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Artigos
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4.12
Para el seguimiento de este primer esfuerzo vemos la necesidad
de iniciar una coordinación permanente entre los sabios
de nuestras nacionalidades indígenas. Observamos
que no sólo se desplazan de un espacio a otro y de
un tiempo a otro, también pasan del discurso a la práctica,
vinculan lo abstracto y lo concreto. Saben que tienen que
lograr la unidad y entablar una lucha constante y concreta
para llevar adelante las propuestas. No buscan alianzas sino
que se sienten los depositarios del liderazgo de Abya Yala
y los potenciadores de un proceso de renovación espiritual
en todo el Continente y en el mundo. Pero no dicen entre nosotros
los sabios sino que se sitúan como parte de las nacionalidades
indígenas, de un nosotros más amplio. Se legitiman
al mismo tiempo como representantes de sus pueblos. 4.13
Ser consecuentes con nuestras propuestas, declaraciones, demandas
y acuerdos, asumiendo un compromiso personal en la vida cotidiana
con todo lo que significa nuestra relación hombre-naturaleza-cosmos. Se
observa el gran valor que dan a la oralidad, a la palabra,
pero no la desligan de la realidad y de la acción.
Debe haber congruencia entre lo que se dice y lo que se hace.
Del macro espacio-tiempo se desplazan al micro espacio-tiempo
y de lo colectivo a lo individual, para proponer una transformación
cósmica desde lo cotidiano y lograr una nueva relación
integral entre el todo y las partes. 4.14
Alertar a todas las organizaciones indígenas de Abya
Yala sobre el plan de España, los gobiernos nacionales
y la República Dominicana, de llevar a nuestros ancianos
y ancianas a fin de realizar un festival-show sobre nuestra
espiritualidad y así justificar el llamado "encuentro
de dos mundos", "encuentro de dos culturas". Se
abren a otras organizaciones indígenas, no para entablar
alianzas, ni para proponer alternativas de lucha conjunta,
sino para que impidan con su fuerza organizativa una invasión
más a través de la extracción, utilización
y exposición de sus valores culturales, representados
en los depositarios de la sabiduría ancestral originaria.
En realidad las propuestas se orientan en su totalidad al
rescate de la espiritualidad en todas sus dimensiones para
devolver la armonía cósmica a Abya Yala y por
eso no plantean alianzas políticas con otras organizaciones,
salvo en problemas puntuales que atañen al rescate
cultural de los pueblos indígenas. Se busca entablar
alianzas con los especialistas religiosos del Continente.
Hay una permanente crítica simbólica o metafórica
al capitalismo a través de una serie de imágenes
a lo largo del texto. La imagen "festival-show" constituye
una crítica complementaria a la visión de la
oferta y el consumo capitalista expuesto a través de
la metáfora de los colores de las religiones y es una
resistencia a que sea expuesto,ofertado y manipulado ideológicamente
el colorido de la espiritualidad indígena. "Encuentro
entre dos mundos" o "encuentro de dos culturas" lo ponen entre
comillas porque en realidad para ellos fue una invasión
a diferentes niveles manifestada en la profanación
de su espacio sagrado y la extracción de sus elementos
sagrados y de sus riquezas. El último punto busca contrarrestar
la manipulación ideológica capitalista mediante
la difusión de la palabra indígena a todos los
rincones del planeta. 4.15
Hacer todos los esfuerzos para dar a esta Declaración
la mayor difusión al interior de nuestras nacionalidades
y publicar en todos los medios de comunicación posibles,
en la dimensión de los cuatro puntos cardinales del
globo terrestre. Que
el corazón del saber y el equilibrio que sostiene nuestra
espiritualidad animen nuestro trabajo y lucha milenarios. Se
busca difundir la Declaración a través de la
oralidad entre los pueblos indígenas, pero también
ofrecerla por escrito a todo el mundo. Al mencionar los cuatro
puntos cardinales hay la intencionalidad de expandir su mensaje
espiritual transformador al adentro y al afuera, de reordenar
el espacio a través de una invocación final
a partir del centro en que se encuentran. Porque como señala
Eduardo en El Chamán de los cuatro vientos: “...el
hombre está dotado para tomarlo todo desde su origen
y abrazar y absorber todo, todo lo que contiene el universo.”[28] Terminan
el documento con una oración que busca reafirmar el
potencial espiritual indígena para seguir vinculando
pensamiento y acción. Están concientes de las
dificultades que tienen que enfrentar y de la larga lucha
que hay que dar para transformar la realidad y lograr la renovación
cósmica.
Situados
en un espacio y un tiempo potencial, liminar y ritual de fin
de un ciclo y comienzo de otro, los autores del texto a través
de la palabra, delimitan su identidad y renombran su territorio
desde el origen, con el fin de instrumentarlo como símbolo
de vida y oponerlo a la muerte que significó la llegada
de los españoles. La
proyección de un discurso religioso opera a través
de las oposiciones sagrado-profano, orden-desorden, vida-muerte,
todo-partes y en torno a ellas se van tejiendo una serie de
recursos argumentativos como las paradojas, las palabras duras
y suaves o la confrontación de tiempos y el enfrentamiento
conceptual e ideológico, con la finalidad de mostrar
que los pueblos indígenas son los portadores de vida,
de orden, de armonía y de lo sagrado, mientras los
occidentales son portadores de la muerte, del desorden, de
lo profano y de lo impuro. Los
autores del texto se trasladan del mundo sagrado indígena
al mundo profano occidental y van invirtiendo paulatinamente
el orden, en una dinámica en la que, al mismo tiempo
que se describen a sí mismos, e incorporan en el nosostros
a las culturas afro-abyalenses, describen a los occidentales
con la intención de mostrar que son ellos los depositarios
del orden cósmico y por tanto los únicos que
pueden salvar a la humanidad de la depredación y el
desorden.
A través de una observación visual también
podemos ver, que a lo largo de la argumentación discursiva
aparece una y otra vez el término Abya Yala y en la
última parte del texto se repite cuatro veces. Esta
imagen es instrumentada como un símbolo que, repetido
constantemente a lo largo del texto, remite al espacio y tiempo
originales, expresa el nosotros y el adentro, manifiesta lo
sagrado y la totalidad donde un orden original prevalecía.
El mismo símbolo es utilizado para mostrar la fragmentación
y el desorden provocado por la llegada de los extranjeros.
Abya Yala también es una palabra indígena que
es utilizada desde el origen para legitimarse y que remite
a la unidad y a la identidad de los pueblos indígenas
ya que es un concepto que ha sido retomado por los movimientos
indígenas para referirse a América. La repetición
constante de Abya Yala se inscribe en un discurso ritual en
el que un símbolo aglutinador o "denso" es utilizado
con distintos sentidos para mostrar una realidad dual en la
que se marcan las oposiciones y las complementariedades, las
alianzas y los enfrentamientos con la finalidad de trastocar
el orden en un tiempo y un espacio potenciales. Abya
Yala nos conduce a un tiempo y un espacio sagrado originales
en el que prevalecía la armonía y el orden.
Es el símbolo a través del cual los autores
del documento organizan el espacio y el tiempo sagrados para
luego mostrar la profanación y desorden que implicó
la llegada de los conquistadores. A partir de esa irrupción
de lo profano en lo sagrado, los autores, situados en la zona
liminal, en el umbral, en el campo medio, en el centro del
Cosmos, se mueven de un lugar a otro para mostrar las potencialidades
y límites de la espiritualidad indígena y las
características de la invasión religiosa occidental
y buscan al mismo tiempo ir separando lo profano occidental
de lo sagrado indígena para invertir el orden y lograr
que lo sagrado se difunda hacia lo profano, para volver al
mundo original consagrado por los dioses. Se busca una nueva
relación entre lo sagrado y lo profano para restaurar
el equilibrio cósmico. Pero esa nueva relación,
esa inversión que restaure el orden original no vendrá
por arte de magia, ni sólo por la palabra o el discurso,
o la oración. Requiere de la acción a largo
y corto plazo. Requiere de la lucha y el trabajo cotidianos. El
símbolo Abya Yala se repite 12 veces a lo largo del
texto, y este número remite al orden cósmico,
a la salvación y a un ciclo. En torno a Abya Yala se
repiten constantemente otros conceptos, que también
son utilizados como símbolos. "Originarios" remite
al origen y a la legitimidad indígena, "sagrados" a
todo lo que tiene que ver con su espiritualidad y "respeto"
es su valor principal basado en la reciprocidad.
Otros elementos simbólico-metafóricos del texto
son el uso del sonido y el color, expresados a través
del ruido y la visualización y tienen como función
marcar los límites y las oposiciones entre el mundo
indígena y el mundo occidental. La operacionalización
de una serie de elementos simbólicos tiene como finalidad
buscar el equilibrio del poder y contrarrestar el desorden
cósmico. El documento está organizado como una
mesa ritual que expresa o simboliza el tiempo y los tres planos
del cosmos y el espacio y los cuatro puntos cardinales, y
en ella el chamán deposita una serie de símbolos
que utiliza a lo largo del ritual para ir conjurando el desorden.
El chamán se sitúa en el centro, en el "campo
medio", en el umbral o límite y actúa como mediador
entre el mundo sagrado y el profano con la finalidad de trascender
los opuestos y lograr la renovación espiritual. El
uso de los símbolos máximos - por eso están
puestos con mayúsculas- MADRE TIERRA Y PADRE SOL, que
como ellos mismos señalan representa la materia, el
tiempo y el espacio, se hace desde el centro donde se encuentran,
EL QULLASUYO, y desde ese lugar llaman a la renovación
del mundo con la frase del Popol Wuh "QUE AMANEZCA, QUE LLEGUE
LA AURORA". Resumen: En
este artículo se analiza un documento elaborado por
líderes espirituales de América (Abya Yala o
"tierra de vida") en el que los autores asumen el papel de
intermediarios entre el mundo sagrado y el mundo profano e
instrumentan símbolos y valores propios, en estrecha
interacción con el otro cultural. La intención
es mostrar al mundo que los pueblos indígenas son portadores
de una espiritualidad originaria estrechamente vinculada con
el Cosmos, mientras que las otras religiones y el sistema
capitalista dominante han usurpado su espacio sagrado y expresan
una realidad ajena a sus culturas. Abstract:
This article deals with a document prepared by America’s
spiritual leaders (Abya Yala, or “land of life’),
in which the authors act as intermediaries between the holy
and the unholy, making use of specific symbols and values
in close relationship with the cultural otherness. Its purpose
is to show the world that Indian people are carriers of an
original spirituality closely related to the cosmos; other
religions, as well as the capitalist system, have usurped
their holy territory, thus expressing a reality alien to their
cultures. [28]. Douglas Sharon, El chamán de los cuatro vientos, Op.cit ., p.152 |
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