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Todas
las sociedades distinguen entre hombre y mujer pero sin embargo hay
una considerable variación cultural sobre los significados asignados
a lo masculino y femenino.[3]
Los
conceptos de género son recetas de la cultura y la historia,
conforman una estructura de prestigio, un sistema de clasificación
que estructura a los individuos; en definitiva, son un sistema simbólico.
No siempre el género es tan importante como se ha pensado y hay
ejemplos etnográficos que muestran la importancia de otros factores
(la edad, el parentesco, la generación o el estatus marital)
en la construcción del rango. Además hombre y mujer no
forman categorias fijas y eternas sino que cambian a lo largo de las
vidas de la gente. Por ello hay que hacer una distinción entre
la representación simbólica de lo femenino y lo masculino
y la conducta concreta y real de hombres y mujeres individuales, algo
que han señalado varios autores (Ortner y Whitehead eds. 1981).
La concepción del género como un sistema simbólico
proporciona metáforas para la clasificación de las personas
entre sí y en el sistema social. Es este un sistema de diferenciación,
pero hay que enfrentar este sistema a la práctica social. He
escogido varios escenarios míticos que corresponden a otros tantos
problemas básicos en torno al tema de los sexos : la fundación
mítica de las ciudades -en el comienzo del mundo-, la participación
femenina en época bélica -las mujeres guerreras- y el
role de la mujer ambigua expresada por la figura de santa Barbada -las
santas varoniles-[4] Alcidéo,
hijo de Hercules Gerión y de Avila, y nieto del mismísimo
Jupiter es el heroe que lleva a cabo la originaria población
y pristina fundación de Avila.[5]
La ciudad lleva el nombre de su madre , Avila, una noble mujer, señora
de Gibraltar, que conoció a Hercules en el norte de Africa. Ambos
se enamoraron y Avila le invitó a su palacio. Ambos se hacen
regalos; Hercules repartió entre los escuderos y familias de
Avila, arcos de acero, dardos de Creta y armaduras. Avila le correspondió
con treinta ciervos, treinta puercos, cincuenta vacas , pan en abundancia,
dos grandes canes y seis caballos para Jupiter y sus cinco caudillos.
Hercules permaneció en palacio durante cincuenta dias y después
se marchó. De estos amores Avila dió a luz a un hijo,
Alcideo, y su padre le envió, entre otros dones, una espada para
cuando fuese mayor. Con el tiempo, al fallecer su madre, Alcidéo
heredó todas las pertenencias de ésta. El hermano de Avila,
Magonio, descontento de esta decisión, se alió con los
habitantes de Zeuta y luchó con su sobrino por arrebatarle sus
posesiones. Tras varios avatares y una cruenta guerra, Alcidéo
huye y se aleja de Africa, internandose en la peninsula a través
de Cadiz. En el alto donde se fundará la ciudad de Avila "otearon
una gran junta de Palomas". Tras este buen aguero decidieron quedarse
a poblar en este collado; Alcideo besó la tierra en señal
de posesión y "fiço sacrificios al Sol, matandole
un Toro e una Baca blanca". La población hispana sin embargo
se rebelará contra los africanos y, tras una guerra, comenzará
la paz y el mestizaje ("E gastados siete años de esta arribada
los Africanos maridados con los Hispanos fue en mayoría").
Alcideo pone a la ciudad el nombre de su madre y decide "cercar
de muros fuertes" la población. Como
en Avila, Evora también cuenta con sus propias (y sucesivas)
fundaciones. La más antigua sucede en el año 2164 a. de
C., en que Tubal, nieto de Noe, y Elisa, su sobrino, toman tierra en
Portugal y fundan Setubal, Elisa o Eisea (mas tarde Lisboa) y despues
Evor[7];
ésta es pues la tercera ciudad portuguesa. El escudo de Evora
muestra un rostro de un hombre y otro de una mujer, Evora y Evorinho.
He aquí su historia. El primer rey de la ciudad, descendiente
de Tubal, tuvo una hija hemafrodita que se llamó Elbora. Al morir
su padre y llamandose Elbur, usando su parte masculina, se casó
con una mujer y tuvo una hija que llamó Evora. Al morir su mujer
en el parto, se volvió a casar esta vez con un hombre y usando
su sexo femenino y llamandose Elbora, parió un hijo que llamó
Evorinho. De esta Elbora o Evora la ciudad tomó su nombre. Por
eso se dice que Evora fue fundada por un monstruo. Los
mitos de origen tuvieron la función de proporcionar una antiguedad
a la ciudad a través del heroe fundador de la misma[9].Las
ciudades que no contaban como fundador con un heroe "histórico"
se inventaron uno cuya imagen se componía de diferentes retazos
de mitos[10].
La figura de Hercules es una de las más comunes en el supuesto
origen de varias ciudades españolas. Este heroe está asociado
la fuerza y la valentia, valores importantes en la convulsa sociedad
de frontera que representa el pasado de Avila. De igual modo, el nieto
de Noé, Tubal se considera el primer poblador de la península
y el tubalismo fundacional aparece en muchos lugares, utilizando lo
que se ha llamado la "etimología de sonsonete" (Se-tubal
viene de Tubal). La magnificación de los orígenes de las
ciudades reproducirá la preocupación por la pureza de
sangre de linajes y familias. [1]
Catedrática de Antropología Social de la Facultad
de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad
Complutense de Madrid. Doctora en Antropología Americana
por la Universidad Complutense (1972) y Ph.D. en Antropología
en la Universidad de Pennsylvania (1984). [2].
Para la redacción de este ensayo he contado con una subvención
de la Consejería de Educación y Cultura de la Junta
de Castilla y León 1999 dentro del proyecto titulado: "Antropología
urbana en Avila y Evora. La construcción social y simbólica
de dos ciudades". Una primera versión fue preparada
para participar en el curso de verano de El Escorial Nuevos objetivos
de igualdad en el siglo XXI: las relaciones entre hombres y mujeres
dirigido por Mª Angeles Durán. Sobre la mitología
de Avila vease M. Cátedra (1995, 1997a y 1997b) y M. Cátedra
y S. de Tapia, 1997. Una primera aproximación a la mitología
sobre Evora se ha publicado recientemente: " El origen de
las ciudades: la invención de la tradición en Avila
y en Evora" , Actas del VIII Congreso de Antropología
de Santiago de Compostela 1999, A. Medeiros ed.). Otra se publicará
proximamente ("Evora: los mitos de origen de una ciudad"). [3].
Las dicotomías clásicas asociadas a la diferencia
sexual para explicar la desigualdad (publico/domestico, cultura/natura,
producción/reproducción) son parte del discurso
filosófico de Occidente. Se ha demostrado (Jordanova 1980,
Bloch &Bloch 1980) que la dicotomía cultura/naturaleza
no es una dicotomía universal sino que proviene del discurso
filosófico europeo dentro de un contexto cultural e histórico
concreto (Rousseau y la Ilustración). Ambos artículos
provienen del libro Nature, Culture and Gender (MacCormack &
Strathern eds., 1980) que marca un hito en el estudio de género
en antropología. Strathern plantea en este texto que el
género es un sistema simbólico. Otra aportación
importante es la de Ortner & Whitehead (eds.) 1981. Vease
F. Pine (1996) para una más amplia discusión sobre
el tema. [4].La fundación de la ciudad constituye una referencia cronológica, es la clave de la historia de la ciudad, el punto de partida mitolólogico. Pero no hay una sola fundación sino varias; esas historias se crean continuamente y en diferentes épocas; el mito, por definición, es a-temporal. Por ello también aparecerán aquí y allá algunas referencias y continuidades del presente. El material de Avila proviene de varias fuentes, historias de la ciudad que aparecen entre mediados del siglo XIII y comienzos del XVII. Sin embargo hay dos documentos esenciales: La Crónica de la Población de Avila (Gomez Moreno 1943) y el libro de Luys Ariz, Historia de las Grandezas de la Ciudad de Auila. El primero es la historia más antigua de Avila, una breve obra escrita hacia 1256 de autor anónimo. El segundo es el extenso texto de un monje benedictino, gran fabulador, quien en 1607 recrea y resume la historia mítica de la ciudad. Ambos textos muestran la evolución producida en una sociedad que ha dejado de ser frontera, el desarrollo y desenlace del conflicto étnico, el cambio de valores de una sociedad que se dirige a la modernidad. Los textos sobre Evora provienen del siglo XVI y XVIII. Personaje clave fue André de Resende quien publicó en 1553 y 1576 la primera historia de la ciudad. Sin embargo son los escritores del XVIII Manuel Fialho (Franco 1945) o Amador Patricio (1739) los que más contribuyen a la construcción de la mitología de Evora. [5]. Esta fundación está recogida en Luys Ariz, (1607, Parte I, p.14-17v.) [6].
Según indica Ariz. Pero no hay evidencia histórica
de que este obispo existiera. [7]. Sigo a Fialho y Amador Patricio (1739: 3) [8] Alfonso Enriquez, nieto de Alfonso VI, en 1139 se proclama rey de Portugal con el nombre de Alfonso I. La historia la cuentan Resende y Fialho. La descripción que sigue es una mezcla de ambos. [9] Ariz concluye su relato de la fundación de Avila con estas palabras: "La ciudad de Auila bien con razón será pendolada entre las más Antiguas de las Españas, ca fue antiguamente fundada por vn noble Caudillo, fijo de Hercules, que arribó desde Africa". Caro Baroja (1987) se ha referido a la literatura sobre los orígenes de las ciudades y pueblos, una actividad antigua que se encuentra ya en los logógrafos griegos del siglo VI a. de C. y continua en la Edad Media y el Renacimiento. En el siglo XVI y XVII la tradición anónima pasa a ser erudita y conjetural. [10] Precisamente la fundación de ciudades es una de las tareas típicas de todo tipo de heroes. Como ha indicado Fustel de Coulanges en La ciudad Antigua, la historia en realidad era historia sagrada y local, y comenzaba por la fundación de la ciudad. Cada ciudad poseía sus propios heroes, calendario, religión, historia y murallas. La estructura de los ritos de fundación (que pasará a los romanos y se mantendrá en el ceremonial de la Edad Media) es etrusca, y tiene estas fases: adivinación, delimitación, deposición de reliquias, orientación y cuartelación. Sobre los rituales de fundación vease Rykwert (1985 [1976]) al que sigo en estas páginas. [11] Kurt Latte (citado en Rykwert (1985 [1976]: 60).En época medieval el modelo de ciudad proviene de Roma, una de las ciudades que, junto a Jerusalén, Babilonia y Bizancio forman el complejo mítico de la ciudad en la Edad Media con sus diferentes percepciones y valores asociados. Por poner un ejemplo, los animales que aparecen en los relatos míticos (aves, toro y vaca o becerra) son los mismos que aparecen en la Crónica, en la relación de Ariz y en la leyenda de Romulo y Remo. El propio Rómulo unce un toro y una becerra y traza un surco con una reja. [12] Citado en Rykwert (1985 [1976]:155) [13] Una torre es el símbolo más visible de una ciudad. Según Zumthor (1984) estos modelos medievales se alimentan de una corriente arquetípica que determinan la imaginación y la palabra: cierre (aislamiento), solidez (seguridad) y verticalidad (grandeza y poder). La ciudad se asienta sola, solida y segura en una Creación cuyas tradiciones denuncian la debilidad y la fugacidad. Su centralidad desmiente el salvajismo (la ruralidad); es espacio de franquicia y centro de poder (muros, torres, atalayas). Alta como el cielo y poderosa y temible como una voluntad sobrenatural. [14] Julio Valdeón Baruque. "Reflexiones sobre las murallas urbanas de la Castilla medieval" en Cesare de Seta y Jacques Le Goff,1989. [15] La puerta en ciertos contextos es un sinónimo de franqueza, alianza y salvación, como indica esta metáfora desde la esfera religiosa:"El que no entra por la puerta del redil sino que salta la tapia es ladrón y salteador. Pero el que entra por la puerta , ese es el pastor de las ovejas...Yo soy la puerta; si uno entra por mí, se salvará, y entrará y saldrá, y encontrará pastos". Según Zumthor (1984), más que la muralla, el emblema de lo que es en esencia la ciudad es la puerta o las puertas. Bifronte, entrada y salida de hombres, punto debil de la fortificación pero especialmente defendida. Plutarco sugiere esta ambivalencia de las puertas al indicar que "a traves de las cuales pasan mercaderías y los cuerpos de los muertos". Sobre la puerta vease Cátedra 1990. |
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