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Algo mas de 50 años de vida Religiosa Cubana (1945-2000)
por Dr. Jorge Ramírez Calzadilla
Departamento de Estudios Sociorreligiosos
Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS)



Este impacto por su parte comporta múltiples modificaciones de otro tipo al interior de la vida religiosa y de sus organizaciones. En cierto modo conlleva riesgos como son cierta mercantilización de servicios y productos religiosos, la generación de actitudes y mentalidades gerenciales en dirigentes de culto y una gravitación hacia centros y dirigencias en el exterior que pueden provocar una reducción de la autonomía y lo que ha sido llamado neodenominacionalismo que reta al ecumenismo y su proyección social. Ello ha sido denunciado por dirigentes y teóricos religiosos preocupados por la pureza de la misión de sus organizaciones.

Paralelamente el incremento del turismo ha favorecido los intentos por crear en Cuba agrupaciones religiosas de corte pentecostal, carismáticas o de otro tipo, dentro de los llamados nuevos movimientos religiosos, o simplemente "las sectas", con una acentuada orientación escapista en lo social y políticamente muy conservadora, de consecuencias negativas en la experiencia latinoamericana, como han denunciado sectores religiosos del continente.

Otro riesgo está en la politización del campo religioso bajo nuevas modalidades. Principalmente desde el extranjero se insiste en presentar y promover un modelo de sociedad civil, priorizando las iglesias, ante todo hostil al gobierno y oposicionista respecto al proyecto revolucionario. Algunos líderes religiosos ceden a la tentación de construir un conjunto de propuestas y demandas que, aparte de las lógicas para el funcionamiento institucional de las iglesias y demás agrupaciones y de las que responden a tradiciones culturales, de hecho puede asumirse en calidad de programa político también oposicionista bajo criterios matizados por lo religioso.

En los momentos en que el llamado período especial alcanzó su mayor nivel crítico, el discurso jerárquico católico adquirió un carácter políticamente agresivo al sistema. Ello se concreta con más evidencia en el comunicado de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) de septiembre de 1993 titulado "El amor todo lo espera". Posteriormente el tono se ha ido moderando y desde la preparación de la visita de Juan Pablo II a Cuba, la comunicación entre autoridades eclesiásticas y autoridades políticas ha mejorado. La estancia en el país por cinco días del Papa es un hecho importante en la vida religiosa cubana de fines del siglo que sobrepasa los marcos eclesiales católicos. Un análisis al respecto sería muy extenso a los efectos de este trabajo, máxime cuando hay ya publicaciones que lo abordan con diferentes enfoques(28).

Desde otro ángulo, la revaloración e incremento de expresiones de origen africano está traduciéndose en una tendencia a desarrollar la teorización del sistema doctrinal y sistematizar la mitología en específico en la Regla Ocha o santería, al tiempo que en intelectuales babalawos se insiste en una vuelta a las raíces en el sentido de una yorubización de la religión, lo que ha despertado reacciones ante lo que se considera un alejamiento de la doctrina cubana y del modo con que se manifiesta en sus practicantes(29). En dirigentes de culto de estas expresiones y del espiritismo por su lado, hay en la actualidad una proyección no exenta de contradicciones a constituir estructuras que aúnen y organicen a los grupos dispersos e incluso constituir organismos centrales. Todo ello revela, a nuestro juicio, que las formas religiosas largamente discriminadas han encontrado mejores condiciones para su evolución y atraviesan por situaciones que pudieran calificarse de crisis de crecimiento.

Es significativo que en estos mismos años se va extendiendo el carismatismo, alcanzando a iglesias tradicionales. Un hecho cierto es que con su ritual movido e irregular, su búsqueda de la experimentación, sus coros fáciles de repetir, sus palmadas y música viva, sus propuestas de curaciones mediante la sanidad divina, el trance, la gesticulación, esta modalidad se acerca al estilo con que el cubano está acostumbrado a exteriorizar su religiosidad. El escapismo de lo social, considerado mundano, es también un modo de enfrentar las dificultades cotidianas en especial cuando estas se acentúan; no obstante, no siempre el corte pentecostal conduce a formas evasivas supuestamente apolitizadas, en Cuba hay una experiencia de compromiso social con el cambio revolucionario entre partidarios y grupos de esta expresión.

Concurriendo con el reavivamiento religioso, al punto que en el criterio de algunos observadores constituye un factor causal, en la sociedad hay una gradual desaparición del prejuicio sobre lo religioso y una forma de concebirlo y valorarlo más objetiva. Esto es así en la vida social en general y en la actitud y posiciones oficiales.

En estos años se han producido diferentes hechos de diversa significación en la vida religiosa cubana, como son, entre otros: la anteriormente referida participación de las iglesias en proyectos sociales concretos, la también mencionada visita de Juan Pablo II, el nombramiento en 1994 del segundo cardenal cubano, la creación de nuevas diócesis, las celebraciones en plazas y lugares públicos de misas y procesiones después de más de 30 años interrumpidas por razones políticas(30), el aumento de publicaciones religiosas, la publicación de artículos sobre la temática en revistas oficiales, las caravanas de solidaridad auspiciadas por "Pastores por la Paz" y otros grupos religiosos, el reconocimiento oficial de instituciones como el Centro Memorial Martin Luther King, la eliminación de un anticomunismo doctrinal en la propaganda de los Testigos de Jehová, la creación de la Sociedad Cultural Yoruba que ha celebrado tres eventos sobre la cultura yoruba en Cuba, la constitución de la Organización de Unidad Abakuá, y otros más que no es posible relacionarlos aquí.

Son de peculiar importancia el tratamiento de lo religioso en el IV Congreso del Partido Comunista de Cuba en 1991 y la aceptación de creyentes en esa institución, así como la Reforma Constitucional de 1992 explicitando el carácter laico del Estado y la no aceptación de discriminaciones por razones religiosas.

Finalmente, es de interés subrayar que desde 1996 se viene advirtiendo una cierta disminución del reavivamiento religioso en la sociedad cubana. Son indicadores de ello también el testimonio de dirigentes de culto que valoran una disminución de asistentes a las actividades religiosas y una estabilización de las membresías, la tendencia decreciente de peregrinos a San Lázaro (ver tabla en la nota 26 más adelante). Las principales ceremonias posteriores a la visita papal, como la Semana Santa y procesiones por el día de la Caridad, fueron concurridas pero no al nivel de algunas expectativas que calculaban un desborde. Todo ello, y otros datos, inclinan a hipotetizar que el nivel de significación religiosa está accediendo a una normalización y estabilización sobrepasando los momentos de mayor auge.

El curso que la religión en su conjunto seguirá en el futuro inmediato se hace sumamente difícil de pronosticar, y más aún lo es a largo plazo. Es previsible que los efectos del reavivamiento actual tenga una cierta perdurabilidad más allá del cese de las condiciones que lo generaron. Cuando más puede afirmarse que el modo con que la religiosidad cubana habrá de manifestarse al iniciarse el actual siglo estará bien diferenciado de las características que presentaba en su segunda mitad la anterior centuria, una parte de cuyos últimos años hemos intentado examinar aquí.

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(28) Entre otros muchos trabajos publicados o no sobre la visita papal a Cuba, puede consultarse el No.1 de "Revista Reflexión y Diálogo", del Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo (CCRD), Cárdenas, 1998, dedicada a ese acontecimiento y en la que aparecen artículos de varios autores (René Cárdenas Medina, Aurelio Alonso Tejada, Juana Berges Curbelo, Jorge Ramírez Calzadilla - todos del Departamento de Estudios Sociorreligiosos del CIPS - y de Enrique López Oliva, de la Universidad de La Habana). En el Segundo Encuentro Internacional de Estudios Sociorreligiosos, celebrado en La Habana del 29 de junio al 3 de julio de 1998, organizado por el DSER con el coauspicio de instituciones cristianas, CEHILA y apoyo de LASA, hubo un panel y un taller dedicado a esa visita con distintas intervenciones de estudiosos cubanos y extranjeros de medios académicos y religiosos. Los materiales de este evento, que de hecho constituye junto al Primer Encuentro de 1995, un hito en la actividad científica especializada en la temática sociorreligiosa, se publicarán en un libro y están a disposición de los interesados.

(29) Un análisis de este fenómeno desde una óptica crítica lo ofrece la Profesora Lázara Menéndez, de la Universidad de La Habana, especialista en la temática, en su artículo: "¿Un cake para Obatalá?, en revista Temas, No.4, oct-dic, La Habana, 1995, pp. 38-51.

(30) En 1961 la manipulación de actividades religiosas con fines políticos tuvo un punto culminante con escenificaciones contra el proceso revolucionario, produciéndose altercados que produjeron un muerto en la procesión del día de la Caridad en Centro Habana. Desde entonces no se había autorizado la realización de procesiones ni otras ceremonias fuera de los templos.

 
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