años de edad, se firmó
en la ciudad de Guatemala el acta de independencia, el 15 de septiembre
de 1821. Un año después Morazán aparece en el escenario
político, esforzándose en sostener la independencia. Morazán
en busca de la unión centroamericana, en marzo de 1829 quedaría
electo como presidente del Estado de Honduras. Durante este perido del
gobierno en Honduras, Morazán se dedicó a reorganizar la
administración pública y orientó su atención
a la educación, manifestándose así el carácter
modernizador del ideario morazanista.
Francisco Morazán impulso de igual forma con sus ideas liberales
y progresistas toda una serie de medidas revolucionarias para la época.
Así, fomentó la inmigración, estableció la
libertad de cultos y de imprenta. Al poco tiempo surgió en el escenario
político centroamericano una nueva situación cuando el general
Francisco Morazán dejó el gobierno de Honduras el 28 de
julio de 1830 para hacerse cargo de la presidencia de la República
Federal de Centro América.
América Central, signada en la década de los años
treinta del siglo XIX como un área que ofrecía un paisaje
lleno de calamidades y destrucción, sufría entonces además
una economía profundamente debilitada.
La primera administración federal que dirigió Morazán
estuvo orientada a la reconstrucción pacífica de los distintos
Estados que componían la república. Los nuevos retos a los
que se enfrentaba el gobierno giraban en torno a los problemas generados
por "...la conjura de la aristocracia criolla, el clero recalcitrante
y el colonialismo inglés...". Un elemento externo condicionante
para la política de Morazán y Centroamérica que fue
decisivo para su desarrollo, fue la política británica en
la región. Desplazada España como potencia hegemónica
en el área, su lugar es ocupado rápidamente por Inglaterra,
potencia profundamente profundamente interesada en controlar el comercio
y la riqueza de las ex colonias españolas. En Centroamérica
comienzan a manifestarse los factores estratégicos de naturaleza
geopolítica que han determinado en buena medida el rumbo histórico
de la región: la lucha por la hegemonía de la comunicación
interoceánica y el predominio militar y comercial en el mar Caribe.
Durante su doble periodo en la administración de la república,
de 1830 a 1838, el general Morazán enfrentó graves problemas
internos. Las reformas sociales que introdujo el régimen liberal
una vez instaurado significaron un duro golpe para la aristocracia de
estirpe colonial y su más importante aliado, la iglesia católica.
Otras importantes iniciativas reformistas del gobierno morazánista
intentaron transformar los campos de la educación y el sistema
judicial, que diez años después de la independencia continuaban
funcionando exactamente igual que durante la Colonia. Así también
se instituyó el matrimonio civil y el divorcio. Mewdidas a lkas
que se oponían los intereses conservadores y las instituciones
heredadas de la Colonia. Las reformas liberales tendían a crear
relaciones favorables para el desarrollo capitalista del Istmo, pero el
escaso desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas durante la Colonia
obstaculizaba de antemano el éxito de aquellas reformas. A las
conspiraciones y asonadas conservadoras que se desataban una tras otra
en los diferentes Estados de la Federación se vino a sumar el resquebrajamiento
de la unidad del partido liberal.
Desde esta perspectiva, el sostenido combate de los liberales a la aristocracia
en su afán por excluir a los conservadores de la vida política
tampoco fue acompañado por un afán paralelo de integrar
a otros sectores -como los indígenas, es decir la mayoría
de la población- al proyecto de nación moderna que tan vehementemente
postulaban. Estos, por su parte, nunca encontraron suficientes atractivos
en la oferta liberal como para romper con el orden ancestral consagrado
por la Iglesia y por tres siglos de estabilidad bajo el régimen
colonial.
Cuando el liberalismo parecía por fin encontrar la oportunidad
de llevar a la práctica sus más nobles postulados, luego
de un largo proceso de integración como tendencia ideológica,
como grupo político y como opción de poder, el régimen
liberal resultó incapaz de lograr la cohesión de la sociedad
centroamericana, o cuando menos de establecer un gobierno funcional, a
pesar de los denodados esfuerzos que hiciera el general Francisco Morazán
desde la presidencia de la República. Las fuerzas clericales y
la aristocracia organizaron un fuerte bloque antiliberal aprovechando
el fanatismo y el descontento que permeaba a amplios sectores de la población,
especialmente en el Estado de Guatemala. En 1837, instigado por el clero,
se produjo un levantamiento indígena en la zona de Mataquescuintla
encabezado por un joven ex soldado del ejército servil, Rafael
Carrera. Al grito de "¡Viva la religión y muerte a los extranjeros!"
Gracias a la influencia del clero esta rebelión indígena
fue instrumentada por los aristócratas como una fuerza de choque
contra el régimen liberal. Las fuerzas de Carrera, unos diez mil
entre hombres, mujeres y niños, se unieron a contingentes conservadores
sublevados en Antigua y tomaron la ciudad de Guatemala el 2 de febrero
de 1838, derrocando al liberal radical Mariano Gálvez, jefe de
Estado. Carrera entró triunfalmente en la capital en compañía
del ex caudillo liberal Francisco Barrundia y otros prominentes conservadores.
Carrera fue combatido y derrotado por el propio Morazán, al precio
de una violenta represión de los pueblos indios que se habían
sumado al levantamiento. Pero el derrocamiento de Gálvez, uno de
los más firmes soportes del régimen, daba la medida de la
debilidad de las instituciones federales. En esa coyuntura, el 2 de febrero
de 1838, los departamentos de Quetzaltenango, Totonicapán y Sololá,
se constituyeron como el Estado de los Altos. El Congreso Federal aprobó
la creación del sexto Estado el 5 de junio del mismo año.
Formaron parte de su gobierno Marcelo Molina, José M. Gálvez
y José A. Aguilar.(2)
El nuevo Estado, cercenaba tres departamentos al Estado de Guatemala.
Frente a esa situación, el "...gobierno de Morazán accedió
a esta solicitud, pero estipuló que se utilizaría al poder
federal para proteger cualquier población que no deseara abandonar
la jurisdicción de Guatemala".(3)
Ese mismo año, el 20 de julio, en el acto de clausura del Congreso
Federal, su presidente, Basilio Porras, describía el lamentable
estado de la república: No
hemos podido hasta aquí consolidar un Gobierno estable... No tenemos
ningún crédito en el exterior ni en el interior... No existen
ni el comercio ni la agricultura en el estado de prosperidad que debieran...
No tenemos más hombres de luces que nos ayuden a promover el bien
y salvar la patria.(4)
Ese mismo Congreso decretó la libertad para los Estados que hasta
entonces integraban la República Federal de constituirse de la
manera que cada uno de ellos eligiese, siempre y cuando conservaran la
forma de gobierno representativo. Aprovechando tal situación, los
Estados de Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica proclamaron cada
uno su independencia. El 1o. de febrero de 1839 expiró legalmente
el segundo periodo presidencial de Francisco Morazán, así
como el de los senadores y diputados federales. No se realizaron elecciones
para sustituirlos, y solamente el vicepresidente Diego Vigil, cuyo periodo
aún no concluía, era el único que continuaba legalmente
en funciones en el gobierno federal. Poco más tarde los gobiernos
de Honduras y Nicaragua declararon la guerra a El Salvador, que permanecía
fiel al gobierno de Morazán, al tiempo que en Guatemala Rafael
Carrera encabezaba un nuevo levantamiento respaldado por el clero y la
aristocracia locales. Carrera ocupó la ciudad de Guatemala el 13
de abril de 1839. Días antes, el 5 de abril, Morazán defendía
El Salvador del ataque hondureño, derrotando al general Francisco
Ferrera en la batalla del Espíritu Santo. El 8 de julio de ese
año Morazán asume el cargo de Jefe de Estado de El Salvador.
En tanto que, Francisco Ferrera solicita nuevos refuerzos de Nicaragua
para organizar el llamado "ejército pacificador de Centroamérica".
Contingente con el que invadió el Salvador llegando hasta Cojutepeque,
"...pero fue derrotado en San Pablo Perulapán por el ejército
federal, bajo el mando de Morazán, el 25 de septiembre de 1839".(5) Próxima
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Página (1).
Investigador del Programa Universitario de Difusión de Estudios
Latinoamericanos, UNAM. (2).
Rafael Bardales B., Morazán, defensor de la unión de
Centroamérica, p. 69. (3).
Thomas L. Karnes, "Francisco Morazán y la Federación Centroamericana",
en Carmen Collado, op. cit., p. 252. (4).
Cfr. Constantino Láscaris, Historia de las ideas en Centro
América, p. 377. (5).
Luis Mariñas Otero, op. cit., p. 310. |
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