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Artigos
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Con
respecto a los planteamientos teóricos antes revisados
y los estudios particulares realizados sobre las transformaciones
culturales y religiosas que conlleva el fenómeno
de la nebulosa esotérica en contextos particulares
detectamos algunas problemas conceptuales y metodológicas
sin resolver, que a continuación enumeramos:
1. Se busca comprender el fenómeno desde el contexto
de la producción del discursos New Age, sus antecedentes
y sus fuentes de inspiración. Se atiende el carácter
global de esta nueva religiosidad sin profundizar en el
papel que juegan las culturas populares y las aproximaciones
locales al fenómeno de la nebulosa neo esotérica,
reterritorialización y la apropiación cultural
y funcional del mismo. 2.
Se tiende a confundir la parte por el todo. Esto sucede
ya que se aplica el principio funcional holístico
y holográfica propio del movimiento basado en que
el todo es la unidad y la unidad es el todo como modelo
de análisis del movimiento. 3.
No se discuten críticamente los lugares de contacto
y las fronteras entre el carácter mercantil o de
servicios de una oferta universalizante (que ponen en circulación
elementos de diferentes culturas y tradiciones religiosas)
y aquello que permite que sea considerado o experimentado
como una nueva religiosidad. 4.
El carácter sincrético del movimiento espiritual
se analiza desde la producción del discurso New Age
y no desde la circulación y la recepción y
usos que los sujetos hacen de ella. En el caso de algunos
países latinoamericanos el eclecticismo y sincretismo
era previo al New Age, y forma parte esencial de la religiosidad
popular, que combina elementos propios del catolicismo con
las culturas autóctonas (negras o indígenas)
. Por ello es importante subrayar que la oferta sincrética
que combina saberes orientales, con conocimientos esotéricos
y de superación personal, se realiza sobre un sincretismo
y a existente que redimensiona la nueva producción
simbólica.
Siendo un fenómeno fluctuante, difuso y dinámico,
se plantea la dificultad de acceder a su estudio y comprensión.
Una alternativa, planteada por los distintos investigadores,
es que la coherencia de estos conglomerados de creencias,
sólo se puede encontrar a nivel del individuo. Este
es el lugar donde la diversidad cultural adquiere estatuto
de unidad y coherencia funcional. Es ahí en el nivel
de la conciencia y la experiencia individual donde se teje
la identidad de identidades. Es atendiendo las situaciones
particulares donde podemos percibir que las prácticas
adquieren un nuevo significado que relativiza las contradicciones
formales. Sin
embargo, como hemos apuntado, este no es un fenómeno
meramente individual, sino que pasa por distintas manifestaciones:
a) las mediaciones de la mercantilización de bienes
simbólicos, a través de la comunicación
masiva y del consumo especializado; b) las nuevas ofertas
de servicios: salud y cuidado del cuerpo, adivinación,
meditación y superación personal; c) la conformación
de nuevas identidades y comunidades afectivas, que se gestan
ya sea como movimientos religiosos, o alrededor de gurús
locales e internacionales, y que constituyen vías
novedosas para experimentar la relación con lo trascendente
y lo sagrado; y d) por la revitalización y revalorización
de las tradiciones populares e indígenas, de sus
rituales y sus conocimientos . En
este sentido, proponemos que el estudio de esta modalidad
de constitución de la religiosidad, contemple tanto
la estrategia expresada en la oferta y la circulación
de bienes simbólicos ligados a la nebulosa esotérica
-que traza recorridos finitos de consumo-., como en la estrategia
individual, marcada por las trayectorias de consumo que
ayudan al individuo a incorporar nuevos elementos para un
menú personalizado, acorde con sus intereses, necesidades
y aspiraciones particulares.
La apuesta es reconocer aquellos elementos que configuran
la nebulosa esotérica, en tanto ámbito social
caracterizado por la producción, la circulación
y el consumo de bienes simbólicos que confieren
modalidades de creencias trascendentales que animan al sincretismo
entre lo global y las tradiciones locales. Así, la
nebulosa esotérica puede calificarse como un ámbito
de consumo cultural en tanto conjunto de procesos
de “apropiación y usos de productos en los
que el valor simbólico prevalece sobre los valores
de uso y de cambio, o donde estos últimos se configuran
subordinados a la dimensión simbólica”
(García Canclini, 1993:34). Es por ello, que en este
trabajo nos centraremos en la producción de nuevos
bricolages creyentes, en las fases de la circulación
(flujos de mercancías y ofertas de saberes simbólicos)
y el consumo (interiorización, usos y construcción
de religiosidades a la carta). Consideramos
que en cada contexto cultural, mediante las operaciones
semióticas de circulación y consumo, el
fenómeno globalizado de la religiosidad está
atravesando y trastocando tradiciones culturales. Las reflexiones
y datos que presentamos se basan en un estudio sobre la
oferta neo esotérica en la ciudad de Guadalajara,
México, iniciado en 1999.[5]
Guadalajara es la segunda ciudad nacional en población,
en donde viven alrededor de 4 millones de habitantes. Está
ubicada en el centro occidente de México, en una
región que culturalmente se caracteriza por una población
criolla y mestiza, en contraste con las regiones del centro
y sur del país que concentran la población
indígena. En esta región el catolicismo ha
sido fermento de movilizaciones populares, como fue el caso
de los combatientes cristeros (1926-1929). Impregna actualmente
la cultura local, tanto en su expresión mestiza y
sincrética del catolicismo popular en fusión
con cosmovisiones indígenas, como en el catolicismo
más criollo de las élites. Por ello la oferta
de creencias y prácticas religiosas neo esotéricas
atraviesa y se funde con las prácticas religiosas
ligadas con el catolicismo popular. De
aquí que la mejor forma de describir el fenómeno
sea atendiendo la transversalidad, es decir los puntos
de intersección entre lo local y lo global, la tradición
y lo nuevo, el consumo y apropiación de la oferta
neo esotérica y la religiosidad popular, el consumo
religioso individualizado y las grandes tradiciones e instituciones
religiosas. En
un articulo recientemente publicado por Renée de
la Torre sobre el impacto de símbolos e imaginarios
globales en los rituales tradicionales, afirmaba que: Los
cambios que la cultura sufre por la globalización
se encuentran fuertemente vinculados con la religiosidad
contemporánea. Por un lado, la religiosidad tradicional
se ve impactada por los cambios en la organización
del tiempo y el espacio introducidos por la globalización,
pero por otro lado, el dinamismo simbólico propio
de la religiosidad popular representa la alternativa para
generar los sentidos colectivos de arraigo y referencialidad
localizada ahí donde las arenas parecieran más
movedizas (De la Torre 2001:113 ). Ante
este nuevo escenario de las creencias y prácticas
religiosas, surgen las siguientes preguntas que guiarán
la reflexión: ¿Cómo se relocalizan los
nuevos imaginarios trascendentes que provienen de la globalización
de las creencias religiosas? ¿Se están construyendo
puentes de resistencia de las culturas autóctonas?
O ¿es una modalidad para revalorizar el sentido sincrético
de la religiosidad popular? O ¿produce un desanclaje
de las formas tradicionales de sacralizar el mundo circundante?
O ¿es una forma incluyente de poner en contacto realidades
distantes que se cruzan en los nuevos tiempos de la globalización
y con los espacios locales de la vida cotidiana? En
los últimos diez años han brotado un sinfín
de establecimientos que mercantilizan una diversidad de
productos que son consumidos y usados en el marco de experiencias
místicas. Libros de magia, adivinación,
saberes esotéricos, seres celestes y tradiciones
orientales han inundado los estantes de la librerías
y autoservicio. Asimismo, de reciente aparición
han sido las tiendas esotéricas o naturistas donde
se vende todo tipo de fetiches (budas, duendes, hadas,
tarots, pirámides, cuarzos, inciensos), una amplitud
de terapias curativas o relajantes (aroma-terapia, músico-terapia,
flores de Bach, centros de yoga y meditación, etc.)
Esos artículos y servicios no sólo han invadido
los comercios de las clases medias y altas de las ciudades,
sino que también se hacen visibles en los puestos
de yerberos de los mercados tradicionales, donde comparten
espacio con los saberes de la medicina y la magia popular.
La nebulosa esotérica es, por un lado, resultado
del flujo de mercancías que permite el intercambio,
no sólo monetario, sino sobre todo simbólico[6]
entre culturas contrastantes y lejanas en el espacio y
tiempo convencional, pero que a través de estos
intercambios acorta las distancias culturales al poner
en intersección elementos tomados de tradiciones
lejanas entre sí, para crear nuevas síntesis
religiosas, cuya máxima legitimación es
la vía emocional y la experimental del individuo. [5]
La investigación de campo se basó en registros
etnográficos sobre la oferta neo esotérica en
Guadalajara; en entrevistas con propietarios de centros de
distribución esotérica , parapsicólogos,
brujos y prestadores servicios esotéricos, y finalmente,
en historias de vida a individuos que practican la modalidad
de religiosidad a la carta. [6] De acuerdo con Appadurai (1991:31) las mercancías no sólo se basan en el intercambio monetario sino el simbólico. Las circulación de mercancías ponen en interacción “la variedad de arenas sociales”, constituyendo un vínculo entre el ambiente social de la mercancía, su estado temporal y simbólico con una variedad también amplia de actores sociales y de sus contextos de consumo. |
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