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La construcción simbólica de las ciudades y los sexos. Hombres y mujeres en la génesis de Avila y Evora.
por María Cátedra [1]



Introducción[2]

Todas las sociedades distinguen entre hombre y mujer pero sin embargo hay una considerable variación cultural sobre los significados asignados a lo masculino y femenino.[3] Los conceptos de género son recetas de la cultura y la historia, conforman una estructura de prestigio, un sistema de clasificación que estructura a los individuos; en definitiva, son un sistema simbólico. No siempre el género es tan importante como se ha pensado y hay ejemplos etnográficos que muestran la importancia de otros factores (la edad, el parentesco, la generación o el estatus marital) en la construcción del rango. Además hombre y mujer no forman categorias fijas y eternas sino que cambian a lo largo de las vidas de la gente. Por ello hay que hacer una distinción entre la representación simbólica de lo femenino y lo masculino y la conducta concreta y real de hombres y mujeres individuales, algo que han señalado varios autores (Ortner y Whitehead eds. 1981). La concepción del género como un sistema simbólico proporciona metáforas para la clasificación de las personas entre sí y en el sistema social. Es este un sistema de diferenciación, pero hay que enfrentar este sistema a la práctica social.

El genero debería ser considerado como algo mucho más complejo de lo que hemos supuesto. La creencia en la sociedad patriarcal o matriarcal (-notese su estatus de creencia-) asume un modelo de sociedad donde se dan jerarquías rígidas, donde no hay ambiguedad y donde hay criterios concretos para asignar su rango a todo individuo. No hay escalas simples y nitidas para clasificar a hombres y mujeres. Si definimos las diferencias a base de valores o control o fortaleza tendremos que aceptar que el fuerte no siempre lo es y el subordinado lo es en ciertas areas y otras no y que los valores positivos y negativos no conocen fronteras sexuales y se encarnan en everybody - literalmente, cada cuerpo-.

En las lineas que siguen pretendo ilustrar la ambiguedad de nuestras clasificaciones de género a través de los mitos de las ciudades. Ambos sexos aparecen reflejados en los textos de fundación de las ciudades, aunque luego ellas vayan sistematicamente desapareciendo. Y especialmente se aprecia la participación femenina, quizá porque el nacimiento de una ciudad es de hecho un nacimiento, algo que se asocia fundamentalmente a las mujeres. La mitología de las ciudades que se forja entre los siglos XVI-XVIII, es posteriormente despreciada y abandonada por los historiadores del XIX, tras la revisión y crítica racionalista a que se la somete, pero éstos ofrecen poco a cambio. En este ensayo voy a tratar de analizar los mitos de dos ciudades, Avila en Castilla y Evora en el Alentejo portugués.

Estas dos ciudades muestran interesantes coincidencias. Tras un pasado romano, más evidente en Evora que en Avila, fueron reconquistadas más o menos en la misma época a los moros. El fuero de Avila es conocido por el de Evora que fue una copia del primero. Hoy ambas ciudades tienen una población cercana a los 50.000 habitantes, conservan sus murallas, y en los dos casos son Patrimonio de la Humanidad. A Avila se la conoce hoy como La Ciudad de los Santos y a Evora se la llama La Ciudad de las Iglesias. Sus respectivos patronos, San Segundo y San Mancio, primeros obispos contemporaneos de Cristo, fueron inventados en el siglo XVI. Otros tres santos, Vicente, Sabina y Cristeta, nacidos en Evora, sufrieron martirio en Avila y allí tienen un magnífico templo a ellos dedicado.

He escogido varios escenarios míticos que corresponden a otros tantos problemas básicos en torno al tema de los sexos : la fundación mítica de las ciudades -en el comienzo del mundo-, la participación femenina en época bélica -las mujeres guerreras- y el role de la mujer ambigua expresada por la figura de santa Barbada -las santas varoniles-[4]

Escena I . En el comienzo del mundo

Alcidéo, hijo de Hercules Gerión y de Avila, y nieto del mismísimo Jupiter es el heroe que lleva a cabo la originaria población y pristina fundación de Avila.[5] La ciudad lleva el nombre de su madre , Avila, una noble mujer, señora de Gibraltar, que conoció a Hercules en el norte de Africa. Ambos se enamoraron y Avila le invitó a su palacio. Ambos se hacen regalos; Hercules repartió entre los escuderos y familias de Avila, arcos de acero, dardos de Creta y armaduras. Avila le correspondió con treinta ciervos, treinta puercos, cincuenta vacas , pan en abundancia, dos grandes canes y seis caballos para Jupiter y sus cinco caudillos. Hercules permaneció en palacio durante cincuenta dias y después se marchó. De estos amores Avila dió a luz a un hijo, Alcideo, y su padre le envió, entre otros dones, una espada para cuando fuese mayor. Con el tiempo, al fallecer su madre, Alcidéo heredó todas las pertenencias de ésta. El hermano de Avila, Magonio, descontento de esta decisión, se alió con los habitantes de Zeuta y luchó con su sobrino por arrebatarle sus posesiones. Tras varios avatares y una cruenta guerra, Alcidéo huye y se aleja de Africa, internandose en la peninsula a través de Cadiz. En el alto donde se fundará la ciudad de Avila "otearon una gran junta de Palomas". Tras este buen aguero decidieron quedarse a poblar en este collado; Alcideo besó la tierra en señal de posesión y "fiço sacrificios al Sol, matandole un Toro e una Baca blanca". La población hispana sin embargo se rebelará contra los africanos y, tras una guerra, comenzará la paz y el mestizaje ("E gastados siete años de esta arribada los Africanos maridados con los Hispanos fue en mayoría"). Alcideo pone a la ciudad el nombre de su madre y decide "cercar de muros fuertes" la población.

Esta historia fue contada por el obispo de Oviedo Don Pelayo[6] a finales del siglo XI, tras la reconquista de la ciudad a los moros. Este mítico personaje bendijo el contorno de las actuales murallas, antes de edificarlas, en presencia del Conde Raimundo de Borgoña y su mujer, la Infanta Urraca. El obispo llevó a cabo esta ceremonia solemnemente que se realizó así: "el señor Obispo atendió a bendezir el termino e cercas de la Ciudad. E adornado con vestiduras Obispales, viajando en procesión muchos Prestes: e el señor Conde con los nobles, acercándose al sitio, onde las puertas de la Ciudad auian de fincar, fazian ende más detenencia, e bendicían e orauan más que en los otros lugares, diziendo exorcismos, contra los enemigos del linaje humanal, a tal que en ningún tiempo ouisse poderío sobre la Ciudad... E esse día jantó con el señor Conde, e Infanta e otros nobles ...".

Como en Avila, Evora también cuenta con sus propias (y sucesivas) fundaciones. La más antigua sucede en el año 2164 a. de C., en que Tubal, nieto de Noe, y Elisa, su sobrino, toman tierra en Portugal y fundan Setubal, Elisa o Eisea (mas tarde Lisboa) y despues Evor[7]; ésta es pues la tercera ciudad portuguesa. El escudo de Evora muestra un rostro de un hombre y otro de una mujer, Evora y Evorinho. He aquí su historia. El primer rey de la ciudad, descendiente de Tubal, tuvo una hija hemafrodita que se llamó Elbora. Al morir su padre y llamandose Elbur, usando su parte masculina, se casó con una mujer y tuvo una hija que llamó Evora. Al morir su mujer en el parto, se volvió a casar esta vez con un hombre y usando su sexo femenino y llamandose Elbora, parió un hijo que llamó Evorinho. De esta Elbora o Evora la ciudad tomó su nombre. Por eso se dice que Evora fue fundada por un monstruo.

Evora mandó hacer su mansión en una alta torre "junto a Praça do Peixe" y murió poco después. Los hijos de Elbora, a la edad de 30 años, se disputaron el señorío de la ciudad por lo que ésta quedó dividida en dos partes; Evora, la mayor, se quedó con la torre que su madre construyera. Aparentemente los dos hermanos parecieron haber dirimido sus diferencias. Un dia sin embargo Evorinho visita a su hermana y tras un gran convite y una gran fiesta, los dos hermanos suben a la torre; en un momento de descuido Evorinho se abraza a Evora para arrojarla desde lo alto pero ella se agarra con tal fuerza a su hermano que caen los dos y mueren. Entierran los cuerpos en ese mismo lugar y el rostro de ambos hermanos quedará fijado en el escudo de armas de la ciudad.

Existe otra versión que explica el origen de los rostros de hombre y mujer en este escudo. En este caso se trata de una época distinta en la historia de la ciudad pero también, en cierto modo, otra fundación: la reconquista de la ciudad a los moros. Evora fue reconquistada en 1166- en tiempos de Alfonso Henriquez, futuro rey de Portugal[8]
, por "Giraldo sem pauor & per hos ladrôes seus companheiros". Giraldo era un noble "desmandado" quien, por algún delito, se colocó fuera de la ley abandonando las tierras de cristianos. En el Alentejo pactó una paz y tregua con un rey moro, quien le permitió construir un castillo en Evora que todavía lleva su nombre, donde acogía a todo tipo de dudosos caballeros, "ladrôes" foragidos y salteadores. Giraldo se convirtió en su capitán asaltando a moros y "para dissimular" también a cristianos. Cuando apareció el rey en el Alentejo, Giraldo se propuso hacerle un servicio y decidió tomar la ciudad a los moros. Se informó sobre las entradas y salidas de la ciudad y sus defensas. A la vuelta a su castillo reunió a sus principales y les ordenó prepararse con sus armas y caballos y esperarle en silencio en un cierto lugar. Giraldo emboscado llegó hasta una torre, -el oteeiro de San Bento-, donde se encontraba la vigía de la ciudad, una atalaya protegida por un moro y su hija moza. Cubierto de ramas subió por la torre hasta una ventana donde estaba dormitando la hija del moro encargada de la vela mientras su padre dormía. Giraldo cogió a la joven la arrojó desde lo alto de la torre, sorprendió al moro durmiendo y le cortó la cabeza. Hizo lo mismo con su hija y volvió con sus compañeros con ambas cabezas en la mano. En la atalaya hicieron señales de la presencia de cristianos fuera de la ciudad, por lo que los moros salieron de la ciudad en su busca dejando las puertas abiertas. Giraldo entró en la ciudad con su gente y se apoderó de ella con facilidad. Luego mandó una embajada al rey comunicandole la toma de la ciudad y pidiendo su perdón. El rey le nombró alcalde mayor de Evora. En la divisa de la ciudad se ve a un caballero armado a caballo, con la espada levantada y dos cabezas cortadas, una de hombre y otra de mujer. Hay quien considera que esta figura representa a Santiago matando moros y otros a Evora y Evorinho.

Los mitos de origen

Los mitos de origen tuvieron la función de proporcionar una antiguedad a la ciudad a través del heroe fundador de la misma[9].Las ciudades que no contaban como fundador con un heroe "histórico" se inventaron uno cuya imagen se componía de diferentes retazos de mitos[10]. La figura de Hercules es una de las más comunes en el supuesto origen de varias ciudades españolas. Este heroe está asociado la fuerza y la valentia, valores importantes en la convulsa sociedad de frontera que representa el pasado de Avila. De igual modo, el nieto de Noé, Tubal se considera el primer poblador de la península y el tubalismo fundacional aparece en muchos lugares, utilizando lo que se ha llamado la "etimología de sonsonete" (Se-tubal viene de Tubal). La magnificación de los orígenes de las ciudades reproducirá la preocupación por la pureza de sangre de linajes y familias.

Casi todos los autores señalan que Evora fue fundada por un monstruo; una ciudad es siempre producto de una monstruosidad. Hay fundadores engendrados por un progenitor divino y otro humano, generalmente una virgen. Pero también, en el comienzo del mundo se repite la figura del androgino o hemafrodita o la mezcla de animal y humano. Así se convierte en un mediador entre el cielo y la tierra, la ciudad en la que uno nace y la que crea, o la naturaleza y la cultura como en el caso de los gemelos romanos Romulo y Remo, alimentados por una loba. En el caso de Avila parece que la mediación se produce entre dos continentes: Africa y Europa simbolizada en una madre de Gibraltar, justo en el límite, un padre africano (semidivino) y una fundación en medio de la península. En Evora esta mediación es doble, primero a través de Elbora, un mediador entre los sexos, - a la vez hombre y mujer- y luego a través de sus dos hijos que personifican la dualidad humana en terminos sexuales.

Pero no hay un sólo heroe, teniendo en cuenta las distintas poblaciones y repoblaciones que sufren las ciudades. En época medieval el Obispo Don Pelayo de Oviedo, el mítico personaje que bendice la proyectada cerca de Avila, vuelve a fundar simbolicamente la ciudad. La bendición de la cerca es el equivalente, en época medieval, del ritual de delimitación que se practicaba en Roma[11]. Al fundar una ciudad en época romana "rodean y marcan primero con un arado todo el espacio y el recinto en el que piensan edificar". Este es un acto de posesión que se realiza con la intervención de animales. La parte más importante del rito de fundación fué la apertura del sulcus primigenius, el surco inicial de la futura muralla, trazado por el fundador con una reja y un arado de bronce al que se uncía una novilla y un toro blancos: el toro se situaba por la parte de fuera y la novilla por el lado de dentro del surco. El fundador llevaba el arado oblicuamente de manera que la tierra cayera dentro del surco y al llegar a lo que serían las puertas del recinto levantaba en vilo el arado.

El simbolismo de los animales es evidente. Un autor bizantino, Juan Lido, escribió : "habiendo uncido un toro y una becerra [Romulo] caminó en torno a los muros, llevando el macho hacia fuera, en dirección a los campos, y la hembra hacia la ciudad, para que los varones fueran temibles a los extraños y fecundas las mujeres en el hogar". Esta interpretación pone de manifiesto los valores del rito, la fortaleza y la fecundidad que, asociada a lo sexos, se intenta trasmitir a la ciudad [12].Pero también muestra la importancia del elemento femenino en la configuración de la ciudad, y la asociación del interior y la mujer.

La construcción es, por definición, un acto contra la naturaleza; al seleccionar un solar se le separa de la naturaleza. Es también una forma de posesión. Y también el fundador debe desgajarse con dolor de su pasado y herencia familiar para construir un nuevo mundo, una nueva ciudad. Pues bien, esta separación se experimenta como una perdida, una división, el mal, la caída y la necesidad. Quizá por ello la creación de una ciudad está señalada por un asesinato, tal como aparece en la Biblia, donde el primer fundador de una ciudad es un fatricida -Caín-, al que siguen otros -como Rómulo- o un parricida -Teseo- o infanticida. Como ha indicado Rykwert, la fundación de una ciudad parece llevar emparejado el peso de la culpa y esto se expresa a través de la guerra y la muerte.

Quizá más tenuemente planteado en el caso de Alcidéo se puede observar este elemento de división y separación familiar a través de la lucha con su tio Magonio y la guerra entre africanos e hispanos. Pero fundamentalmente aparece en la mitología de Evora, mediante la lucha y la muerte entre los hermanos Evora y Evorinho que se disputan la herencia familiar - entre otras posesiones la preeminencia de lo masculino o lo femenino-. Al morir ambos el conflicto se evita, no se resuelve, quizá porque la guerra de los sexos y los parientes es irresoluble. Y finalmente también aparece la muerte de padre e hija moros en la reconquista de Evora por Giraldo sem pavor. Notese la similitud de la muerte de ambas parejas de parientes por la posesión de la ciudad (los dos hermanos se matan entre sí, padre e hija son masacrados por Giraldo). Las dos escenas tienen lugar en lo alto de una torre; Evora muere por el intento de Evorinho de arrojarla desde la torre; la mora es efectivamente arrojada desde lo alto por Giraldo[13].

La bendición de la cerca no es un mero gesto ritual. Las Partidas de Alfonso X el Sabio no solo definen la ciudad por sus murallas sino que se las califica como "sagradas" al igual que sus límites : "Santas cosas son llamadas los muros et las puertas de las cibdades e de las villas" [14].Las puertas son la zona más ritualizada, objeto de mayor atención por su ambivalencia y vulnerabilidad. El acto de entrar por la puerta es una manera de establecer alianza con quienes viven dentro de los muros, pero es también el lugar más del mayor peligro puesto que es la frontera con el mundo exterior [15]. Es interesante destacar la frecuencia con que se ha asociado a la mujer con la puerta . Pero es más, el simbolismo de los animales (toro y vaca) su color, la disposición constante en el rito de demarcación, (el macho por fuera, la hembra por dentro) refuerza la representación simbólica del hombre asociado a los campos y los caminos y a la mujer con la ciudad. La ciudad no es solo un espacio fisico sino un territorio moral y también un territorio sexual . De ello da cuenta un escritor portugués (Resende) quien, refiriendose a la reconquista de Evora, escribió estas elocuentes y evocativas palabras:"foy de nocte entrada & virilmente tomada & possuyda dos christiâos ...per Giraldo Sem pauor & per hos ladrôes seus companheiros & ha entregou a el Rei dô Afonso...".

Avila y Evora tienen nombre de mujer y más concretamente nombre de la madre. Al menos Avila es fortaleza y refugio para diferentes niños reyes ( el Rey Niño Don Alonso Ramón, Alfonso VIII y Alfonso IX). La defensa del primero provocó "que de allí le quedó el usar por armas, la Ciudad de Avila, una Torre o cimborrio, y en ella asomado un Niño Rey, y tuuo origen aquel Real prouerbio que dizen Auila del Rey y Auila la Real". Avila aparece en estas imágenes como una madre, que vela por sus pequeños hijos y les protege del exterior rodeandolos con sus imponentes murallas como si fueran sus brazos.

Hercules es el señor de la guerra y sus regalos a Avila son armas (arcos, dardos y armaduras). Por el contrario Avila le ofrece a cambio animales domésticos y alimentos (vacas puercos, ciervos, caballos, canes y pan). Su hijo Alcideo recibe el alimento, la crianza y la herencia de la madre; de su padre una espada. Aparentemente la asociación parece nítida: el hombre dedicado a la guerra y la muerte y la mujer a la vida y a la fertilidad. Pero veamos la siguiente escena.

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[1] Catedrática de Antropología Social de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. Doctora en Antropología Americana por la Universidad Complutense (1972) y Ph.D. en Antropología en la Universidad de Pennsylvania (1984).

[2]. Para la redacción de este ensayo he contado con una subvención de la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Castilla y León 1999 dentro del proyecto titulado: "Antropología urbana en Avila y Evora. La construcción social y simbólica de dos ciudades". Una primera versión fue preparada para participar en el curso de verano de El Escorial Nuevos objetivos de igualdad en el siglo XXI: las relaciones entre hombres y mujeres dirigido por Mª Angeles Durán. Sobre la mitología de Avila vease M. Cátedra (1995, 1997a y 1997b) y M. Cátedra y S. de Tapia, 1997. Una primera aproximación a la mitología sobre Evora se ha publicado recientemente: " El origen de las ciudades: la invención de la tradición en Avila y en Evora" , Actas del VIII Congreso de Antropología de Santiago de Compostela 1999, A. Medeiros ed.). Otra se publicará proximamente ("Evora: los mitos de origen de una ciudad").

[3]. Las dicotomías clásicas asociadas a la diferencia sexual para explicar la desigualdad (publico/domestico, cultura/natura, producción/reproducción) son parte del discurso filosófico de Occidente. Se ha demostrado (Jordanova 1980, Bloch &Bloch 1980) que la dicotomía cultura/naturaleza no es una dicotomía universal sino que proviene del discurso filosófico europeo dentro de un contexto cultural e histórico concreto (Rousseau y la Ilustración). Ambos artículos provienen del libro Nature, Culture and Gender (MacCormack & Strathern eds., 1980) que marca un hito en el estudio de género en antropología. Strathern plantea en este texto que el género es un sistema simbólico. Otra aportación importante es la de Ortner & Whitehead (eds.) 1981. Vease F. Pine (1996) para una más amplia discusión sobre el tema.

[4].La fundación de la ciudad constituye una referencia cronológica, es la clave de la historia de la ciudad, el punto de partida mitolólogico. Pero no hay una sola fundación sino varias; esas historias se crean continuamente y en diferentes épocas; el mito, por definición, es a-temporal. Por ello también aparecerán aquí y allá algunas referencias y continuidades del presente. El material de Avila proviene de varias fuentes, historias de la ciudad que aparecen entre mediados del siglo XIII y comienzos del XVII. Sin embargo hay dos documentos esenciales: La Crónica de la Población de Avila (Gomez Moreno 1943) y el libro de Luys Ariz, Historia de las Grandezas de la Ciudad de Auila. El primero es la historia más antigua de Avila, una breve obra escrita hacia 1256 de autor anónimo. El segundo es el extenso texto de un monje benedictino, gran fabulador, quien en 1607 recrea y resume la historia mítica de la ciudad. Ambos textos muestran la evolución producida en una sociedad que ha dejado de ser frontera, el desarrollo y desenlace del conflicto étnico, el cambio de valores de una sociedad que se dirige a la modernidad. Los textos sobre Evora provienen del siglo XVI y XVIII. Personaje clave fue André de Resende quien publicó en 1553 y 1576 la primera historia de la ciudad. Sin embargo son los escritores del XVIII Manuel Fialho (Franco 1945) o Amador Patricio (1739) los que más contribuyen a la construcción de la mitología de Evora.

[5]. Esta fundación está recogida en Luys Ariz, (1607, Parte I, p.14-17v.)

[6]. Según indica Ariz. Pero no hay evidencia histórica de que este obispo existiera.

[7]. Sigo a Fialho y Amador Patricio (1739: 3)

[8] Alfonso Enriquez, nieto de Alfonso VI, en 1139 se proclama rey de Portugal con el nombre de Alfonso I. La historia la cuentan Resende y Fialho. La descripción que sigue es una mezcla de ambos.

[9] Ariz concluye su relato de la fundación de Avila con estas palabras: "La ciudad de Auila bien con razón será pendolada entre las más Antiguas de las Españas, ca fue antiguamente fundada por vn noble Caudillo, fijo de Hercules, que arribó desde Africa". Caro Baroja (1987) se ha referido a la literatura sobre los orígenes de las ciudades y pueblos, una actividad antigua que se encuentra ya en los logógrafos griegos del siglo VI a. de C. y continua en la Edad Media y el Renacimiento. En el siglo XVI y XVII la tradición anónima pasa a ser erudita y conjetural.

[10] Precisamente la fundación de ciudades es una de las tareas típicas de todo tipo de heroes. Como ha indicado Fustel de Coulanges en La ciudad Antigua, la historia en realidad era historia sagrada y local, y comenzaba por la fundación de la ciudad. Cada ciudad poseía sus propios heroes, calendario, religión, historia y murallas. La estructura de los ritos de fundación (que pasará a los romanos y se mantendrá en el ceremonial de la Edad Media) es etrusca, y tiene estas fases: adivinación, delimitación, deposición de reliquias, orientación y cuartelación. Sobre los rituales de fundación vease Rykwert (1985 [1976]) al que sigo en estas páginas.

[11] Kurt Latte (citado en Rykwert (1985 [1976]: 60).En época medieval el modelo de ciudad proviene de Roma, una de las ciudades que, junto a Jerusalén, Babilonia y Bizancio forman el complejo mítico de la ciudad en la Edad Media con sus diferentes percepciones y valores asociados. Por poner un ejemplo, los animales que aparecen en los relatos míticos (aves, toro y vaca o becerra) son los mismos que aparecen en la Crónica, en la relación de Ariz y en la leyenda de Romulo y Remo. El propio Rómulo unce un toro y una becerra y traza un surco con una reja.

[12] Citado en Rykwert (1985 [1976]:155)

[13] Una torre es el símbolo más visible de una ciudad. Según Zumthor (1984) estos modelos medievales se alimentan de una corriente arquetípica que determinan la imaginación y la palabra: cierre (aislamiento), solidez (seguridad) y verticalidad (grandeza y poder). La ciudad se asienta sola, solida y segura en una Creación cuyas tradiciones denuncian la debilidad y la fugacidad. Su centralidad desmiente el salvajismo (la ruralidad); es espacio de franquicia y centro de poder (muros, torres, atalayas). Alta como el cielo y poderosa y temible como una voluntad sobrenatural.

[14] Julio Valdeón Baruque. "Reflexiones sobre las murallas urbanas de la Castilla medieval" en Cesare de Seta y Jacques Le Goff,1989.

[15] La puerta en ciertos contextos es un sinónimo de franqueza, alianza y salvación, como indica esta metáfora desde la esfera religiosa:"El que no entra por la puerta del redil sino que salta la tapia es ladrón y salteador. Pero el que entra por la puerta , ese es el pastor de las ovejas...Yo soy la puerta; si uno entra por mí, se salvará, y entrará y saldrá, y encontrará pastos". Según Zumthor (1984), más que la muralla, el emblema de lo que es en esencia la ciudad es la puerta o las puertas. Bifronte, entrada y salida de hombres, punto debil de la fortificación pero especialmente defendida. Plutarco sugiere esta ambivalencia de las puertas al indicar que "a traves de las cuales pasan mercaderías y los cuerpos de los muertos". Sobre la puerta vease Cátedra 1990.

 
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